20 de agosto de 2012 00:51 AM
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Alzas y bajas en los riesgos país

CHILE : Los países emergentes empiezan a mostrar los primeros signos del contagio con la crisis económica que golpea a naciones europeas, con la debilidad del crecimiento de India. Algunos, como Indonesia, muestran gran capacidad de resistir.

 l empeoramiento de la situación económica en el sur de Europa llevó a Coface, empresa aseguradora de créditos, a colocar bajo vigilancia negativa las evaluaciones de riesgo país de España e Italia, y ha rebajado la de Chipre.

“En España, en el primer trimestre de 2012, hubo un notable empeoramiento de la recesión con un fuerte descenso en la actividad industrial y de servicios y un descenso en el precio de la vivienda, que llegó hasta el 30%, desde el máximo alcanzado en diciembre de 2007. La tasa de desempleo sigue en aumento y ha superado el 24% desde marzo de 2012. Los retrasos en los pagos y las quiebras de empresas han aumentado de manera significativa y esto afecta no sólo a las empresas del sector de la construcción, sino también a las de la industria agroalimentaria, material eléctrico, productos químicos y comercio no especializado. El lento crecimiento está frenando cualquier reducción de la deuda pública, y las tensiones en el mercado secundario de deuda siguen siendo graves”, explica Louis des Cars, CEO Coface Chile.

La situación en Italia también siguió complicándose: el PIB cayó un 0,8% en el primer trimestre de 2012, por tercer trimestre consecutivo; con un aceleramiento de la caída de la actividad industrial que afecta particularmente al sector de la construcción, con una caída del 15,1% en un año. “El desempleo ha alcanzando niveles récord, llegando al 10,2% de la población en abril. En una situación en la que las reformas están produciendo en la población una creciente tensión, la magnitud de la deuda pública representa una amenaza, con una viabilidad muy vulnerable a una caída de las expectativas del mercado. Estamos observando un fuerte deterioro en el comportamiento de pago entre las empresas italianas, sobre todo en la metalurgia, la industria agroalimentaria, la construcción y el sector textil”, dice Des Cars.

Chipre, en tanto, es el quinto país de la Zona Euro que solicitó ayuda financiera de la Unión Monetaria. “El sector bancario de ese país, seriamente expuesto al riesgo griego, representa un riesgo sistémico, con un balance igual a siete veces el PIB del país. El nivel de deuda privada (311% del PIB en 2011) es el más alto de Europa, mientras que la deuda corporativa ascendió al 186% del PIB. El sector de la construcción sigue sufriendo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y la industria petroquímica se ha visto afectada como consecuencia de los fallos de suministro eléctrico” dice el experto.

El remezón en los emergentes

Mientras la crisis remecía a Europa, las economías emergentes parecían seguir sólidas. Sin embargo, en este momento están comenzando a mostrar signos de no serlo, al menos tanto como lo parecen. Así, por ejemplo, India, está mostrando señales que hablan de debilidad en su modelo de crecimiento, y ya en el último trimestre tuvo el menor crecimiento de los últimos 9 años y está marcado por una contracción de la producción manufacturera. De ahí que Coface calificó con A3 su evaluación global y, específicamente, ha rebajado la evaluación de su entorno empresarial a A4, bajo vigilancia negativa.

Lo que determinó esta evaluación fue el descenso de la demanda externa y el endurecimiento de la política monetaria entre marzo del 2010 y octubre de 2011 están frenando el crecimiento. Prevemos que el PIB crezca un 6,5% a lo largo del año. La rupia, con una caída del 23% en junio de 2012, sigue sufriendo la presión a la baja, unida al alto riesgo soberano y la desaceleración de la inversión extranjera.

“Estas continuas tensiones en relación con la moneda, el temor a la inflación y el nivel de deuda pública, no dejan ningún margen para un plan de estímulo económico, a pesar de la desaceleración económica. Además, la débil situación del Partido del Congreso tras las elecciones de marzo de 2012 ha ralentizado el calendario de la reforma estructural. El continuo nivel de corrupción, unas infraestructuras que todavía muestran poca eficiencia y la disminución de la calidad de la regulación, dan lugar a la desconfianza entre los inversionistas extranjeros, y el empeoramiento del entorno empresarial está teniendo un impacto negativo sobre el crecimiento”, explica Des Cars.

Por último, en esta nueva clasificación Coface ha reducido la evaluación de entorno empresarial para Argentina de B a C, a raíz de la aplicación de los controles restrictivos de cambio, que dificultan el acceso al cambio de moneda tanto para las empresas de importación como de exportación. “La inestabilidad regulatoria y el creciente intervencionismo del gobierno están mermando la confianza de las empresas y hogares, y contribuyendo a la disminución de la tasa de crecimiento”, agrega Des Cars.

Indonesia: Fortaleza creciente

Sin embargo, hay algunos que no sólo no parecen afectados, sino que están creciendo sólidos. Es el caso de Indonesia.

“El mercado interno está siendo impulsado por factores demográficos favorables, y las exportaciones de materias primas a China están ayudando a mantener el sostenido crecimiento. La continua mejora en su riesgo soberano, las reformas implementadas para la reestructuración del sector bancario y la actual lucha contra la corrupción, han aumentado la fortaleza de la economía y su capacidad para soportar el clima mundial de empeoramiento económico” explica Des Cars.

 Cómo determinan el riesgo país

La evaluación del riesgo país de Coface mide el nivel promedio de valores predeterminados de pago por las empresas en un determinado, país en el marco de sus transacciones comerciales. No corresponden a la deuda soberana. Para determinar el riesgo país, Coface combina las perspectivas económicas, financieras y políticas del país, la experiencia de pago y la evaluación del clima de negocios. Las evaluaciones tienen una escala de siete niveles: A1, A2, A3, A4, B, C y D. Siendo A la mejor de menor siniestralidad y la D, la de mayor riesgo de impago.

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Fuente: Revista de campo

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