25 de agosto de 2012 12:06 PM
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Luego de las lluvias, los trigos reanudan su crecimiento

Los productores del sur de Santa Fe, esperan llegar al 10/9 con un área foliar suficiente como para interceptar el 100 por ciento de la radiación solar.

Los trigos comienzan a recuperarse luego de las fuertes heladas de julio y de agosto. Con temperaturas menos extremas y perfiles recargados en gran parte de la región pampeana, reanudan el crecimiento de la parte aérea.

“Las variedades de ciclo largo ya dejaron atrás el estado de pasto y llevan la futura espiga a un centímetro del suelo. Las lluvias de agosto y de septiembre son definitorias para el rendimiento del trigo; si no fallan, se podrá llegar a rindes normales, en un año que no será ni el mejor ni el peor para el cultivo, con resultados cercanos al promedio”, proyecta un técnico de Rufino.

Rendimientos históricos y un precio más alto que el del año pasado darían, finalmente, una buena ecuación económica para los pocos agricultores que sembraron trigo en 2012, luego de varios años aciagos.

No obstante, la campaña 2012/2013 no se recordará por rindes récords porque las dosis de fertilizantes nitrogenados usadas no son las máximas. “Las lluvias de agosto llegaron tarde para las aplicaciones al macollaje, si se considera que se necesitan 15 días para convertir la urea, el principal fertilizante nitrogenado, en nitratos”, indica el técnico.

Otra amenaza para el trigo en una primavera húmeda como se prevé son las enfermedades fúngicas. Comienzan a haber condiciones propicias para su desarrollo y los productores ya consultan sobre umbrales para empezar tratamientos y productos recomendados.

“En esta época tenemos que proteger las hojas (son la fábrica de rendimiento) de la mancha amarilla, que no apareció hasta ahora, y de la roya, que comienza a detectarse, aunque por ahora en niveles bajos. Luego de la floración podría aparecer fusariosis, que ataca las espiguillas”, explica el asesor.

Al respecto, el dueño de una agronomía de Junín admite que “hasta antes del temporal, la venta de fungicidas era nula, pero ahora las condiciones están cambiando y los agricultores hacen consultas sobre la disponibilidad y el precio de productos, sobre todo de aquellos que sembraron variedades susceptibles en lotes con antecesor o vecindad de gramíneas y cuando se necesitan altos rendimientos para pagar alquileres”..

Por Carlos Marín Moreno

Fuente: La Nación

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