28 de agosto de 2012 10:38 AM
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“Sobre la pretensión de forzar ventas de soja por parte de los productores”

El gobierno sostiene que los productores no venden porque son especuladores.

Los productores Argentinos sufrieron una campaña muy ajetreada. Entre la seca del verano y las lluvias excesivas del otoño en el centro de Buenos Aires, se perdió un tercio de la cosecha de soja, y un 20% de la de maíz, dejando a los productores al borde de la quiebra. Como si eso fuera poco, el revalúo fiscal generó mayor presión impositiva. Con esto las reservas de los chacareros se vieron muy menguadas. Y como si esto fuera poco ahora el Gobierno pretende obligar a los productores a vender la poca soja remanente con el fin de anticipar el ingreso de divisas y la recaudación de derechos de exportación.

El razonamiento del gobierno, expresado en un artículo presentado en el diario Ámbito Financiero, es claro: quedan 10 millones de toneladas de soja en poder de productores, valuadas a un precio de exportación de 640 U$S/tt, por lo que esto está por un lado demorando el ingreso de divisas por U$S 6.400 millones, y la recaudación de derechos de exportación por $ 10.000 millones.

El gobierno sostiene que los productores no venden porque son especuladores, que en realidad sería conveniente que lo hicieran porque los precios están muy altos y pueden bajar, y además porque en estos niveles de precio estarían ganando mucho dinero.

Antes de continuar debemos dejar claro que quienes produjeron y son dueños de esa soja son los productores agropecuarios. Obligarlos a vender implicaría una violación al derecho de propiedad, que está consagrado en la Constitución. Si la rentabilidad del productor de soja es alta o no, si vender la soja resulta conveniente o no, y si la proyección de los precios es alcista o no, en todo caso le corresponde decidirlo al dueño de la mercadería. Si aceptamos que el Gobierno decida esto, sería lo mismo que aceptar que los aguinaldos de los trabajadores se pagaran cuando al Estado le resultara conveniente, cuestión que este año generó una movilización social muy importante cuando la Provincia de Buenos Aires quiso hacerlo.

Cuando se observa la cantidad de dinero de la que estamos hablando enseguida aparece la sensación de que estamos hablando de una especulación de enormes proporciones, relacionada con los altos precios actuales. Pero si observamos la historia reciente, veremos que la producción remanente en poder de los productores es una de las más bajas, sólo 25% de la campaña.

Soja en poder de los productores 
  Miles tt % Prod.
2005 11.074,20 28%
2006 10.884,40 27%
2007 13.154,80 27%
2008 13.980,00 30%
2009 7.198,90 22%
2010 14.777,10 27%
2011 14.236,50 29%
2012 10.375,90 25%

 

Luego debemos remarcar que la razón por la cual el productor no vende no pasa tanto por el nivel de precios, sino más bien con la desconfianza que la inspira la moneda local y las instituciones bancarias, nos guste o no esta realidad.

La producción de granos tiene un ciclo financiero muy particular. Al momento de la siembra hay que desembolsar una gran cantidad de dinero, que se recupera recién a los seis meses, con la llegada de la cosecha. Para quienes trabajan tierras alquiladas, una porción importante de esa producción debe ser mantenida como porotos para pagar arrendamientos, que se pactan en granos, y del remanente otro tanto debe resguardarse para sembrar la campaña siguiente. Esos gastos tienen una clara relación con el valor de la soja y el nivel del tipo de cambio (gran parte de los agroquímicos son importados), por lo que se trata de preservar el valor de ese grano hasta tanto sea necesario invertirlo.

En conclusión, si bien es cierto que quedan 10 millones de tonelada de soja en poder de los productores, esto es mucho menos de lo que otros años se ha guardado como reserva. Por otro lado hay claras razones para que no se vendan, que no tienen que ver con la especulación: las necesidades financieras venideras, y el hecho de que una parte de esa soja es para pagar alquileres a los dueños de los campos. Tras una campaña muy floja, será poco lo que quede como reserva real de los productores, pero lo que quede tienen muchas chances de permanecer como soja, pero no por especulación, sino por la desconfianza en el peso, generada por un Gobierno que intenta aplicar constantemente medidas como esta.

Fuente: Dante Romano Director Academico del Centro de Gestion Agropecuaria

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