24 de agosto de 2012 11:02 AM
Imprimir

Sin prisa, pero sin pausa, el dólar blue se aleja cada vez más de los $6 y se encamina a los 7 pesos

La cotización del billete en el mercado marginal acumula varias ruedas de continuo ascenso y su brecha con el oficial se acerca al 40%. Los motivos que impulsan el alza son múltiples, desde mayores restricciones hasta la falta de alternativas.

El dólar blue, aquél que se opera en el mercado informal, volvió a subir este jueves y ya marca 14 días consecutivos de alzas.

¿Las razones? Una demanda privada que crece pese a los estrictos controles que impone el Gobierno.

Al cierre de las operaciones de este jueves, su cotización quedó en $6,41 por unidad, tras alcanzar un máximo de $6,43 a mitad de la jornada.

Con estos valores se aleja cada vez más del piso que alcanzara el 3 de agosto -cuando tocó $6,20- luego de haber trepado en los días previos hasta su máximo histórico de 6,74 pesos.

Esa baja había coincidido con el pago del último cupón del Boden 2012 efectuado en billetes estadounidenses, parte de los cuales -según varios analistas de la city porteña- se canalizaron al mercado marginal, lo que terminó afectando su cotización.

Sin embargo, desde esa fecha en adelante, comenzó a trepar “de a centavitos” y, al cabo de no muchas ruedas, terminó elevándose en un 3,4 por ciento.

¿Por qué subió tanto en tan poco tiempo?
Desde la mesa de cambios de un importante banco nacional, afirman que una vez más su despertar se debe a decisiones que parten del propio Gobierno, ya sea la AFIP, el Banco Central, la Secretaría de Comercio o la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Cabe recordar que una resolución de la CNV obliga a los fondos comunes de inversión a revaluar sus tenencias de activos externos al tipo de cambio oficial cuando, hasta ahora, lo hacían según la evolución del dólar “fuga”.

Quienes poseían cuotapartes de estos fondos reaccionaron de inmediato y salieron rápidamente de esta alternativa. Esa liquidación apresurada tuvo un destino casi exclusivo: el blue.

A ello se sumó la decisión de la AFIP que obliga a los agentes de bolsa a informar con mayor frecuencia sobre las operaciones con títulos públicos y acciones.

En el fondo, la normativa busca conocer quiénes participan en el mercado del “contado con liquidación”, mecanismo legal por el cual se compran papeles en el mercado local y se los revende en el exterior, quedando así con posición tomada en billetes verdes.

La abrupta reducción de los volúmenes de esta operatoria llevó a que el precio del dólar “fuga” se estancara en torno de los $6,50, luego de haber rozado los $7 hace poco más de un mes.

De esta manera, la brecha entre este mercado y el blue se redujo al 2%, cuando en su momento de mayor ebullición llegó a ser del 13 por ciento.

“Las recientes medidas generaron cierta preocupación entre los inversores, pese a que los fondos que se negocian están bancarizados. También produjo un doble efecto: la venta de parte de sus carteras y su pase al segmento informal”, asegura a iProfesional.com el gerente de una casa de bolsa.

Ambas situaciones tuvieron un efecto inesperado: el aumento de los montos promedio de cada operación, ya que quienes animaron al mercado lo hicieron por cifras muy por encima de las que se venían registrando en las últimas semanas.

“Pero si el precio no se estabiliza o encuentra cierto equilibrio, lo más probable es que se sumen los pequeños ahorristas, que no encuentran otras alternativas de inversión”, agrega.  

“De todas formas, lo que sí está claro es que su recorrido de aquí a fin de año será ascendente“, señala un cambista que atiende en un “anexo” de la casa de cambios de administra.

A lo anterior se suma otro factor: a partir del lunes de la semana pasada, comenzaron a regir las nuevas disposiciones del Banco Central sobre la venta de divisas para quienes viajen al exterior.

El Gobierno aclaró que sólo podrán realizar operaciones quienes tengan certificado su viaje. En el caso de los tickets aéreos, en algunos bancos solicitan a los viajeros que llenen una especie de “declaración jurada” con sus datos de partida.

En tanto, aquellos que adquirieron los pasajes por medio de agencias de turismo deberán gestionar la autorización ante el organismo de fiscalización.

Esto dio lugar a una mayor demanda de divisas en el circuito marginal.

Para Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de cambio, “el precio del blue es una consecuencia lógica de la persistencia y profundización de los controles cambiarios y de las escasas alternativas de inversión”.

“Los problemas de base no se han modificado: la emisión de dinero sigue fuerte, la tasa de inflación elevada, los depósitos a plazos fijos pagan tasas negativas en términos reales y el consumo también comienza a encontrar un techo, porque ya se compraron muchos bienes durables”, agrega.

Esto incentiva a que se vuelquen una mayor cantidad de pesos al circuito marginal.

Además, tal como diera cuenta iProfesional.com, se da un efecto “psicológico” de acostumbramiento al precio: “Hablar de una cotización de $6,40 ya no asusta, se hizo normal”, relata un cambista, en alusión a que con el tiempo “se va alejando de la mente de los particulares la idea de que es un valor caro o que conviene esperar a que baje”. 

Para el exviceministro de Economía, Jorge Todesca, hoy director de Finsoport, “estamos en un período de lento pero persistente crecimiento del paralelo”.

“La demanda se mantiene firme y parte de la misma surge de fondos provenientes de los depósitos a plazo fijo del segmento minorista, que crecen más despacio que los de las grandes empresas, que prefieren mantenerse en el mercado oficial, pese a que las tasas reales son negativas”, remarca Todesca.

Si sube compro, si no sube también
Quienes deseen hacer un análisis más profundo sobre los motivos que impulsan la compra de billetes blue -más allá de cuestiones exclusivamente económicas o derivadas de las restricciones de la AFIP- posiblemente encuentren en el “comportamiento popular” algunas explicaciones.

Está comprobado que cuando su precio se mantiene invariable por varios días comienza a hablarse de que “si está quieto es porque es un buen momento para entrar”. 

Y cuando inicia un rally ascendente como el actual se suele hacer referencia a que “es hora de comprar, porque va a seguir subiendo”.

Al aumentar su valor -y al no haber un parámetro ni una referencia clara- se tiende a pensar que el precio de hoy será barato en comparación al del próximo mes. Entonces conviene apurarse.

“Hasta no hace mucho los $6 parecían una barrera infranqueable, como antes fueron los $5. Hoy la gente ya se acostumbró y lo empieza a ver accesible pensando en que posiblemente llegue a $7 antes de fin de año”, destaca un cambista.

Lo que sí conforma parte de un análisis más riguroso es el hecho de que una parte de la actual emisión de dinero se está yendo a este circuito.

Sobre una emisión superior a los $30.000 millones, más del 80% de la misma quedó en manos de las familias y empresas.

“Una vez que el consumo entró en una meseta, es fácil entender que hay más pesos que se convierten a dólares”, señala un banquero.

Operadores consultados por iProfesional.com, coinciden en señalar que la divisa estadounidense, adopte el color que adopte, sigue ocupando un lugar prioritario entre las alternativas en dónde canalizar el dinero.

No se puede decir que el actual repunte sea por estacionalidad, tal como sucedió en las vacaciones de invierno o con el llamado efecto aguinaldo”, señala un directivo con oficinas en la calle San Martín que, además, afirma que “es lógico que muchos particulares, al haber agotado algunas opciones de consumo, orienten una parte de su dinero a la compra de divisas”.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: iProfesional

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *