3 de septiembre de 2012 17:55 PM
Imprimir

Maiceros top aconsejan cómo aprovechar el buen momento del maíz

CHILE : Cálculos preliminares hablan de utilidades entre 25 y 50 pesos por kilo, según si la mirada es pesimista u optimista. Lo que sí está claro es que hay que aprovechar el momento, con un manejo muy profesional, sin deudas, usando riego tecnificado y haciendo análisis de suelos para usar sólo la cantidad exacta de fertilizantes.

Eduardo Moraga Vásquez Jean Paul Labadie trabaja para los Fortín, una familia con vidas paralelas. En una son agricultores, en la otra son productores de cerdos. Sólo un elemento conecta ambos mundos, el maíz. Como gerente del área agrícola, Labadie está encargado de los tres campos maiceros que la familia tiene en la VI Región. En unos días más comenzará a sembrar 280 hectáreas de ese grano. Mira la temporada con optimismo, pues la brusca caída en la producción de Estados Unidos augura buenos precios.

Los ánimos en la parte productora de cerdos, seguramente son muy distintos. Tienen que alimentar un plantel de 3.500 madres, cada una de ellas capaz de dar a luz 25 crías al año. Esos animales deben llegar a 110 kilos para ser faenados. Casi el 60% de los que comerán en su vida será maíz. El alza del grano golpea fuerte ese negocio familiar.

La sequía que azota al Medio Oeste de Estados Unidos ha revolucionado la zona centro sur. Desde Rancagua a Talca, son miles los agricultores que están haciendo sus cálculos para la nueva temporada. Usualmente, la siembra de maíz para consumo humano y animal parte luego de Fiestas Patrias y en los últimos años se ha movido en torno a las 120 mil hectáreas. Todo indica que ahora esa cifra debería aumentar.

Además, a esa superficie hay que agregar las 40 mil hectáreas de maíz semillero que las empresas obtentoras de material vegetal proyectan para este año agrícola. Esas firmas en este momento están en plena caza de agricultores para cumplir sus metas.

De las decisiones que tomen los productores en los próximos días va a depender, no sólo el rubro maicero, sino que buena parte de los resultados del año agrícola que se viene.

En estos momentos hay gran diversidad de ánimos entre los maiceros. Mientras algunos esperan precios históricos, otros llaman a la calma, poniendo el acento en las dificultades de competir contra las importaciones con precios distorsionados desde Argentina. Lo que sí todos aconsejan es que años como éste no deben desaprovecharse y hay que prepararse para capitalizar el negocio.

Alta productividad nacional

Joel Osorio tiene una relación larga con el maíz. Ha tenido buenos y malos tiempos. Sin embargo, el agricultor de Pichidegua es fiel. De hecho, piensa sembrar 110 hectáreas de maíz grano, 50 más que el año pasado. “La principal ventaja de este cultivo es que muchas de las labores se hacen con maquinarias. En tiempos en que es cada vez más difícil encontrar trabajadores, esa es una característica importante”, afirma Gómez.

Por su ubicación en el país, la producción maicera compite por superficie con la industria viñatera, frutera y hortalicera. Todas ellas son altamente intensivas en mano de obra. Por eso es que, por estos días el maíz es mirado con mejores perspectivas que hace unos años, en que se pensaba que era un rubro en vías de extinción.

“Es un negocio simple, pues las empresas de carnes blancas llegan a comprarte al predio”, agrega Osorio.

Eso sí, la mayoría de los maiceros tiene una relación abierta con el maíz. Lo más común es encontrar predios en que frutales, hortalizas y maíz comparten el terreno. Dependiendo de las señales del mercado se van moviendo hacia uno de ellos.

Antonio Hoces tiene una exportadora de frutas propia, Terrafrut, que despacha carozos y uva de mesa. En total son 120 hectáreas de frutales lo que maneja. El año pasado sembró 40 hectáreas de maíz grano en Las Cabras, la mitad de lo que podría sembrar ahora. Todo depende de que alcance a dejar el terreno preparado luego de arrancar una decena de hectáreas de paltos, que no le dieron los resultados económicos que esperaba.

