28 de agosto de 2012 10:25 AM
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Venezuela una oportunidad que el ruralismo se niega a ver

En la última década las cantidades exportadas crecieron 692%, muchos con valor agregado que elevaron el precio promedio de exportación. Las razones parecen ser más "principistas" que económicas, pero se mide con distinta vara a países que son consideradas dictaduras sin que ello impida la realización de negocios.
La República Bolivariana de Venezuela que preside el polémico Hugo Chávez se ha convertido en un mercado de lo más atractivo para el campo argentino y para la agroindustria en la última década 2002/2011.

No solamente por el espectacular crecimiento que reflejan las cantidades vendidas al flamante nuevo miembro del Mercosur, sino por los valores de exportación total y hasta por el precio por tonelada exportada.

Según datos del Indec, consultados por El Enfiteuta Venezuela compraba a la Argentina 147.900 toneladas de mercancías en el año 2002 por un monto total de 148 millones de dólares, esto es alrededor de 1.003 dólares por cada tonelada vendida a la República Bolivariana.

Pero luego de ese año, asumida ya la presidencia de Néstor Kirchner -que dio origen a la era K en 2003 y continuó Cristina Fernández hasta ahora- se produjo un acercamiento estrecho con el presidente Hugo Chávez cuyos resultados también se observan en la balanza comercial bilateral.

En 2011, diez años más tarde, el volumen de exportaciones a Venezuela se multiplicó varias veces hasta registrarse embarques por 1.170.756 toneladas que representaron un ingreso de divisas por 1.810 millones de dólares, esto es un precio promedio por tonelada vendida en torno a los 1.597 dólares.

¿Qué se exporta a Venezuela? Principalmente aceite de soja, productos de la avicultura, maíz, leche en polvo, arroz, y bienes industriales como autopartes. Entre todos esos productos los de mayor valor de exportación son el maíz, por 333 millones de dólares en primer lugar, el aceite de soja por 277 millones de dólares, en segundo, y el arroz con unos 120 millones en tercer puesto. En pocas palabras todos productos agropecuarios o su industrialización.

La Federación de Asociaciones Rurales del MERCOSUR-FARM, que integran la Sociedad Rural Argentina (SRA) y CRA, se reunieron a fines de julio para rechazar junto a sus colegas de Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia y Chile el inminente ingreso de Venezuela como socio pleno del Mercosur.

Desde la FARM manifestaron a los presidentes constitucionales de sus países que “la intención de incorporar a Venezuela al actual escenario político representan una amenaza al proceso de integración regional en el que los países del mencionado grupo rural tienen invertidas dos décadas de esfuerzo”.

Ciertamente al pronunciar semejante declaración no deben haber pensado Hugo Biolcati (SRA) y Rubén Ferrero (CRA) que una suba del intercambio bilateral con Venezuela del 692 por ciento en toneladas y del 1.160 por ciento en divisas a lo lardo de una década no puede ser vista como una “amenaza al proceso de integración”. Más bien todo lo contrario.

Un argumento que suele esgrimir la derecha vernácula -incluidas SRA y CRA- es el valor de la “libertad” y la “democracia”, valores que considera amenazadas por el presidente Hugo Chávez. No en vano se reitera la “chavización” del modelo K.

Pero una explicación semejante también resulta contradictoria si se considera la enconada defensa de las mismas entidades pronunciaron cuando se produjo el conflicto por el aceite de soja en el comercio con la República Popular China. 

Por supuesto a favor de China, un país, que suele ser ejemplo de cercenamiento a las libertades más elementales, pero que como tiene un mercado espectacular el agronegocio mundial, pues, mejor mirar para otro lado.

A coro las entidades expresaron sus quejas por las trabas a las importaciones desde la República Popular que afectarían las exportaciones argentinas al principal comprador de productos primarios de la Argentina. 

No puede negarse que China es un magnífico comprador de productos locales. En 2011 los embarques a ese país totalizaron 10.668.319 de toneladas por un valor de 6.238 millones de dólares. Claro que el valor de la tonelada exportada al coloso asiático vale mil dólares menos que el que compra Venezuela.

La explicación de lo anterior se debe a que 8.763.764 de toneladas exportadas a China (el 82 por ciento) son porotos de soja, lo que reduce el valor de cada mil kilos vendidos a ese país a 587 dólares.

Que China es un excelente socio comercial para la Argentina no lo descubriremos en esta nota. Pero que Venezuela también lo es para el agro y la agroindustria surge claramente de las estadísticas de exportación. 

Ahora, sugerir que Venezuela es una peligrosa dictadura y China es una abanderada de la democracia parecería un chiste “si no fuera una joda grande como una casa” como decía en sus monólogos el inolvidable Tato Bores.

Diego Ramírez
Fuente: El Enfiteuta

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