31 de agosto de 2012 11:23 AM
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Recuperar la confianza

URUGUAY : El caso del frigorífico Frigoyí acaparó los últimos días la atención de los actores de la cadena cárnica y llegó a la opinión pública. Se trató de un caso inédito, al menos hasta donde llega la memoria y por las derivaciones que ha tenido y tal vez tenga en un futuro próximo.

Repasando los hechos. El sábado 18 de agosto pasado, se publica la noticia de que el Instituto Nacional de Carnes (INAC) aplicaría la máxima sanción prevista al frigorífico duraznense por manipular las balanzas donde se pesa el ganado y se paga a los productores, es decir, la cuarta balanza.

El hecho fue confirmado el lunes 20 por el presidente de INAC, Luis Alfredo Fratti, durante una conferencia de presna a la que convocó en la sede del organismo rector de la carne, en la Ciudad Vieja.

Ya habían trascendido algunos detalles de la maniobra dolosa, pero Fratti las confirmó ese día. El frigorífico cambiaba el peso de las rondanas durante una misma jornada, algo que no está permitido, porque el peso de las rondanas es la tara que se descuenta al pesar el ganado.

Es decir: Frigoyí se quedaba con una parte del rendimiento de los ganados porque la tara, estipulada en dos kilos, podía llegar a pesar hasta seis.

El presidente de INAC confirmó que el organismo había aplicado la máxima sanción prevista en las normas, consistente en una multa de 15 mil unidades reajustables, unos US$ 410 mil. Pero sorprendió ese lunes a los periodistas que lo escuchaban al informar que la multa, inédita en el historial de INAC, ya había sido pagada por Frigoyí.

Fratti informó que la irregularidad fue detectada por un inspector de INAC, através de las cajas negras, dijo que la maniobra llevaría un año y aseguró que se desconocía la cantidad de productores afectados y el monto total de la estafa.

Ese mismo lunes 20, en su reunión semanal, la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF) resolvió expulsar de sus registros a Bilacor SA, la empresa dueña de Frigoyí, al tiempo que empresarios de la industria frigorífica dejaron trascender que no creían en las justificaciones de Martín Piñeyro, uno de los principales de Frigoyí, quien aseguró que todo fue obra de “un error involuntario” y que por ello habían pagado de inmediato la multa para seguir trabajando.

La postura del frigorífico se completó con la actitud de ponerse a disposición de los productores para enmendar la plana. La semana anterior, Frigoyí se había ubicado en el lugar 11 del ranking,  entre las 40 plantas existentes, con una faena de 1.620 vacunos.

El Observador también buscó repercusiones entre los productores de Durazno, la zona donde se ubica el frigorífico, que viven una encrucijada. Por un lado, es una empresa del pago, que da fuentes de trabajo y que debería ser un orgullo. Por otro, algunos productores dejarán de enviarle el ganado porque le perdieron la confianza.

Finalmente esta semana, en la primera reunión desde que se divulgó el suceso, la Junta Directiva de INAC adoptó por unanimidad tres resoluciones. Primero, entregar a los productores que remiten sus haciendas a Frigoyí los rendimientos brutos y netos de sus haciendas desde el 1° de diciembre de 2009, cuando comenzaron a funcionar las cajas negras en esa planta industrial, hasta la fecha.

Segundo: llamar a una auditoría externa para revisar el funcionamiento de las cajas negras en los frigoríficos y así detectar debilidades para fortalecer el sistema. Tercero: una vez terminadas las actuaciones entregará los antecedentes a la Justicia y a la Dirección General Impositiva (DGI).

Son tres medidas acertadas, que van en la misma dirección: recuperar la confianza perdida.

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Fuente: Observa

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