27 de agosto de 2012 10:41 AM
Imprimir

Cambio de reglas para el biodiésel

La quita de beneficios al sector impuesta por el gobierno nacional genera incertidumbre, tanto para las grandes empresas como para las Pymes, en una actividad que había registrado un crecimiento explosivo en los últimos cinco años. Especialistas piden analizar los costos y creen que habrá mayores ventas en el mercado interno.

La decisión del gobierno nacional de reducir los beneficios para la industria del biodiésel en base a soja a través de dos mecanismos (una suba en las retenciones de las exportaciones y una baja en el precio del producto al mercado interno) generó un brusco cambio de escenario para una actividad que venía creciendo a tasas chinas en la última década. En su defensa, el Gobierno adujo que la decisión responde a que se trata de una industria madura. Para los productores del biodiésel la situación presenta dos perfiles: los actores más grandes, generalmente las grandes empresas cerealeras (como Molinos, Cargill, AGD o Dreyfus) con una producción integrada de su cadena de valor, y la de las Pymes, que deben comprarle la soja para hacer el biocombustible.
A raíz de la fuerte promoción al agregado de valor a los productos primarios y a los Biocombustibles fomentado por el Gobierno desde el año 2003, se había desarrollado una industria de biodiesel que logró un crecimiento exponencial en los últimos cinco años. Eso convirtió a la Argentina en el cuarto productor y el primer exportador a nivel mundial de biodiesel (con más de 2.000 millones de dólares en exportaciones en el 2011). Desde las grandes empresas, aseguran que a la vez se contribuyó a sustituir importaciones de gasoil y diversificar la matriz energética con un producto sustentable de producción nacional.
La actividad generó inversiones por más de 4.800 millones de pesos, la creación de más de 6.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, que generaron una capacidad de producción actual de unas 3.4 millones de ton/año, ampliaciones y nuevas plantas en marcha que elevarían la capacidad a 4 millones de ton para principios de 2013.
El tema tiene repercusión local ya que hay algunos proyectos en la zona como el de Maikop, de Petrolera Argentina (del Grupo Más Energía) que habían ingresado al régimen que impuso la Ley de Biocombustibles, aprobada durante el gobierno de Néstor Kirchner  impulsados por los beneficios que se creaban. Siguiendo la tendencia internacional, la norma dispuso el “corte” con biocombustibles en la elaboración de naftas que arrancó en un 5% y, en la actualidad está en el 7%.
“En nuestro caso nos afecta. Y si bien en la planta de Maikop en Plaza Huincul donde trabajan 52 personas seguimos operando y no hemos hecho ninguna suspensión ni vacaciones, estamos hondamente preocupados”, señaló a E&E MiguelSchvartzbaum, CEO del Grupo Más Energía. El ejecutivo también indicó que la inversión en la planta había sido de casi 12 millones de dólares y que debido a la baja de 1.950 pesos en el precio de la tonelada que dispuso el Gobierno “no nos dan los costos para la producción y hoy el negocio se tornó inviable”. Schvartzbaum también explicó que en el caso de Mycop tienen que traer el aceite de soja que se utiliza para el proceso de refinación desde Santa Fe, siendo una de las plantas más alejadas del país.

La visión de las Pymes
En tanto, desde Cámara de Empresas Pymes de Energías y Biocombustibles confirmaron el mismo panorama a E&E. “A través de una resolución del Ministerio de Economía se bajó en el mercado interno un 15% el precio por tonelada de biodiesel. Antes el valor era de  $ 5.170 la tonelada y se redujo hasta $ 4.405 por tonelada. A nivel de costos no hay ninguna de las empresas no integradas que puedan funcionar con esos valores. Todas generan pérdida. Estamos presentando nuestros costos de elaboración al Gobierno y viendo si podemos seguir operando. Ya hay varias empresas que han anunciado que van a parar y han dejado de entregar el biodiesel”, explicó a E&E José Luis Martínez Justo, titular de la  cámara que agrupa a las firmas no integradas y que en su mayoría son Pymes.
Para Martínez Justo, la decisión de Economía de bajar el precio en el mercado interno en realidad lo que busca es “pagar el menor precio posible por el biodiesel  para la elaboración del gasoil”. Es que la mayor parte de lo que producen las plantas de biodiesel se destina a la elaboración este combustible clave para el transporte y actividades como el agro. Para la elaboración de las naftas, en cambio,  el corte se hace con bioetanol, una modalidad que en la Argentina no está tan desarrollada.
Desde que salió la Ley de Biocombustibles en el año 2006, la capacidad de producción  instalada creció hasta los 3,4 millones de toneladas. Además, para las plantas Pymes no pueden recostarse en las espaldas como lo hacen las grandes cerealeras  que al contar con toda la cadena de producción, desde el poroto de soja, hasta el aceite y el canal de la exportación les resulta más fácil absorber los costos.
Antes de los cambios, el poroto de soja pagaba un 35% de derechos de exportación, el aceite y la harina tenían una retención un poco menor (32%), mientras el biodiesel pagaba un 20%. Por la metodología de cálculo de la gabela, finalmente el impuesto quedaba en un 14,2%, lo que hacía atractivo tomar el aceite y convertirlo en biodiesel, producto que además recibía un reintegro del 2,5% para las grandes firmas exportadoras.
Con el nuevo escenario, para las cerealeras desaparecieron las ventajas de convertir el aceite en biodiesel: además de la suba de las retenciones, se eliminó el reintegro. En síntesis, el biodiésel pasó de un 11,5% de retenciones, a pagar un 24%.

