31 de agosto de 2012 11:19 AM
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Los precios de la ganadería se sostienen en niveles cada vez más altos

URUGUAY : Siempre los precios máximos acaparan los titulares de los diarios, pero hay una forma distinta de mirar el negocio ganadero y es desde el factor precio mínimo, un dato clave a la hora de invertir.

Normalmente los precios máximos de cualquier producto son los que se llevan los titulares de las noticias. En la ganadería uruguaya del siglo XX que los mejores novillos llegaran a un dólar por kilo era una noticia excepcional. Pero podría invertirse la mirada, y analizar el marco de la ganadería desde el factor precio mínimo. Porque en definitiva lo que desata las inversiones más que un ocasional precio alto es la tranquilidad de que los precios más bajos sean satisfactorios. Eso asegura que la actividad se desarrolle normalmente a lo largo del año.

En este año, el kilo de carcasa de novillo no se moverá de una franja que tiene su piso en US$ 3,50 por kilogramo, lo que es un mínimo en pie de US$ 1,85. Visto en retrospectiva es un indicador claro de un marco para la ganadería, que podría afirmarse que en lo externo es el mejor de la historia para el sector cárnico uruguayo. Y la perspectiva se va volviendo también cada vez más favorable para el sector lechero.

En el caso de la carne, los precios mínimos de este año estarán en el mayor nivel alguna vez registrado, aunque los máximos de 2011 difícilmente se alcancen este año.

Los productores rara vez vendieron a menos de US$ 3,45 novillos especiales. Y además se sumó en agosto 25 meses por encima de los US$ 3 de precio promedio. Será difícil que vuelva a ubicarse por debajo de esa referencia, y esa baja probabilidad es la que está alentando a los precios de reposición y a las inversiones en general. En sistemas productivos bien diseñados, es muy difícil que los números no cierren. Y sobre todo, es difícil encontrar elementos de peso que interrumpan esta situación en forma radical.

Con esas seguridades a partir de 2010, la lechería ha dado un salto productivo desde 2011 hasta el presente. Los precios mínimos de los lácteos pasaron de ser menos de 10 centavos a ubicarse por debajo de los 20 centavos de dólar. Pero en los últimos años, al mantenerse un precio superior a 30 centavos todo el año, los productores asumieron el desafío de dar un salto productivo sobre menos área.

El mismo desafío que tiene por delante la ganadería de carne. Dar un salto productivo en base a la estabilidad de los mercados, pero materializando la mayor producción, sobre una menor área ganadera.

Tiene el capital pastura disponible. Con las lluvias de agosto el rebrote de primavera no ha tenido demora alguna. Y el Niño por delante permite tener razonables expectativas respecto a una buena disponibilidad de alimentos a un costo razonable. Eso tiene más valor que nunca.

En un mundo que arriesga cada vez más a que el precio de los alimentos se vuelva un problema grave para la estabilidad mundial, el mundo cuenta con Uruguay, Argentina, Paraguay y solo partes de Brasil para generar una oferta adicional respecto a la del año pasado que ayude a recuperar las reservas de granos. El centro y norte de Brasil están casi en sequía y arriesgando demorar su siembra de soja y maíz.

En lo que refiere a carne, las posibilidades de aumentar la producción por parte de Argentina y el sur de Brasil son bastante limitadas. También lo es en Uruguay ya que solo podrá hacerse desde un área decreciente. A nivel extra regional, India viene aumentando fuerte su producción. Oceanía tiene la capacidad de producción que es característica de esas ganaderías altamente sofisticadas. Pero la falta de maíz acentuará el faltante de carne de los países del Nafta y de la Unión Europea. La escasez estructural debe continuar. Del mismo modo en lácteos, la suba de costos prevista en el Nafta y Europa ya se ha trasladado a los precios de las subastas de la neozelandesa Fonterra.

En el caso específico de la ganadería uruguaya, la certeza de precios mínimos altos, incluidas las categorías de cría, es un cambio relativamente reciente. Y también cuenta con datos relevantes. En las pantallas el precio de la ternera no ha bajado de los dos dólares por kilo en todo 2012, ni lo hará. Es el primer año que se completará con la categoría por encima de esa referencia.

El buen precio de las terneras tiene dos componentes. Por un lado, la mejora general en las categorías de reposición. Los terneros tienen un promedio alto, superior a los US$ 2,50, y cuando son livianos superan los tres dólares.

Pero por otra parte la diferencia de precios entre terneros y terneras se ha achicado. El “machismo” por el cual las categorías hembras salían fuertemente castigadas ha perdido vigencia.

