26 de agosto de 2012 21:20 PM
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Inflación y dólar barato jaquean al vino argentino

Si bien las ventas al exterior crecerán, será, sobre todo, por el vino a granel y el mosto. El vino embotellado de menos precio ya fue desplazado por otros competidores. ¿El fin de un modelo?

En los primeros seis meses del año, las exportaciones de la industria vitivinícola (vino a granel, embotellado, espumante y mosto) llegaron a los US$537 millones, lo que significa un crecimiento del 15,3% en valor y un 29,5% en volumen. De esta manera, las ventas al exterior de la industria superarían con cierta comodidad los US$1.100 millones en el año.

La buena noticia, sin embargo, se oscurece un poco cuando se desglosan las cifras según el tipo de producto. Así, si bien el total del segmento “vino” creció, en dólares, un 11,5%, en realidad lo significativo fue el incremento del 184,3% en las ventas al exterior del vino a granel y el 33,5% de suba en los despachos de mosto, los que marcaron el ritmo de la suba. Tanto, que el total de vino fraccionado (es decir, en botella, tetra y otros envases) trepó apenas un 0,8% respecto a los primeros seis meses de 2011.

En otras palabras: se estaría “primarizando” el comercio internacional de vinos argentinos, que creció en el mundo de la mano de las botellas. “El vino embotellado tiene buena dinámica y se va a sostener, pero la exportación de granel no reemplazó al embotellado más barato”, sostuvo Exequiel Barros, de la consultora Caucasia Thinking Wine.

Sin embargo, la situación no es la misma para todas las bodegas. El fenómeno parece afectar más a las bodegas chicas y medianas de capital nacional y algo menos a las grandes, ya sean de capital local o multinacionales. Por eso la diversidad de opiniones.

“La Argentina redujo el ritmo de crecimiento de sus exportaciones por la pérdida de competitividad. Veníamos creciendo a un ritmo de dos dígitos pero eso quedó en el pasado”, explicó José Alberto Zuccardi, titular de Bodega La Agrícola y de las marcas Fuzión y Santa Julia, entre otras. Aclaró que “la imagen cualitativa de los vinos argentinos, traccionados por el malbec, es buena; pero lo cuantitativo no ayuda. Deberíamos tener una posición más competitiva y exportar más, porque realmente podemos. Como economía regional que somos, la estamos pasando mal, y no por responsabilidad nuestra”.

“Nuestros primeros seis meses fueron muy buenos, pero vemos el futuro con algo de preocupación por el enfriamiento de la demanda. Los importadores están reduciendo sus stocks y eso nos afecta. Nuestro problema, por el tipo de vino que tenemos, es de mercado más que de competitividad. Pero así y todo, creo que es una pena que se reduzcan las exportaciones de vino embotellado. Se pierde identidad y, sobre todo, valor agregado y empleos aquí”, sostuvo Hervé Fabre, francés y titular de la bodega Fabre Montmayou, que exporta el 85% de su producción.

Pablo Ghiorzi, director de Exportaciones de la Bodega Trapiche, del Grupo Peñaflor, el mayor grupo del sector en el país, sostiene que “el tipo de cambio no nos beneficia. Aumentan los costos internos por encima del tipo de cambio y perdemos competitividad y, claro, no se puede aumentar el precio de los vinos en el exterior. Es verdad que esto no sucede en todos los segmentos de precios, pero sí en los más bajos, que son los que dan volumen”.

“La verdad es que nosotros venimos muy bien”, confesó Ana María Urrutia, del Grupo Diageo, cuya marca insignia es Navarro Correas. “A contramano del resto de la industria, incrementamos un 64% la facturación y 56% el volumen. Es verdad que nuestros mercados están acotados, ya que el 70% de las exportaciones van a cuatro mercados, pero siempre preferimos profundizar los mercados en los que tenemos presencia y nos beneficia ser parte de una empresa multinacional con filiales ya establecidas en otros países”.

En la bodega Familia Durigutti, el escenario es otro. “En el primer semestre nuestras exportaciones, que es donde va el 90% de nuestra producción, cayeron el 25% respecto a 2011. Con el dólar tan planchado y el aumento de costos, no hay negocio que aguante. Las botellas pasaron de $1,10 a $1,40 y así el resto de los insumos. Y esto implica que hay segmentos de precios en los que si subo los precios debo competir con vinos europeos. La situación se puede mejorar con pocos cambios de política económica. Por ejemplo, resolver los problemas con Brasil, que los reintegros se paguen antes, reducir el costo financiero. Hay que evitar que la variable de ajuste sea el producto”, expresó Héctor Durigutti, titular de la empresa familiar.

“Nos está yendo bien, pero no sabemos por cuánto tiempo más, ya que el tipo de cambio casi fijo y el aumento de costos nos quita competitividad. Y a eso se le suman los problemas con Brasil que no se resuelven, las trabas a la importación de algunos insumos, la obligación de liquidar las exportaciones en plazos muy cortos y la falta de medidas de fomento. Así, perdemos mercados y sólo nos queda el segmento de precios medio y medioalto, en el cual la competencia es Europa”, sostuvo Esteban Baigún, director general del grupo español Codorniú (Bodega Séptima) en la Argentina y Latinoamérica.

Aníbal Marín, gerente general de Bodega Las Perdices, aseguró que “la inflación nos afecta mucho. Somos una bodega nueva y estamos creciendo en el mercado externo por eso mismo, pero no al ritmo ni a los precios que queríamos. El tema cambiario, incluso, nos inhibe de salir a vender a otros mercados. Nosotros recibimos un dólar de entre $4,10 y $4,15, pero pagamos insumos a un cambio de $6,40. Nuestro principal producto en 2007 costaba US$3,75 y ahora cuesta lo mismo pero, ¿cuánto hubo de inflación en estos años?

Pernod Ricard, la multinacional que maneja marcas como Etchart, Graffigna, Colón y Mumm, exhibe un crecimiento anualizado del 11% de junio a junio. Daniel Cushnan, director de Marketing y Exportaciones de la filial local, dijo que “nos fue bastante bien con nuestro vino premium, que es Graffigna, elegida por Pernod como una marca prioritaria a nivel mundial, y con el espumante Mumm, sobre todo en Brasil. Y tener una marca de mucho volumen local, como Colón, nos permite tener un mix de productos muy complementarios. Y por eso no tenemos problemas con el tipo de cambio”.

Fuente: iEco

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