3 de septiembre de 2012 18:07 PM
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El maqui avanza para convertirse en cultivo

Chile : Gracias a su alto contenido de antioxidantes, esta fruta endémica se ha convertido en un producto altamente requerido en el extranjero. El problema es que hasta ahora sólo existe en forma silvestre. Por eso Fundación Chile y la U. de Talca lanzaron un proyecto para desarrollar variedades comerciales, lo que permitirá tener una producción de calidad homogénea.

No hay duda de que los berries viven un boom a nivel mundial que beneficia a la industria chilena. Tan sólo en el primer semestre de 2012, según cifras del Servicio Nacional de Aduanas, las exportaciones alcanzaron los 395 millones de dólares.

Y si bien entre esos envíos ganan, por lejos, especies como la frambuesa y los arándanos, el país es dueño de una endémica que tiene un potencial que ya se perfila como revolucionario: se trata del maqui o Aristotelia chilensis, que se da de manera silvestre entre la regiones de Coquimbo y Aysén. 

Sus características lo han elevado al nivel de “súper fruta”, al igual que el arándano, el acai brasileño o la murta chilena. 

En realidad está por encima de ellas. El maqui posee características únicas, debido a su alto contenido de antocianinas y polifenoles, lo que lo convierte en el fruto conocido con mayor nivel de antioxidantes del planeta. Incluso por estos días estudios han demostrado que tendría un gran potencial para ayudar a detener o prevenir el alzaheimer, por su impacto a nivel de los neurotransmisores. Gracias a su potencial y beneficios para la salud ha adquirido gran notoriedad en Estados Unidos y en otras partes del mundo, lo que se traduce en un aumento exponencial de la demanda que en cinco años creció casi 7.000 por ciento, llegando a 50 toneladas en 2011. 

Este incremento hizo notar una de las falencias principales del maqui: que al ser una especie que sólo existe en forma silvestre, no se puede garantizar un producto de calidad homogénea y tampoco se puede predecir con cuánta fruta se contará en cada cosecha, además de arriesgarse su sustentabilidad por sobreexplotación y daños a las plantas. 

Flavio Araya, director de Estándares Productivos de Fundación Chile, hace hincapié en que la forma de recolección actual no es sustentable, ya que para alcanzar los volúmenes necesarios de maqui se corta completa la rama que contiene la carga frutal. Y hay que considerar que esa rama se demora tres años, en promedio, en volver a crecer y dar frutos. 

“Es un producto que va en ascenso y tiene mucho potencial desde el punto de vista de los productos elaborados. Generar una industria basada en el uso del maqui que no dañe el bosque nativo es algo que hoy día es clave”, dice. 

Por esta razón, en el año 2007, cuando se preveía una escalada en la extracción de esta fruta al empezar a hacerse conocida en el mundo, la Fundación Chile en conjunto con la Universidad de Talca inició una investigación para ver la posibilidad de establecerlo como cultivo. Para ello realizaron el primer screening clonal de macales, donde pudieron determinar 67 clones potencialmente viables para la producción industrial.

“Es muy importante desarrollar variedades comerciales que puedan producir bajo determinadas técnicas de cultivo”, comenta la Dra. Hermine Vogel, docente de la Universidad de Talca y directora general del proyecto. 

En 2009 realizaron la primera plantación experimental de clones seleccionados en la zona de Panguilemo, con el fin de ver cómo se comportaban y poder establecer las formas apropiadas de manejo.

En 2011, a través de un proyecto Fondef por $228.691.000, continuaron investigando en busca de las variedades aptas para la producción industrial y para definir el paquete tecnológico asociado, que contempla siembra, fertilización, poda y cosecha. 

“Como es una especie silvestre presenta mucha variabilidad entre plantas, poblaciones y años, y debido a que es un fruto que se procesa, la agroindustria requiere que sea lo más homogéneo posible, que su producción sea sustentable en el tiempo y que la materia prima presente características determinadas”, señala Vogel. 

El proyecto contempla una inversión total cercana a los 412 millones de pesos, donde 183 millones corresponden a aportes de los gestores principales y privados que quisieron formar parte de la investigación, como Bayas del Sur y Surfrut. 

Y el proyecto avanza. Entre abril y mayo de este año se iniciaron cinco nuevos ensayos clonales plantando 45 clones preseleccionados y 5 nuevos, en predios de productores locales y de empresas agroindustriales participantes. 

“Como empresa participamos esperando desarrollar nuevos productos de maqui o que al menos lo consideren como ingrediente en su preparación. Queremos potenciar nuestra participación en el mercado de los alimentos saludables y el maqui, con su alto contenido de antioxidantes, es una materia prima de primer nivel para elaborar productos de mayor valor agregado”, plantea Felipe Torti, agrónomo del Departamento de Investigación y Desarrollo de Surfut. 

La clave del éxito del maqui a nivel mundial radica en su alto nivel de antioxidantes, que llega a 27.600 ORAC (unidad de medición de la actividad antioxidante) por cada 100 mg, una cifra muy superior a la de sus seguidores como el acai, granada y arándano, que aportan entre 16.700 y 6.500 ORAC respectivamente. 

Actualmente el maqui se presenta como producto procesado en múltiples formatos, entre los que destacan las mermeladas, deshidratados, jugos concentrados, pulpa congelada y extracto en líquido y polvo. Éste último se utiliza como ingrediente para desarrollar distintos tipos de productos ya que sólo 2 gr de maqui en polvo aportan 1.500 unidades ORAC, lo que lo convierte en un excelente componente de fármacos, productos cosméticos y alimentos procesados. 

Su nivel de antioxidantes (27.600 ORAC) lo hace superar a otros frutos como acai, granada y arándano.

Fuente: Revista de Campo

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