Otro escenario
En tanto, desde la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), la entidad que agrupa a las grandes empresas,  el cambio de escenario les llega en un momento complicado ya que según explican en la entidad “la industria ve seriamente afectadas sus operaciones de exportación” por dos factores que complican el futuro del sector . Por un lado, en España, que en 2011 concentró casi el 70% de las exportaciones argentinas de biodiesel, sólo está dejando ingresar embarques de transacciones concretadas con anterioridad a mayo del 2012.  Esta fue una orden ministerial española que impide la utilización de biodiesel no producido en ese país, básicamente en respuesta a la decisión argentina de expropiar la participación de la petrolera Repsol en YPF.
Pero, además, en Europa existe un reclamo de la de la Asociación Europea de Biodiesel (EBB) por anti-dumping, presentado a la Comisión Europea contra la Argentina, con el objetivo de evitar la entrada de las exportaciones argentinas a Europa para industrializar en destino lo que según las empresa “primariza” las exportaciones.

Analizar los costos
Para Gustavo Nadal, licenciado en física de la Fundación Bariloche, “más allá de que cambiaron las condiciones del mercado, hay que ver los costos en cada caso y si se trata de grandes empresas o pequeñas. Para las grandes, al estar integradas por lo general, el impacto sería menos severo. Las chicas que le compran a terceros sí están más complicadas. Pero eso es difícil de ver sin un análisis de los costos en cada caso”.
Según el especialista en temas de energía, la baja equivale al 15%, ubicando el precio interno del litro de biodiesel cerca de los 0,84 centavos de dólar. Además, en el mercado internacional el precio por litro equivale a 1,1 dólares. Si se le aplica la retención del 24% el valor para el que exporta es muy similar al precio que fijó el Gobierno para el mercado interno con lo cual la ventaja de exportar cae.
Por este motivo y gracias a la existencia de un marco regulatorio, Nadal cree que las ventas al mercado doméstico muy probablemente podrían aumentar en 2012. El año pasado, al mercado doméstico se habían destinado unos 845.000 m3 y este año con la tendencia actual podía alcanzar 1,5 millón de m3.
Nadal también recordó que para compensar en parte con estas medidas, el Gobierno habilitó la importación de poroto de soja desde Paraguay, ya que Argentina tiene uso del 85% de su capacidad instalada, es decir que dispone de un 15% más en sus plantas de producción de biodiesel.
Con respecto a la decisión oficial de quitar los incentivos, el especialista de la Fundación Bariloche entiende “en el ámbito de las energías renovables es común ir sacando los incentivos en todo el mundo. Aunque generalmente los tiempos son un poco más largos”.

Orientaciones
En el caso de la Argentina, Nadal también recordó que la Ley de Biocombustibles estaba orientada inicialmente a los pequeños y medianos productores y luego se tuvo que flexibilizar y se permitió el ingreso a las compañías grandes que también exportaban.
Con respecto al freno que pone la Unión Europea al biodiesel argentino, Nadal indicó que la UE tiene una directiva para energías renovables pero con condiciones de sustentabilidad. “Primero, Argentina  no cumplía con el mínimo de reducción de emisión de gases de la UE, según cifras que era muy difícil de comprobar. Pero luego quedó habilitada por gestiones del INTA y Cancillería”. Pero ahora siguen las barreras por las denuncias de dumping basadas en la existencia de retenciones diferenciales para los diversos productos de la soja.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: Agromeat

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *