21 de agosto de 2012 00:21 AM
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El campo brasileño unificó reclamos hacia el Gobierno

Brasilia - Los movimientos sociales que actúan en las zonas rurales de Brasil en defensa de campesinos, indios, pescadores y descendientes de esclavos anunciaron ayer que unificarán sus reivindicaciones para tener más fuerza en sus manifestaciones y en posibles negociaciones con el Gobierno.

La unión de las fuerzas sociales rurales fue anunciada en una rueda de prensa de dirigentes de varias organizaciones que tuvo lugar ayer en Brasilia, en el marco de un encuentro de trabajadores y pueblos del campo, las aguas y los bosques, que se prolongará hasta mañana.

Según los líderes sociales, la intención del encuentro es acordar un programa único de acciones destinado al
desarrollo rural y que sirva como alternativa al que consideran modelo defendido por el Gobierno, que sería el del monocultivo en grandes propiedades para la exportación.

Los elementos claves en el modelo que negocian los movimientos sociales son la reforma agraria, el fortalecimiento de la agricultura familiar, la demarcación de las reservas indígenas y de tierras de los descendientes de esclavos, explicaron los dirigentes.

En el encuentro en Brasilia participan unos 5.000 representantes de grupos como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), la Confederación Nacional de Trabajadores en la Agricultura (CONTAG), Vía Campesina, Movimiento de Pequeños Agricultores, Articulación de los Pueblos Indígenas de Brasil y Consejo Indigenista Misionero.

El encuentro busca unificar el discurso de campesinos, pequeños agricultores, colonos, pescadores, indígenas, recolectores de frutos de la floresta, independientemente de las banderas políticas e ideológicas que representan.

El representante de Vía Campesina en Brasil, Joao Pedro Stédile, que durante muchos años fue el principal líder del MST, aseguró que Brasil necesita «urgentemente» reorganizar su modelo de producción rural y dejar de incentivar los latifundios destinados a la producción de materias primas de elevada demanda en el exterior, como soja, maíz, carnes, azúcar y etanol, entre otras.

«La reforma agraria es vital en Brasil, pero está estancada. Queremos una reorganización de la agricultura para que podamos producir en el país alimentos sanos, sin agrotóxicos, para el pueblo brasileño», afirmó Stédile.

«Para eso es necesario darles condiciones de producción al pobre y al campesino sin tierra. En el modelo de monocultivo agroexportador, que es predador y excluyente, no hay lugar para los pobres», agregó.

Fuente: Efe

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