Para Hoces, con el actual panorama internacional de precios, el maíz es una actividad muy atractiva. Principalmente para quienes estén dispuestos a trabajar en forma profesional.

“Este cultivo permite muchas opciones de innovación. Todo el tiempo están saliendo nuevas variedades. Hay que estar atentos”, afirma Hoces.

Mayores ganancias

Aunque la superficie de Chile palidece frente a la de líderes como Estados Unidos, con 35 millones de hectáreas, la productividad nacional supera a la de la potencia norteamericana.

La explicación pasa por la posibilidad de regar el maíz -en EE.UU. dependen de la lluvia- y por un clima más benigno.

Esas características se acentuaron con la sequía que viven los norteamericanos. Las últimas proyecciones de los productores de ese país indican que el rendimiento promedio por hectárea será de 7,5 toneladas. En Chile, dependiendo de la calidad del suelo y el tipo de trabajo que se haga en él, la producción se mueve entre las 12 a 17 toneladas de maíz grano por hectárea.

Para esta cosecha de Estados Unidos, la última estimación disponible apunta a 266,2 millones de toneladas. Una cifra aún peor que el pesimista informe del Usda de fines de agosto, que proyectaba 273,8 millones de toneladas.

La producción de este año en Estados Unidos será la más baja de las últimas ocho temporadas.

Si se tiene en cuenta que el consumo mundial de granos se ha disparado en los últimos años, debido al uso de maíz para etanol en EE.UU. y al creciente consumo de proteínas animales en China, no sorprende que el mercado apueste a precios al alza.

Según Ricardo Baccarin, de la corredora cerealera argentina Panagrícola, el escenario de valores del maíz está en pleno movimiento, pues todavía no se sabe a qué nivel de precios se frenará la demanda.

“Algunos analistas señalan que en años de fuertes alzas del mercado de maíz

-como 2010, 1993 y 1980- las cotizaciones no llegaron a su máximo sino hasta principios de noviembre y mediados de diciembre, lo que sugiere que los precios puedan llegar a ser aún más elevados. Algunos arriesgan que podrían llegar a los US$ 394 por tonelada, para entrega en diciembre en Chicago, en el caso que los rendimientos proyectados sigan empeorando”, explica Baccarin.

La gran incógnita para los agricultores nacionales es cómo todo eso repercutirá en los valores que recibirán en marzo de 2013, en plena cosecha maicera chilena.

Hay conciencia que no se trata sólo de trasladar los precios internacionales. Argentina juega un papel importante, pues su sistema de control de precios distorsiona tanto los valores con que se importa el maíz partido como las carnes de ave trasandinas.

Eso explica por qué si bien hay agricultores francamente optimistas, lo que prima es el escepticismo.

“Es muy difícil creerle a los gurúes. Todavía me acuerdo de artículos de prensa de hace unos cuatro años en que, ante un alza de precios en EE.UU. hablaban de que se venía un ciclo de tres años de buenos precios. Lo que realmente pasó es que antes de la cosecha el valor del maíz ya se habían desplomado”, afirma Juan José Gómez, maicero de Curicó.

En todo caso, en el lado pesimista del arco de opiniones se esperan precios en torno a los $145 el kilo de maíz grano. Eso representaría un alza de 10 pesos respecto de la última temporada.

En el otro extremo están los que creen que la escasez de maíz en Estados Unidos es tal que necesariamente impactará con fuerza acá. De hecho, estiman que se requerirán de dos a tres años para recuperar los stocks mundiales. Por eso plantean que un valor cercano a los $170 el kilo de maíz grano es un escenario probable.

Como siempre, el impacto en el bolsillo de los productores dependerá tanto de la plata invertida en el campo como de la productividad conseguida.

“Este es un año en que hay que asegurarse con buenas semillas, bien protegidas, a pesar de que puedan costar un poco más, con tal de obtener buenos rendimientos”, afirma el maicero Alejandro Lira.

Más allá de las diferencias entre predios y productores, un agricultor de buen desempeño puede invertir cerca de $1,9 millón por hectárea, incluyendo arriendo, con un rendimiento esperado de 170 quintales. En términos simples, los costos por kilo de maíz se acercan a los $120.

