22 de agosto de 2012 10:01 AM
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Sube la soja y baja el trigo y el maiz

El retroceso del trigo y el maíz es inversamente proporcional al crecimiento sojero. Sin embargo, el país sobrevive y crece merced al aporte exportador del cultivo más emblemático de todos.

Enojado, impotente, resignado. Edgardo, un amigo Agrónomo, analiza el escenario político y sugiere una acción drástica: “deberíamos hacer sólo la mitad de la soja proyectada: fundirnos todos, y ahí entonces nos valorarían en la justa medida”, dice en referencia al Gobierno nacional y la opinión pública urbana en general.

“Ese sí sería el verdadero paro del campo, una verdadera victoria a lo Pirro”, enriquece el debate en la red social Matías, un analista ganadero del norte provincial.

Pirro, quien logró una victoria ante los romanos con el costo de miles de hombres de su ejército, dicen que murmuró entre satisfecho y abatido: “otra victoria como ésta y volveré solo a casa”.

“Esta actividad es así”, agrega mi amigo, volviendo al terreno agrícola, luego de confirmar que por primera vez en su vida profesional no hizo trigo, igual que muchos productores en toda esta región. Lo dice en referencia al riesgo de una actividad que depende de manera directa del clima, que este año arrancó seco y se mantuvo igual en gran parte de la geografía provincial, sobre todo en el noroeste.

Para esta campaña, la consultora que lidera decidió ir a lo seguro: profundizar el camino sojero, en un 70 por ciento y sólo un 30 restante de maíz, pese a los buenos pronósticos a nivel mundial para los precios del cereal.

Cada vez más, diversificarán la campaña sojera, arrancando con variedades hiperprecoces de soja primavera, siguiendo por materiales de primera y de segunda, para ampliar lo más posible el espectro temporal de cualquier eventualidad.

Al cierre de este artículo, el secretario de Agricultura, Lorenzo Basso, firmaba la resolución que dispone la liberación comercial de la soja “Intacta RR2 Pro”, modificada genéticamente por Monsanto para lograr un cultivo más resistente al glifosato.

La multinacional, también anunció que esta versión superadora traerá aparejada un aumento de los rindes de hasta un 8 por ciento (unas 4 millones de toneladas más, lo que traducido en términos impositivos implica unos $ 7 mil millones).

La pobre soja, moralmente neutra, no es ni buena ni mala per se, sino que depende del uso que el hombre haga de ella. Lo positivo del asunto está en las nuevas posibilidades que abre la biotecnología y el cambio de timón político para incentivarlo. Lo malo es que el camino sojero se sigue imponiendo por sobre la sustentabilidad a fuerza de divisas.

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