26 de agosto de 2012 12:01 PM
Imprimir

La economía, concentrada y más extranjerizada

Lo dicen centros de estudios afines a la política oficial. Y aseguran que, lejos de revertirse, “se vislumbra una intensificación del carácter periférico y dependiente de la economía argentina”.

Especialistas y centros de estudios, que en distintos grados ponderan aspectos de la política económica oficial, vienen cuestionando el tipo de inserción externa del país y el rol determinante que juegan en ese proceso la concentración y extranjerización de la economía. Y atribuyen a esos factores, entre otros, los problemas de abastecimiento de las divisas para sostener el crecimiento que llevaron, por caso, a restringir importaciones y limitar la venta de moneda extranjera.

Es el caso del Instituto de Estudios Fiscales y Económicos IEFE), que cuenta en el Consejo Editorial a José Sbatella, titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), que publicó un balance de la “Cuenta Corriente 2002-2011”.

Sus autores, Paula Belloni y Andrés Wainer, sostienen que, tras la devaluación de 2002, el “dólar alto” reforzó la competitividad del sector primario y permitió que sectores de la industria pasaran a ser competitivos, lo que generó “una incipiente reversión del largo proceso de desindustrialización” del cuarto de siglo anterior.

Sin embargo, agregan que el impulso exportador y los excedentes comerciales “beneficiaron mayormente al capital extranjero, cuya presencia entre las empresas más grandes del país se ha consolidado”, a pesar del discurso oficial de recuperar la soberanía a través de un “capitalismo nacional”. “Da cuenta de ello que la cantidad de empresas extranjeras entre las 500 de mayor tamaño de la economía ha pasado de 221 en 1993-2001 a 292 en el período 2002-2008 y que su peso en la generación de valor bruto de producción y en las exportaciones se ha incrementado, pasando del 56% al 75,4% y del 41,7 al 57%, respectivamente, entre ambos periodos”.

Y señalan que los altos superávits comerciales se fueron consumiendo, “producto principalmente de las remesas de utilidades por parte de las empresas transnacionales que operan en el país” y “el gran incremento del pago de intereses”. “En este aspecto, el déficit generado por la remisión de utilidades pasó de representar el 32% del superávit comercial en 2005 al 65% en 2011, proporción que se incrementa al considerar la fuga realizada por dichas empresas, en especial la derivada de la subfacturación de exportaciones o sobrefacturación de importaciones”.

Los autores sostienen que la decisión de frenar las importaciones, como parte de las restricciones cambiarias, y la recuperación relativa del superávit comercial “parecen tener más que ver con la desaceleración de la economía mundial en un contexto de crisis mundial y con algunas medidas temporales tomadas en el último tiempo que con una reversión de los legados críticos de la economía argentina”. Por eso, “se vislumbra una intensificación del carácter periférico y dependiente de la economía argentina”. Y allí “juega un rol relevante el alto nivel de extranjerización de la economía, el cual se revela como un legado estructural que, lejos de revertirse, se ha consolidado”.

El año pasado, en “Concentración y Extranjerización”, Daniel Aspiazu, Pablo Manzanello y Martin Schorr plantearon que en el marco de un proceso de mejoras sociales y laborales, de “superávits gemelos” y de redefinición de liderazgos, “en el transcurso de la llamada postconvertibilidad se concretó un incremento significativo del nivel de concentración y centralización del capital, en base a una notable extranjerización del poder económico local”. Y consideran que se trata de “tendencias inmanentes del capitalismo”, sobre todo en su fase actual de “globalización” y por lo tanto “es poco lo que se puede y debe hacer para controlarlos o regularlos por medio de la intervención estatal”.

Y dicen que se soslayan la intensidad y los impactos domésticos de estos procesos, entre otros, sobre la estructura productiva, la inserción internacional, el mercado de trabajo, la distribución del ingreso y las cuentas externas y fiscales.

Fuente: iEco

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *