24 de agosto de 2012 11:20 AM
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Alertan que no hay que olvidarse del picudo frente a la nueva campaña algodonera

Las sorpresivas mediciones pluviométricas pusieron en marcha la campaña de girasol, quedando ahora en un paréntesis la siembra de algodón que igualmente se estima podría alcanzar en la provincia las doscientas mil hectáreas por lo que el Senasa insiste en la necesidad de no dejar de lado los trabajos de control del picudo. “En el hoy no podemos saber cuánta superficie de algodón se sembrará, pero la expectativa es que el Chaco supere.

Las doscientas mil hectáreas que sumadas a los campos de Santiago del Estero y Santa Fe permitan mantener a la región las quinientas mil hectáreas de producción del textil”, respondió ante la consulta de NORTE el coordinador del Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo del Algodonero, ingeniero Julio González. 

El profesional del Senasa deja claro que “no hay certeza de lo que se pueda sembrar de algodón, pero de lo que sí hay certidumbre es de que el picudo sigue estando presente en la región y no se deben abandonar los trabajos para mitigar el impacto de la plaga en los futuros sembrados”. 

“No está definida la superficie que se sembrará pero es seguro que algún productor optará por el cultivo que caracteriza a la región, lo que nos obliga a decirles que no se relajen porque la principal plaga del algodón -el picudo- no desapareció en la campaña pasada”, insistió el funcionario técnico. “El insecto está latente y si encuentra condiciones favorables se multiplicará sin control”, advierte.

Meses con elevada captura

Los meses pausa del cultivo regional por excelencia mostraron en las trampas que el picudo sigue siendo una realidad de la que el algodonero no debe desentenderse. “La plaga en este momento, terminado el cultivo, mostró su mayor actividad en las trampas ya que en la red de monitoreo del Chaco, con nueve mil trampas, en los meses de junio y julio se dieron los picos más altos”, mencionó el ingeniero González. 

El dato aportado por el programa que lleva adelante el Senasa indica que “el antecedente a esos dos meses fueron capturas por debajo de los cuatro mil ejemplares y en junio-julio los insectos en las trampas rondaron los cien mil ejemplares”. En agosto seguramente la captura bajará por el mismo comportamiento de la plaga que, al no tener cultivo en pie ni alimento en los lotes, emigra hacia los refugios para esperar la nueva campaña.

Seguir con la lucha

“La lectura que nos brinda la red de monitoreo deja un claro que el productor no debe relajarse ante el poco impacto que la plaga tuvo sobre el cultivo en la última campaña”, reiteró Julio González. En la continuidad de la lucha contra el insecto, el requerimiento en lo inmediato es que el agricultor inicie ahora la renovación o instalación de las trampas de feromona para tener controlado su lote. 

El profesional del Senasa, responsable del programa de lucha contra el picudo en toda la región algodonera del país, insiste en la recomendación de no dejar de lado los trabajos de control porque “si bien en el último año el insecto tuvo un bajo impacto, fue por el comportamiento que la plaga desarrolló ante las extremas condiciones climáticas que predominaron en toda la zona”. En este contexto también reconoció que “si bien el clima ayudó a que la infestación fuera baja, también la merma en el nivel de daño estuvo relacionado con el accionar del productor que cuenta con mejor preparación para realizar los tratamientos de control”. 

A la consideración que desde el Senasa se realiza sobre la acción del productor que “incorporó la idea de luchar contra la plaga” se suma el hecho de que el accionar desde el Estado tuvo regularidad, lo que desde la aparición de la plaga era reclamado por los algodoneros. “Para lograr resultados es indispensable coordinar entre las instituciones y los productores para que las recomendaciones se vean reflejadas en los campos”, reconoce el ingeniero González, como parte del ente sanitario nacional. 

“Ese trabajo preventivo y conciente del productor que sigue haciendo algodón es el que no debe decaer y, con la acción de los programas del Estado, no debemos dejar de lado las labores de manejo del cultivo que comienzan con el monitoreo, mediante las trampas activadas sesenta días antes de la siembra, para la detección inmediata de presencia de ejemplares y la consecuentes aplicaciones en los bordes para evitar que la plaga ingrese al lote”, refirió.

Departamentos con mayor presencia

Si bien todo el territorio chaqueño detecta presencia del picudo del algodonero, existen zonas en las que la plaga impacta con mayor fuerza. Los departamentos en el Chaco con mayor captura del insecto se ubican en campos de los departamentos Quitilipi, Comandante Fernández, O’Higgins, Comandante Fontana, Independencia y Güemes, todos lugares en los que se registran picos de actividad. 

“La zona toda tiene presencia de picudo pero si el productor siembra en los distritos mencionados no debe dejar pasar las medidas de precaución con las que venimos insistiendo porque en esos lugares es dónde no podemos darle ventaja a la plaga”, enfatizó el ingeniero Julio González. “No podemos permitirnos el lujo de abandonar los protocolos de control; que la presión de la plaga disminuyera no significa que podemos relajarnos. Tenemos que entender todos, Estado y productores, que debemos seguir atentos controlando el cultivo, monitoreando para que la plaga no se lleve toda la cosecha”, pidió el técnico del Senasa.

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