3 de septiembre de 2012 10:08 AM
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Reclamos por incumplimiento a la anunciada apertura exportadora de maíz

Desde la bancada radical reclaman liberación comercial amplia y cuestionaron falta de estímulo a producción.
“Que el Gobierno, y Guillermo Moreno se convenzan: la comida se abarata con más producción. Y la única forma de que haya más producción es sin intervención, sin distorsiones, con precios y mercados agropecuarios libres y sin retenciones a productos clave como maíz, trigo, carne y leche”. 

La frase pertenece al diputado correntino (y productor agropecuario) Lucio Aspiazu (UCR) y es una muestra de las antípodas en las que se halla el pensamiento ruralista en materia de políticas por un objetivo que sin dudas es compartido con el gobierno.

Llámese la “mesa de los argentinos” de un lado o “comida barata” del otro, si ese es el fin en este punto debería haber coincidencia. El problema es el método y los instrumentos que permiten alcanzar ese objetivo. 

Desde el gobierno nacional esos mecanismos se plantean a partir de una regulación en las exportaciones mediante cupos, autorizaciones o permisos, y derechos de exportación, así como estímulos a la demanda para elevar el poder de compra de la población. En la vereda del ruralismo se plantea exactamente lo contrario. 

En el medio no aparece nada convincente ni con el suficiente respaldo político como para poder alcanzar un equilibrio que permita alcanzar la meta que desde ambos lados se dice perseguir. Ahora es el turno puntual del maíz. 

La Presidenta de la Nación anunció hace un par de meses la apertura de las exportaciones para 15 millones de toneladas de maíz, una decisión que persigue el objetivo de estimular la siembre del cereal antes del inicio de la campaña gruesa. 

El anuncio fue bienvenido desde todos los sectores más allá de las críticas características que hacen al juego político de oficialismo y oposición, pero en general el anuncio se celebró en especial desde los mercados donde vieron que podía mejorar la oportunidad de negocios con mejoras en el precio del cereal.

Pero los Registros de Exportación (ROE) por 15 millones de toneladas de maíz “son otra promesa de la Presidenta incumplida, como ya pasó con el Maíz Plus, los créditos a la ganadería y tantas cosas”, sentenció otro diputado radical, Jorge Chemes (Entre Ríos). 

El entrerriano aseguró que pese al tiempo transcurrido desde el anuncio “hasta el momento, sólo se aprobaron 300.000 toneladas (de maíz), un volumen que no sirve para dar agilidad al mercado ni para incentivar a los productores”. 

Aspiazu, compañero de bancada de Chemes, también reclamó por el cumplimiento de la medida que anunció Cristina Kirchner en julio, aunque consideró que “lo mejor sería que las exportaciones estén totalmente abiertas”. 

El correntino aclaró que al menos con la apertura de un gran volumen de ROE para el maíz “estaríamos dando esperanza al productor que va a percibir un buen precio”, para revertir la distorsión de la política “en que el Gobierno mantiene el (precio del) maíz pisado por la intervención al mercado, abriendo solo pequeños cupos de exportación, de manera de que la tajada del león del maíz se la llevan los grandes exportadores”, explicó.

Ante el incumplimiento de la apertura prometida Chemes advirtió que “si el Gobierno es tan coherente con YPF como es con las promesas hechas en torno al maíz, yo le diría a los inversores petroleros que tengan cuidado, porque a nosotros los productores nos vienen mintiendo desde hace seis años”.

Por su parte la Sociedad Rural Argentina emitió un comunicado en el que también critica la demora en la entrega de ROE con los que a la fecha se habrían autorizado apenas 330.000 toneladas de los 15 millones prometidos.

La consecuencia de ese incumplimiento es que “el descuento en el precio del maíz que recibe el productor sigue siendo de 50 dólares por tonelada”, aseguran desde la SRA que preside Hugo Biolcati.

Pese al descuento en el precio la SRA no expresa su preocupación por la menor rentabilidad para los empresarios ni centra sus quejas en el interés de incrementar los ingresos, como sería lógico para cualquier persona de negocios. En su lugar expone argumentos conservacionistas en materia agronómica a la hora de criticar al gobierno.

“Con esta política de intervención a los mercados y prohibición a la exportación, se desincentiva la necesaria rotación de los cultivos y el cuidado de los suelos; y se impulsa la mayor siembra de soja, un cultivo que el gobierno demoniza desde el discurso pero que en los hechos parece impulsar”, explicaron desde la entidad. 

En todo caso el perjuicio económico afecta a las provincias más alejadas de la Pampa Húmeda, “donde los rindes del maíz no resisten los descuentos en el precio generados por la intervención de los mercados”, afirma la entidad que preside Biolcati. De allí es fácil inferir que la liberación indiscriminada que se reclama beneficia más a la región pampeana que a las zonas marginales que se dice defender.

Así la entidad exige “la urgente liberación de las exportaciones de maíz” así como “un horizonte previsible de comercialización para el cereal”, a los efectos de que “los productores puedan rotar sus cultivos y para que la Argentina se beneficie con la implantación de un cereal que es el insumo de innumerables industrias afincadas en las más diversas comunidades del interior”.
Fuente: El Enfiteuta

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