26 de agosto de 2012 12:59 PM
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Uruguay busca devolver la confianza entre los operadores del sector cárnico

Tras la maniobra del frigoyí.

Guzmán Tellechea, delegado de la Asociación Rural del Uruguay en el Instituto Nacional de Carnes (INAC), indicó que la multa aplicada a la empresa Frigoyí (Bilacor S.A.) de U$S 410.000 por haber manipulado las taras en el puesto cuatro de cajas negras (la balanza usada para el pago del ganado a los productores) “generó un retroceso muy grande en la generación de confianza entre los actores del complejo cárnico”
Es por tal motivo que los delegados de ARU llevarán el próximo lunes algunos planteos a la Junta Directiva del INAC, buscando devolver la confianza entre los operadores. Son planteos para “regenerar la seguridad en el sistema de cajas negras y entre todos los actores del complejo cárnico”, indicó Tellechea. “En eso vamos a trabajar”, añadió el productor.
El grueso del ganado que se envía a faena se vende en segunda balanza (se paga la carne) y no en pie, por lo que los datos generados por las cajas negras son fundamentales para el pago al productor remitente.
El gremialista recordó que el sistema de cajas negras tuvo un costo de implantación y tiene un costo de mantenimiento muy alto y no se pensaba que podría haber alguna diferencia entre los pesos en las balanzas.
“Se puede tener discrepancias en el sistema de dressing (retoque de la media res que forma parte de la operativa industrial), pero no había duda en que los pesos eran los reales”, expresó. Es que la alteración de las taras (los pesos de las rondanas de las que se cuelga la media res que están acordados) que la inspección del INAC constató en Frigoyí lleva a los productores a dudar.
Según dijo el presidente de INAC, Luis Alfredo Fratti, “las taras de las balanzas de cajas negras nadie las puede tocar, por error. Cuando se implantó el sistema de taras se acordó un valor. Lo normal es que una vez que se establece la tara nadie la modifica, porque es la esencia. No hay balanza buena modificando la tara”, advirtió el representante del Ejecutivo.
Mientras tanto, Tellechea consideró a El País que con las irregularidades detectadas en la empresa en cuestión, “el sistema de cajas negras o quienes las controlan quedaron debilitados”.
Según la visión de Tellechea a los productores “siempre les brinda mayor seguridad volver a vender en la primera balanza o volver al peso del camión en balanzas oficiales o con destares predeterminados”.
“Muchos productores siempre quisieron mantener la primera balanza o la de peso vivo pero en la balanza del camión; no en planta, sino desde donde sale el ganado, como se hacía hace muchos años”, agregó el delegado de ARU.
La modalidad se dejó de utilizar porque, según el delegado de los productores, “la industria dice que lo que vale es la carne, que es lo más lógico y justo pagar a rendimiento para premiar al ganado que rinde más porque tiene buena genética y logra mejores terminaciones”. Según ese argumento, “no se pagaba igual un novillo con peor conformación y terminación que un animal superior”.
Sin adelantar cuáles serán los pedidos, Tellechea aseguró que “habrá que tomar medidas para tener seguridades. Son pocos planteos claros y concretos”, dijo. “Están vinculados fundamentalmente con empezar a trabajar en los pasos para evitar nuevas irregularidades que cuestionen las cajas negras. Si hay manipulación en las taras, el sistema está siendo mal usado porque no pueden existir taras irregulares”, enfatizó.
confianza
La manipulación en el pesaje de los ganados en el frigorífico Frigoyí afecta la confianza del productor en el sistema, declaró a El Observador Gonzalo Bastos, presidente de la Sociedad Rural de Durazno (SRD), gremial en cuya zona de influencia se encuentra esa planta industrial.
Esta situación “afectó mucho, porque plantea dudas”, expresó Bastos, quien remite hacienda a Frigoyí. Sobre qué decidió al respecto, dijo que “yo voy a seguir mandando ganado; he tenido una buena relación”.
Otros dijeron que “como le han estado quitando kilos no pueden seguir remitiendo a esa planta”.
Precisó que la mayoría seguirá remitiendo a Frigoyí, aunque algunos exigirán que ahora se les liquide en primera balanza.
Bastos marcó el valor que tiene para la zona que el frigorífico siga operativo, por la mano de obra que genera y porque es importante para los ganaderos tener una planta a mano.
El martes de noche la directiva de la SRD se reunió para evaluar la situación. “Se tomó como un hecho grave, que está afectando la confianza de los productores en la cadena cárnica”, afirmó.

Fuente: ElmTelegrafo

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