Si se toma como referencia ese desempeño, el productor tuvo una ganancia de 30 pesos por kilo en la cosecha 2011, pero sólo de 15 pesos por kilo en 2012.

Pero en la próxima cosecha podría ganar entre 25 pesos por kilo, en un escenario relativamente negativo, y 50 pesos por kilo, en uno positivo.

Cómo aprovechar el buen momento

Los agricultores consultados por Revista del Campo creen, que el alza de los precios hay que capitalizarla. “En el agro, los años malos son siempre más que los buenos”, recuerda Joel Osorio.

A la hora de aprovechar el buen momento que se viene. Una de las primeras ideas sugeridas es juntar una cantidad de dinero suficiente para trabajar la próxima temporada sin depender tanto de los préstamos bancarios.

René Domínguez, maicero de Chimbarongo, resume la posición. “Entregarle el 8% a 10% de tus resultados anuales al banco puede hacer que en años malos absorba casi todas tus ganancias”.

Otro punto es mejorar el desempeño de los campos que se trabajan. “Hay que lograr un profesionalismo tal, que te independices de las variaciones de precios. La clave para ello es lograr una alta productividad por hectárea, pero con una inversión racional”, apunta Juan José Gómez.

De hecho, Gómez recomienda una inversión a ojos cerrados, el riego tecnificado. Eso sí el agricultor curicano no es fan de los pivotes -grandes arcos metálicos que riegan por aspersión apoyados en un eje-, pues señala que restringen la opción de moverse hacia cultivos como los frutales o viñas en los próximos años. Juan José Gómez es partidario del riego por cintas, que por ser estructuras fácilmente movibles, posibilitan la migración productiva.

Eso sí, hay que tener en cuenta que, grosso modo, el riego por cintas significa una inversión de un millón de pesos por hectárea.

Alejandro Lira cree que lo mejor es no embarcarse en grandes proyectos de renovación. “No hay que derrochar plata en demasiada tecnología”. Postula, por ejemplo, renovar maquinaria con muchos años de funcionamiento y con un uso menos eficiente de combustible que las versiones más modernas.

José Fabres, en tanto, apunta a la ampliación de los campos propios. “Estos años son los indicados para ampliarse. Uno empieza a ver las parcelas vecinas. La ventaja es que la tierra nunca se desvaloriza”.

Gómez agrega que un buen uso para el dinero extra es realizar un estudio de suelos. Con esa información en mano se puede tener claro cuál es el nivel óptimo de fertilizantes a usar por hectárea. Hay que tener en cuenta que ese ítem representa cerca del 25% de los costos totales de un campo maicero.

Además, los pocos estudios sobre uso de fertilizantes en el maíz chileno advierten de dosis que superan con mucho lo requerido.

“Si se pasa el punto óptimo con los fertilizantes, no sólo se comienza a gastar en forma innecesaria, sino que la productividad comienza a caer. Eso lo puedes evitar si tienes un buen estudio de suelos, con los requerimientos nutricionales necesarios”, remata Juan José Gómez.

Por lo que se ve, los maiceros, siempre van al grano. 

La alta mecanización del maíz permite afrontar la menor oferta de mano de obra.

Invertir en riego por cintas requiere un millón de pesos por hectárea, sin embargo permite aumentar sustancialmente la productividad.

 Semilleros, atentos a forma de pagoLa sequía de Estados Unidos no sólo ha afectado la producción de maíz grano, sino que también la de semillas para la siembra de 2013. En términos prácticos, la única opción que tienen las empresas obtentoras de ese país es recurrir a Chile para suplir la caída.

De ahí el alza en los pagos a los semilleros chilenos. Mientras que 2011 un contrato típico partía de una base de US$ 5.200 por hectárea, respecto del que podía haber un premio o un castigo dependiendo del desempeño del agricultor, este año se subió a US$ 5.500.

Eso sí, algunos aseguran que los contratos en dólares no son muy interesantes y prefieren los que usan los quintales y pesos como medida.

“Estamos hablando de un aumento de cerca de 5% en dólares. Sin embargo, esa moneda ha caído en el último año, lo que anula la supuesta alza”, advierte José Fabres.

Fuente: Revista de Campo

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *