25 de agosto de 2012 12:14 PM
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Mercado de granos : Maíz y soja, dos historias distintas

El escenario es muy positivo para las cotizaciones.

Chicago vuelve a entonarse como consecuencia de las noticias que comienzan a llegar del tour de especialistas que recorre el área agrícola en los Estados Unidos. En efecto, las mismas reportan -en términos generales- rindes inferiores a los estimados por el USDA en su trabajo mensual de agosto y también permiten suponer un recorte en el área que efectivamente será cosechada. A ello se le sumó esta semana un comportamiento más amigable de los llamados factores externos (sensación menos traumática respecto de la crisis europea) que generó una actitud de los fondos de inversión no tan negativa como la de la semana anterior.

Lo cierto es que la cosecha gruesa en EE.UU. ya puede calificarse como un verdadero fracaso, como consecuencia de una tremenda sequía que, increíblemente, no fue advertida oportunamente por ningún climatólogo estadounidense, ni público ni privado.

En el caso del maíz, las pérdidas respecto de lo oficialmente estimado por el USDA el 12 del junio superarían cómodamente los 100 millones de toneladas, mientras que en soja podrían superar las 15 millones. Como consecuencia de ello, la escalada de precios que se viene verificando desde fines de junio confirma que el mercado en Chicago está cumpliendo su “función”. Esto es, elevar los precios con un doble objetivo: incentivar la producción y racionar la demanda. Semejante circunstancia amerita algunas reflexiones. En el caso del maíz, la retracción del consumo es inmediata, pero la eventual recuperación productiva es muy lenta (un año calendario) toda vez que el hemisferio sur sólo representa el 15% de la producción mundial.

Sin racionamiento

El caso de la soja es exactamente el inverso. No hay (hasta el momento) señal alguna de racionamiento de la demanda, pero la recuperación productiva será muy rápida. El hemisferio sur representa el 50% de la producción mundial y casi el 70% de las exportaciones de cada ciclo comercial. Las diferencias marcadas no son menores para quienes deben tomar decisiones en esta parte del globo.

Con clima normal en América del Sur, las cotizaciones del maíz tendrán mayor resistencia a la baja que las de soja, pues es dable esperar un área récord para la oleaginosa tanto en Brasil como en la Argentina. Además, Chicago tendrá que “encargarse” de que los productores en EE.UU. siembren un área súper récord de maíz en el próximo ciclo. Esto último va a suceder. Pero luego de lo vivido en esta campaña, no van a ser muchos los que crean en las proyecciones productivas hasta que la cosecha ingrese en los silos.

La plaza triguera, que hasta hace pocas semanas atrás oficiaba de “partenaire” en esta historia, ahora encuentra argumentos propios para adquirir protagonismo. Las pérdidas productivas en los países de la ex Unión Soviética parecen ser importantes y ello, teniendo en cuenta la tradicional agresividad de estos actores en el comercio mundial, se traducirá en una merma interesante en la oferta global.

En este contexto, el accionar de los fondos especulativos no puede ser dejado de lado. Con posiciones compradoras que son ganadoras en gran medida, la toma de ganancias comienza a verificarse con mayor asiduidad, lo que aumenta en forma considerable la volatilidad de la plaza. También comienzan a tejerse todo tipo de conjeturas vinculadas con los atenuantes que pueden verificarse ante tan fuerte alza en las cotizaciones.

Del lado de los fundamentos del mercado, los mismos han sido descriptos. Pero no son pocos los que opinan sobre la eventualidad de atenuantes “políticos”, que podrían alterar la libre evolución del proceso de formación de precios en Chicago. El uso mandatorio de maíz para la producción de etanol en los Estados Unidos es, tal vez, el más citado. Hasta ahora, la máxima en EE.UU. reza que “el mejor remedio contra los altos precios son los altos precios en sí mismos”, aludiendo a la capacidad de autorregulación de los mercados. Sorprendería, entonces, que el Congreso de aquella nación cediera a las presiones que han comenzado a ejercer algunas naciones netamente importadoras de commodities agrícolas.

En el plano local, vale tener en cuenta que la fuerte suba de los valores en la plaza triguera para la nueva campaña plantea un escenario en materia de evolución de precios que, en nuestra opinión, debe ser aprovechada. Ello, pues la comercialización externa de los excedentes podría agotarse antes de que comience la cosecha, generando un contexto muy complejo para el productor desadvertido. La probabilidad de que sólo existan compradores para el mercado interno en plena cosecha es muy alta.

Por su parte, y pensando en Brasil, la posibilidad de que nuestro principal cliente externo y segundo importador mundial de trigo vuelva a ser desatendido ya no admite discusión. Decisiones políticas equivocadas, una vez más, nos privarán de valores que podrían ser muy superiores a los vigentes.

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Fuente: La Nacion

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