27 de agosto de 2012 13:01 PM
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Mejor prevenir que curar

Después de varios meses de sequía llegó el agua al sudeste bonaerense y trajo alivio a los pastizales. Gran punto a favor para la ganadería ya que es plena época de pariciones y las hembras deben alimentarse bien para la lactanción del ternero y recuperar condición corporal. Aunque también la recuperación de los pastizales puede […]

Después de varios meses de sequía llegó el agua al sudeste bonaerense y trajo alivio a los pastizales. Gran punto a favor para la ganadería ya que es plena época de pariciones y las hembras deben alimentarse bien para la lactanción del ternero y recuperar condición corporal. Aunque también la recuperación de los pastizales puede ser un arma del doble filo porque se pueden generar cuadros de hipomagnesemia en los animales.

Debido a los rebrotes tiernos los animales deben consumir forrajes con una cantidad balanceada de magnesio, durante la brotación normalmente está en baja concentración, para evitar la aparición de tetania por hipomagnesemia, comentaron los expertos en sanidad animal de INTA Balcarce. Justamente, con la llegada de las lluvias se produce el rápido crecimiento de los pastos y consecuentemente un desbalance de magnesio: éstos evidencian también una baja concentración de materia seca y calcio y un alto contenido de agua y de potasio, nutriente que es un fuerte competidor del magnesio.

De acuerdo con Susana Cseh, especialista en sanidad animal del INTA Balcarce, existen dos tipos de hipomagnesemia: “La primaria, cuando el contenido del mineral en el pasto es menor al 0,2 por ciento de materia seca –condición que no cubre los requisitos mínimos para el animal– y la secundaria, cuando el contenido de magnesio en el alimento es el adecuado, pero la presencia de elementos interferentes impiden su absorción y utilización”.

En cualquiera de los dos casos, agregó la investigadora, hay que pedir el consejo técnico a un especialistas para saber cómo actuar ante el cuadro ya que a esta enfermedad se le adjudican índices de mortandad del orden del 4 al 5 por ciento en los rodeos afectados.

Para tomar nota de medidas preventivas, Cseh propone una serie de manejo para evitar que los animales se vean afectados. Ella da cinco recomendaciones: La primera de ellas es extraerle sangre a las vacas y asegurarse que la concentración de magnesio sea de 1,8 miligramos cada 100 mililitros o más también.

Como segunda alternativa se puede analizar la concentración de magnesio en el pasto y la concentración debe ser mayor a una 0,20 por ciento en la materia seca. Además hay que pedir al laboratorio que calcule el potencial tetanizante (K/Ca+Mg), el cual debe ser inferior al 2,2, sugirió la Cseh.

Otra posibilidad puede ser, en caso de ser necesario, suplementar preventivamente al rodeo con sales de magnesio por vía oral. “Hay que recordar que los animales adultos necesitan recibir un total diario (pasto mas agua y suplemento) de 30 gramos de magnesio. En tanto, la especialista aclara que hay mantener la suplementación durante el período de riesgo de los animales, desde la parición, hasta el pico de lactancia.

En un caso extremos, concluye, emplear suplementos inyectables: con un animal decaído o con síntomas de tetania.

Mejor prevenir que curar. Es una buena consigna para estar atentos y evitar lamentar mayores pérdidas económicas por no llegar a tiempo con el tratamiento.

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Fuente: Agromeat

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