27 de agosto de 2012 17:07 PM
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Resurge el negocio del huevo

Con una recuperación de precios tras casi un año y medio con valores deprimidos, el negocio del huevo parece estar recuperándose, con perspectivas de afianzar un mejor desempeño hacia el último cuarto del año. Aunque históricamente la demanda de este producto es inelástica (la gente no consume más por el hecho de tener más ingresos; […]

Con una recuperación de precios tras casi un año y medio con valores deprimidos, el negocio del huevo parece estar recuperándose, con perspectivas de afianzar un mejor desempeño hacia el último cuarto del año.

Aunque históricamente la demanda de este producto es inelástica (la gente no consume más por el hecho de tener más ingresos; ni mucho menos cuando la capacidad de compra de esos ingresos es menor) el actual encarecimiento general de la canasta de alimentos ha favorecido el consumo.

“En momentos de crisis, de incertidumbre, cuando todo está muy caro, se dan picos de muy buena venta porque el huevo -que cuesta de un peso a un peso veinte por unidad en un supermercado- sigue siendo muy barato frente a otros alimentos” dice Ezequiel Gatti, gerente general de La Castellana, la granja productora de huevos instalada en Maipú.

De todos modos, apunta que a nivel nacional el consumo anual no es todo lo bueno que quisieran los empresarios por lo que, desde la Cámara sectorial, están tratando de difundir las propiedades del producto.

El consumo nacional ya había evidenciando un interesante crecimiento, al pasar -en poco menos de una década- de entre 135 a 140 unidades por habitante y por año, a poco más de 210 huevos per cápita al año al cierre de 2009.

Gatti revela que “el año pasado fue muy duro. Hubo mucha producción y el precio estuvo muy parado durante todo el 2011 y el primer trimestre de este año.

Durante la primera mitad de 2010, los productores llegaron a obtener unos $120,00 por el cajón (de 30 docenas) puesto en granja; muy similar al que habían logrado en 2008, que coincidió con la crisis del campo. Al promediar el segundo semestre de 2010 cayó de 10 a 15 pesos a causa de una sofreoferta en el mercado y sobre fin de ese año se recuperó hasta ubicarse entre los $130 y los $140. Se mantuvo en ese nivel durante el primer trimestre del 2011, pero a partir de ese momento retomó la tendencia a la baja para situarse entre los $110 y los $120. Más aún, algunos envíos con destino a las provincias del Norte del país llegaron a caer hasta los $100 el cajón al pie de galpón.

Un invierno difícil

“El año pasado tuvimos un invierno muy difícil, a pesar de la menor oferta que supone la baja en la postura, lo que es normal en la época invernal”, dice el empresario. A esta situación de mercado se sumaron los aumentos de salarios y el incremento en los costos del cereal (el insumo que más incide en el cuadro de costos de la actividad). Para los establecimientos que no disponen de una estructura comercial importante, la participación relativa del alimento es mayor aún. Llega a representar entre el 60 por ciento y el 70 por ciento. En el caso de los que tienen un esquema de ventas más desarrollado (que son pocos en Mendoza), la incidencia relativa de la alimentación en el cuadro general de costos es menor.

“Fueron 16 meses muy duros, con costos en aumento y precios muy deprimidos. Recién a partir del segundo trimestre de este año empezó a recuperarse el precio, hasta llegar a los valores actuales que pueden fluctuar en torno a los $170 el cajón (dependiendo el tamaño) puesto en granja”, revela el gerente de La Castellana. Apunta que “se han recuperado plazas importantes para el huevo mendocino como las provincias del Norte y del Sur del país, donde veníamos con precios muy bajos pero ahora se puede comercializar bien”.

Se achicó el sector

Pero la crisis del 2011 dejó varios heridos y algunos en el camino. El Mendoza se achicaron algunas granjas; cerraron algunas en Córdoba y cerró una muy grande en Buenos Aires, todo lo cual implicó un freno para una actividad que venía en expansión y, como contraparte, contribuyó a cerrar un poco la brecha entre oferta y demanda, la cual era importante.
Antes de este negativo 2011, y tras la recuperación que había seguido a la crisis de 2001/2002, Argentina experimentó un notable despegue productivo que puso a la oferta muy por encima de la demanda interna de huevos.

Esto había permitido, hacia el final de la década pasada, encarar negocios de exportación de huevo fresco en cáscara e industrializado (como huevo en polvo). Si bien sumaban entre el 10 por ciento y el 12 por ciento de la producción nacional, las ventas externas ayudaron a mantener tonificado el precio del huevo fresco en el mercado interno, ya que el crecimiento vegetativo de la población, por sí solo, hubiese dado para un crecimiento de la demanda de apenas el 1 por ciento o 1,5 por ciento anual. Se estima que el año pasado la industria debe haber comprado más, aprovechando la depreciación de la materia prima.

Pero tampoco en este sector están dadas las condiciones para exportar en la actualidad. Europa, por ejemplo, donde el huevo está muy subsidiado, está en crisis; lo cual sumado a los conocidos problemas de competitividad para los exportadores argentinos impacta negativamente en las posibilidades de crecer en el exterior.

El empresario maipucino señala que “es muy importante que las fábricas funcionen bien, porque ayudan a descomprimir el mercado interno de huevos frescos”.

Al tiempo que agrega: “por el precio que tiene el huevo fresco y la falta de competitividad cambiaria, en este momento la industria no está comprando mucho y está exportando menos”.
Lo que viene

Considerando que el mayor costo para la actividad lo explican los insumos para elaborar el alimento balanceado, el aumento que se están experimentando los precios de los granos es una amenaza que se cierne sobre el negocio.

“Venimos de una campaña seca; la soja ha aumentado terriblemente. Noviembre, diciembre y enero van a ser complicados porque creo que se va a dificultar el abastecimiento de cereal, ya que los rindes fueron menores, hay sequía en Estados Unidos y además, la agricultura tiene mucho de especulación. Ahora no se nota tanto porque estamos saliendo de una cosecha, pero cuando estemos más cerca de la próxima, se va a notar”, dice el gerente de La Castellana.

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Fuente: Los Andes

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