25 de agosto de 2012 12:26 PM
Imprimir

Evitar la resistencia a glifosato

Soy docente de la cátedra de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Previamente a la tecnología RR era común la utilización de diversos herbicidas, tanto para el control de malezas dicotiledóneas como monocotiledóneas, ya sea en preemergencia o en posemergencia. La expansión de los cultivos transgénicos en […]

Soy docente de la cátedra de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Previamente a la tecnología RR era común la utilización de diversos herbicidas, tanto para el control de malezas dicotiledóneas como monocotiledóneas, ya sea en preemergencia o en posemergencia. La expansión de los cultivos transgénicos en nuestro país avanzó junto con la difusión del sistema de siembra directa, lo cual también contribuyó al incremento del uso de glifosato en los denominados barbechos químicos.

Cuando un solo herbicida es utilizado masivamente en un sistema de cultivo, el espectro de malezas presentes va modificándose en el tiempo, comenzando a dominar en la comunidad aquellas especies que sean más tolerantes, resistan o “eviten o escapen” a las prácticas aplicadas.

En el registro internacional de malezas resistentes se citan actualmente 23 especies con biotipos resistentes a glifosato, y particularmente cinco en la Argentina. La mayoría de los casos de resistencia han sido registrados durante la década de 2000, habiendo sido los primeros registros de 1996 y 1997. Más aún, relevamientos realizados en precosecha de cultivos de soja en el centro de Buenos Aires mostraron prevalencia de diversas especies tales como Digitaria sanguinalis, Anoda criststa, Chenopodium album y Cyperus sp, entre otras.

Para evitar consecuencias tales como la generación de resistencia es necesario adoptar estrategias de manejo que integren prácticas agronómicas con objetivos de mediano y largo plazo (disminuir el tamaño de la población de la maleza) por encima de la mera aplicación de una práctica tal como la aplicación de herbicidas con objetivos de corto plazo (reducir los efectos de competencia durante un ciclo de cultivo).

La rotación de cultivos y de herbicidas con diferente mecanismo de acción y la complementación con otras prácticas de manejo (ajuste de densidad de siembra, diseño y arreglos espaciales, fechas de siembra, reducción de la dispersión de semillas en cosecha, etc.) llevaría a una mayor sustentabilidad de la tecnología de uso de herbicidas.

Es necesario tener presente que los cultivos con resistencia a herbicidas es la tecnología que aparece más cercana.

En consecuencia, es necesario capitalizar la experiencia del uso realizado del glifosato para generar acciones proactivas que lleven a evitar el surgimiento de consecuencias negativas tales como la aparición de biotipos de malezas resistentes y otras como la contaminación de los recursos. El uso sustentable de toda tecnología requiere un profundo de conocimiento de ella, tanto de sus fortalezas como de sus debilidades.

Fuente: La Nacion

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *