29 de agosto de 2012 10:59 AM
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“Es necesario el respeto a los productores de alimentos”

ESPAÑA : Fernando Marcén fue reelegido en mayo presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España. Afronta el nuevo mandato con la exportación como reto esencial para el crecimiento del sector. Reivindica, además, un modelo cooperativista con empresas fuertes que puedan negociar en igualdad de condiciones.

Fernando Marcén arrancaba a finales del pasado mes de mayo su segundo mandato como presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España. Oriundo de Zuera, Marcén encara este nuevo período con varias líneas de trabajo en las que quiere hacer hincapié.

Fortalecer la exportación de productos de calidad a cualquier mercado y crear un modelo cooperativista con la fuerza suficiente para poder negociar de tú a tú con las compañías de distribución de alimentos son dos de los principales ejes del nuevo mandato de un Fernando Marcén convencido de que el crecimiento del sector está en las manos de los propios cooperativistas y no en las instituciones.

Sobre el futuro del sector cooperativista, sus dificultades y sus retos reflexiona el recién reelegido presidente de Cooperativas Agro-alimentarias en esta entrevista.

Pregunta.- ¿Cuál es el panorama del sector cooperativo en este momento?
Respuesta.- Tiene muchos puntos de vista porque cambia en función de los sectores. En general goza de buena salud. Pero tenemos claro que es necesaria una adecuación urgente a los tiempos y velocidades del mercado. Estamos en un proceso de cambio casi constante y pendientes de acelerar este cambio para alcanzar una posición negociadora mejor que la que tenemos hoy.

En Aragón el porcentaje de productos cooperativizados es bastante alto. Hay zonas de España donde es mayor, pero estamos en una posición aceptable con respecto a la media nacional. En tiempo de crisis el modelo cooperativo funciona.

P.- ¿Qué peso supone el sector cooperativo en el agroalimentario?
R.- Es algo que no paramos de medir y de estudiar y no es fácil. Estimamos que pueda ser en torno al 14%. Pero si tenemos un buen año podemos subir hasta tres puntos. Si tenemos un año como éste, en el que ha habido sequía y los ganaderos atraviesan una situación muy complicada por el incremento del precio de los cereales, hay dificultades.

Además, las cifras son muy dispares dependiendo del producto. El sector cooperativizado de fruta es del 20%; pero en cereales, aceite de oliva o vino la tasa alcanza el 70%.

P.- ¿Qué diferencia el sistema cooperativo del empresarial?
R.- En el sistema cooperativo los resultados anuales no se hacen en función de la participación, sino de la actividad que has tenido ese año. Todos los socios aportan y son socios activos. Las decisiones se toman en asambleas que son democráticas y abiertas. Estamos obligados a admitir a todos los socios.

Una empresa es un ámbito privado, reducido y pequeño, mientras que en una cooperativa hablamos de que las personas pesan más. No son sólo un número, sino parte imprescindible de la actividad de la empresa. Conozco sociedades mercantiles que funcionan de manera similar a la de las cooperativas y a las que les va muy bien.

P.- Afirmó hace unas fechas que el sector está muy lejos de su potencial máximo. ¿Cuál es el margen de mejora?
R.- Muchísimo. La mayor parte del sector cooperativo está en el medio rural. En cuanto a prestación de servicios, no me atrevo a poner un límite.

En lo que respecta a la comercialización de productos, el porcentaje cooperativizado está lejos del máximo y nuestros clientes son muy potentes, por lo que hasta llegar a su nivel, tenemos mucho que trabajar.

Tenemos mucho por transformar, mucho valor añadido que recoger. Debemos tener nuestro sistema propio de distribución de alimentos o colaborar con las grandes empresas en su propia distribución. Tenemos un mundo muy abierto en un sector que no para de cambiar y que tiene un futuro muy importante en este siglo. La demanda de alimentos es creciente y las reservas están muy estabilizadas o descienden. Las producciones no han tocado techo, pero no se cubre la demanda. Tenemos muchas cosas por hacer.

Marcén defiende la labor de las cooperativas como proveedoras de servicios en el medio rural

Marcén defiende la labor de las cooperativas como proveedoras de servicios en el medio rural

P.- ¿La formación en aspectos como la comercialización o la internacionalización es otro de los aspectos a reforzar?
R.- Salir a vender hoy en día no es como antes. Hay que convencer al cliente de que pruebe tu producto, ser capaz de que le guste y venderlo a un precio razonable porque se maneja información de todo el mundo.

Hay que entrar en proyectos de I+D para ofrecer formatos distintos, con envases distintos, con mayor capacidad de conservación… las tendencias son esas y hacia ahí es donde tenemos que ir.

P.- ¿Se está rompiendo el inmovilismo típico del sector agroalimentario?
R.- Hemos visto lo que ha pasado en España en los últimos 30 años. Los demás sectores han subido mucho y han caído en picado. El sector alimentario ni ha subido de una manera tan brutal, ni ha caído en picado. En nuestro caso, los cambios son siempre más suaves y la tendencia a hacer grandes cambios es siempre más costosa.

En las cooperativas, los grandes cambios tienen que pasar por una asamblea que, habitualmente, se celebra una vez al año. Hay que convencer y conseguir el apoyo de la mayoría para poder ejecutar modificaciones importantes. Como también cuesta bastante más tiempo ganar dinero, da más miedo perderlo.

En estos momentos hemos entendido que hay que moverse o moverse. No hay más alternativa. Hay que exportar, ir a los mercados internacionales, buscar a los clientes allá donde estén. Producimos los mejores alimentos del mundo. La variedad de productos y sabores que se da en España no existe en ningún otro lugar. A esto hay que añadir las exigencias sanitarias, que no las tiene ningún otro país. Podemos decir que estamos a la cabeza mundial en producción de alimentos.

Esos alimentos tienen un valor y eso hay que reconocerlo en el mercado con un precio. En España se ha decidido que los alimentos se utilicen como gancho. Se ofrecen paquetes de alimentos básicos de 4×1, 3×1 o 2×1. En algunos casos, cuando te ofrecen incluso 1×1, el precio es por debajo de costes. Eso es una falta de respeto a algo que cuesta producir muchos meses o muchos años, con mucho esfuerzo y mucho riesgo climatológico y que hay que reconocer con el precio que los alimentos deben tener. Deberíamos reflexionar. Somos el país con los alimentos a precio más bajo y con la mayor calidad de la UE.

Cadenas de distribución

P.- La desigualdad en la negociación con las grandes distribuidoras es uno de los problemas constantes ¿Cómo se puede paliar? ¿La unión hace la fuerza?
R.- El precio de un alimento se multiplica por cuatro en 24 horas. Eso sucede y es cierto, pero es muy difícil, casi imposible que no se multiplique por tres antes de que nadie gane un céntimo. Una vez que sale del campo tiene que llegar a la cooperativa. Allí necesita de una clasificación, una limpieza, otra clasificación, un envasado, un papeleo de escándalo, de una trazabilidad demostrada con documentación muy exhaustiva. Se lleva a los centros de distribución y de allí se reparte según las peticiones por ciudades, barrios… Existe riesgo financiero, riesgo en el transporte, producto que se tira…

En ese momento, el precio se ha multiplicado por tres y allí no ha ganado dinero nadie todavía. Lo que no es tan normal es que, algunas veces, el precio se multiplica por seis cuando simplemente con duplicarlo ganaría todo el mundo.

El verdadero problema es que los productos alimenticios no tienen margen de beneficio. Quien los vende sabe que los ciudadanos entran a un supermercado a por leche, aceite o tomates y salen, además, con un bote de crema o con una colonia y ahí es donde los márgenes de beneficio son bestiales. O ponemos un poco de orden y sensatez o esto no va a acabar bien.

El presidente de Cooperativas Agroalimentarias cree que el sector tiene un amplio margen de actividad

El presidente de Cooperativas Agro-alimentarias cree que el sector tiene un amplio margen de actividad

P.- ¿Qué solución tiene esto?
R.- Las leyes pueden ayudar pero están limitadas, porque hemos decidido jugar dentro del marco de las normas de la libre competencia. No se puede intervenir por parte de las administraciones a partir de un determinado límite de respeto de comportamiento y de seguimiento de normas básicas. Un gobierno no te va a poder poner un precio mínimo si no cambian las leyes no sólo nacionales, también internacionales.

Estamos pidiendo que la administración se implique. Para eso está la ley de mejora de la cadena alimentaria, que entrará pronto en el Parlamento y que establecería unas reglas de juego que ordenen determinadas condiciones comerciales que perjudican a los proveedores. Pero para que esto cambie de verdad, lo que tiene que haber son productores y propietarios que establezcan el valor de su producto y pidan que se les respete. Que los productores tengan empresas propias fuertes para que tengan algo que decir. Porque sino las empresas potentes siempre serán de otros y serán ésas las que van a pesar más a la hora de elaborar esas leyes.