El poco estímulo durante el siglo XX y hasta 2002 derivaba de que se lo consideraba un negocio de mediano a largo plazo y por lo tanto incierto: comprar una ternera, criarla para luego ponerla a ella a criar o engordarla. Ahora es visto como un negocio mucho más seguro: ante una oferta escasa estructuralmente, vientres faltan y faltarán. Y en todo caso, el precio por kilo de una vaca gorda es muy similar al de un novillo gordo. De modo que la diferencia de precios entre los terneros y las terneras se achica, como se achica el diferencial entre las vacas para engordar y las que son para criar.

En el mismo sentido, el precio de la vaca preñada difícilmente hace promedios menores a

US$ 700 por animal. Y no han bajado de US$ 600 en los últimos dos años, como promedio en las pantallas. En los últimos dos años las vacas preñadas han subido más que las de invernada, otra señal de estabilidad y apuesta a la cría.

Hay otro factor complementario. Los precios han perdido estacionalidad. Pocos años atrás el precio del novillo se disparaba en la primavera por la escasa oferta a la salida del invierno. Ya no sucede así.

Pero una vez más, los precios mínimos son los que marcan el cambio más importante. El final del invierno tiene cada vez menos terneros o vacas de oferta. Los productores ya no llegan a agosto y setiembre con los animales peligrando morir de hambre y con necesidad de vender aún a un bajo precio por no poder alimentarlos.Por lo tanto los precios se vuelven más parejos, las referencias más estables y los negocios basados en las debilidades ajenas más infrecuentes.

Eso no significa que la ganadería esté exenta de riesgos y vaivenes. Uno de los riesgos que tiene es que un grano que se ha vuelto clave para la ganadería sí ha tenido un precio muy bajo en este otoño, cuyo recuerdo puede ser un desestímulo para la siembra.

El sorgo que hoy se paga hasta US$ 200 por tonelada, valió en el momento de la cosecha US$ 100. Eso puede llevara a que se plante algo menos. Y a que los costos se mantengan altos. En este caso hay un desequilibrio por un rubro que al no exportarse tiene un ocasional desbalance entre oferta y demanda y marca un mínimo realmente bajo.

También hay un desbalance en algunas empresas lecheras que han tenido dificultades en la exportación y han determinado precios mínimos que en relación a la actual firmeza del resto (incluidos los componentes de costos)  generan una situación angustiante para algunos productores. Son la excepción que destaca a la regla.

En la producción de proteínas, hay niveles mínimos de precios que se sostienen por períodos inéditamente prolongados y que marcan un horizonte de inversión muy favorable en tanto no se quieran cambiar las reglas de formación de precios de los productos. La producción de terneros está ante un marco novedoso por lo firme. Con exportaciones en pie fluidas y pasto en los campos.

En qué medida su comportamiento se asemeja al que tuvo la lechería uruguaya en los últimos dos años, cuánto cambia la tasa de destete, el entore de vaquillonas jóvenes y en definitiva la producción total de terneros será de los aspectos más apasionantes a observar en una ganadería cuyas transformaciones hasta ahora no alcanzaron a generar un salto productivo en la cría.

Crisis europea con poca incidencia.

Los precios de exportación de la carne vacuna han sido este año más bajos que los de 2011, algo que interrumpe una tendencia ascendente. Sucedió en el final de 2008 y comienzos de 2009. Vuelve a suceder en forma mucho más suave este año. El precio promedio de la carne vacuna exportada es 3,8% menor al del año pasado. Justamente en el primer semestre de 2011 se alcanzó el mayor precio alguna vez obtenido por la carne uruguaya, en parte como consecuencia de la estacionalidad de ventas del cupo Hilton, que se acumuló sobre fines de junio y julio. La crisis europea incide pero poco sobre el negocio de vacunos.  Más incidencia muestra por ahora sobre los ovinos, rubro en el que el precio promedio de la carne exportada va bajando 12% en lo que va del año.

Un equilibrio más allá de los precios.

Cuando se observa la faena de vacunos, la paridad entre las cifras de los años 2012 y 2011 resulta llamativa. La actividad de la industria ha crecido apenas 3% pero, sobre todo, la proporción entre las distintas categorías no cambia.

Los novillos son 50% del total, las vacas 48%, los terneros no llegan a 1%, mientras que los toros son 0,5%. Un nivel de equilibrio que permite augurar que no habrá mayores cambios en el stock ganadero cuando se conozcan los datos de la División de Control de Semovientes (Dicose). Ni debe haber variaciones importantes cuando se conozca el stock vacuno de 2013.

En cambio, para el año 2014 podría darse un aumento si el entore de este verano que viene cuenta con las lluvias adecuadas y un manejo acorde al alto precio de los terneros.

Podría darse en el mediano plazo una situación interesante de cada vez más vacunos, con menos hectáreas por el avance de la agricultura y la forestación.

Fuente: Observa

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