3 de septiembre de 2012 13:25 PM
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El girasol pide revancha

Después de una campaña girasolera 2011/12 que cerró sobre las 3,5 millones de toneladas, y con rindes que oscilaron de acuerdo a las incidencias marcadas por la variabilidad climática, los productores se preparan para un nuevo ciclo de esta oleaginosa, en un escenario que según especialistas será más propicio en el aspecto climático, con un área sembrada que se ubicaría sobre las dos millones de hectáreas y buenas perspectivas para la exportación de aceite de girasol.

En el caso de Chaco, una de las provincias protagonistas en la producción de este cultivo, el desempeño de girasol evidenció altas y bajas, de acuerdo al nivel de estrés hídrico, fechas de siembra y ataques de aves. En esa provincia, los mejores desempeños se alcanzaron en aquellos híbridos sembrados en fechas tempranas.

Para conocer distintas miradas sobre este cultivo en Chaco, Clarín Rural dialogó con cuatro productores de esa provincia, con el objetivo de hacer un balance de la última campaña y analizar cuáles serán las estrategias productivas de cara a la próxima siembra.

Jorge Omar Pintos es un productor y asesor de la zona de Charata, que junto a su hijo trabaja una superficie de 1.000 hectáreas en donde producen soja, sorgo y maíz. Para este productor la campaña cerró a favor, aun con condiciones desfavorables de humedad de perfil.

En su esquema, las siembras tempranas de fines de julio y principios de agosto mostraron los mejores resultados, con rindes de hasta 27 quintales por hectárea.

Para la próxima siembra de girasol, y con estos antecedentes, Pintos incrementará el área de la oleaginosa y pasará de las 150 hectáreas implantadas en 2011/12 a 300 ó 350 hectáreas, de acuerdo al estado de humedad de los perfiles en ese momento.

En esta región, y más allá del paquete tecnológico empleado, la preocupación radica en la variabilidad climática, uno de los principales escollos que deben sortear los productores.

“Este año hay mucha inquietud por las condiciones de humedad que se están presentando, y quienes usaron glifosato para el tratamiento de malezas ahora están buscando la opción de herbicidas residuales; son variables que el productor necesita saber”, reconoció Pintos.

Para Néstor De Llamea, un asesor y productor de Sáenz Peña que destina un 35 por ciento de sus 500 hectáreas a girasol, la última campaña no fue buena, por problemas de estrés hídrico.

“En una distancia de 50 kilómetros llovían 50 milímetros y a nosotros nada, en nuestro campo los rindes fueron de 14 a 20 quintales por hectárea”, reconoció, y explicó que para la próxima campaña mantendrá una superficie similar de girasol, para no afectar su rotación, clave en esa región para evitar el avance de malezas.

A diferencia del año anterior, De Llamea estimó que las últimas lluvias de 40 a 50 mm aseguran un nivel óptimo de humedad para la siembra. Su menú productivo para el girasol tendrá como novedad la fertilización a la siembra, y después aplicará fertilizantes foliares.

Julio Herrera y Mauricio Gordyczyk son dos productores que retomarán el girasol en esta campaña. Herrera, productor en las Breñas, sufrió la “tormenta perfecta”: el perfil no acompañó y la presencia de palomas fue abrumadora. Para esta campaña, y de la mano de híbridos con un mayor volcado de capítulos, retomará la siembra con materiales estriados de ciclo intermedio a largo.

En el caso de Gordyczyk, que trabaja en la empresa
familiar en la zona de Concepción Bermejo, luego de dos campañas en donde
buscaron diversificar su planteo con la incorporación de cártamo, este año vuelven al girasol y le destinarán cerca de 500 hectáreas. El productor mostró su preocupación por el estado de los perfiles, que vienen algo irregulares, y sostuvo que su desafío productivo pasa por ajustar las densidades de siembra.

De esta manera, y en una de las principales provincias girasoleras argentinas, los productores sortearon una campaña signada por los vaivenes del clima, y calientan los motores para un ciclo en donde se avizora buen clima y un
incremento del área sembrada.

Fuente: Agromeat

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