P.- ¿Hay voluntad por parte tanto del sector productor y de los distribuidores o hay un choque de fuerzas?
R.- Hay un choque de fuerzas. Nos dicen que tienen interés en que ganemos dinero y esto vaya bien, pero nos lo han dicho muchas veces y esto se alarga. No sería justo decir que todos funcionan igual. Hay quien admite tus costes de producción y respeta que tiene que haber beneficio para los productores y marcan un precio que respete los costes de su productor. Otros no. Te presionan continuamente para que reduzcas costes.

Nosotros tenemos también mucha culpa. Si hubiéramos tomado otras decisiones hace años, no estaríamos en este punto. Las administraciones tampoco se han preocupado. Se ha dejado este problema de lado y no se ha buscado un equilibrio. Estábamos a otra cosa, preocupados de modernizar un país en cuatro días y nos hemos olvidado de cosas básicas como un equilibrio entre productor y distribuidor, con una buena información al consumidor. Tenemos pendiente la asignatura de que el consumidor demande el producto de aquí. No por patrioterismo sino por lógica. Si tengo manzanas de aquí, por qué me tengo que comer una manzana de Chile.

Al final estamos hablando de la alimentación de las personas. Esto no es una opción, sino algo que se tiene que producir todos los días; más de una vez si es posible, y a un precio asequible, con una calidad reconocida y con una continuidad.

Nueva legislación

P.- El Gobierno está trabajando en una nueva ley de cooperativas. ¿Qué cambios va a tener? ¿Qué se puede mejorar en ese texto?
R.- En España tenemos trece leyes autonómicas de cooperativas y una nacional. No entendemos por qué hay tanta norma. Una cooperativa es una cooperativa aquí o en Navarra y, sin embargo, con la misma forma de funcionar, por ejemplo, el reparto de beneficios es diferente. No vemos el problema en ordenar un poco todas estas cosas de forma igual para toda España.

Marcén, en un momento de la entrevista

Marcén, en un momento de la entrevista

La ley va a tratar de poner menos límites a las cooperativas y darnos más posibilidades de hacer cosas. También, casi de forma paralela, va a entrar en vigor la Ley de Concentración de la Oferta e Integración Cooperativa, que va a tratar de que haya más empresas potentes con capacidad de negociar con la distribución y en las que las cooperativas tengan la mayor participación.

Si el arco parlamentario es capaz de mejorar lo que presentemos o no tocarlo mucho, podemos tener un terreno mejor abonado para sembrar algo que dé frutos.

P.- ¿Esta situación puede reducir el número de cooperativas?
R.- No pretendemos eso, aunque en algún caso pueda suceder. Las cooperativas locales cumplen una misión muy importante que es dar servicios, ayudar a producir de manera cercana, tener maquinaria en común, almacenes de recepción, dar asesoramiento en materias como la PAC o nuevos productos…

De lo que se trata es de que a la hora de comprar algo o de vender nuestros productos pueda hacerse de manera ordenada entre un grupo de cooperativas que funcionen como un sólo comprador o un vendedor.

No pretendemos dañar a las cooperativas de base. No hace falta desmontar las instalaciones de un pueblo, sino que pueden seguir con el nombre de la entidad superior, pero eso no es relevante. Lo importante es poder seguir siendo ganadero o agricultor dentro de un sistema cooperativo.

Nuevo mandato

P.- Recientemente fue elegido presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de España. ¿Qué objetivos se plantea para su nuevo mandato?
R.- Aunque es difícil marcarse retos, porque no sabemos muy bien la deriva que van a tomar los acontecimientos, tenemos claro que hay que fomentar la exportación. Hay muchos países que no tienen lo que nosotros producimos. En sitios como China o Japón que no saben lo que es el jamón y aquí se produce un buen jamón y nosotros producimos más del que consumimos. Lo mismo sucede con el vino. Producimos frutas y hortalizas para el centro de Europa que no tiene una climatología adecuada para cultivarlas y que las necesitan para tener una alimentación equilibrada. Son productos que podemos y tenemos que exportar para poder sobrevivir y crecer.

En el mercado interior, queremos que los consumidores pidan productos de proximidad, porque eso nos dará fortaleza. También tenemos como reto que se deje claro de dónde vienen los productos y si cumple todas las condiciones. Aquí se nos exigen unas normas durísimas de producción y competimos con productos de fuera que nadie se atreve a certificar o garantizar que cumplen las normas. Pretendemos alcanzar una posición más fuerte en los mercados, incrementar los servicios a nuestros socios y hacer respetar el cooperativismo.

Parecíamos un producto del pasado, pero en esta crisis apenas se han desmantelado cooperativas. Ha habido muy pocos ERE y más bien, la tendencia ha sido la de crear empleo. Somos distintos y nos merecemos un respeto que hay que ganarse.

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Fuente: Agromeat

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