3 de septiembre de 2012 10:54 AM
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Con minihelicóptero predicen las cosechas

CHILE : Inés Zamora y Nélida Abud, de San Fernando, se asociaron para desarrollar sistema tecnológico de punta. Trajeron a Chile a especialistas de prestigio internacional para asesorarlas. Ahora ya tienen en operación la empresa, que espera incluso exportar sus servicios a Estados Unidos.

 ¿Vehículos voladores no tripulados en la agricultura? Pronofrut los usa, pero nada tienen que ver ni con extraterrestres ni con ciencia ficción. Es pura ciencia y surgida en regiones, más precisamente en San Fernando, la que logró desarrollar un sistema de pronósticos de cosecha que usa pequeños helicópteros para captar imágenes y datos, y que dice tener un muy bajo margen de error.

Y es que la estimación temprana de la cosecha es uno de los temas clave para los productores y exportadores agrícolas. Son múltiples las decisiones en el manejo del predio que dependen de la variabilidad del rendimiento esperado. Tiene que ver con variados costos, como la cantidad de recursos humanos a emplear para la cosecha cuestión crítica hoy por hoy, la compra de agroquímicos, la adquisición de insumos de packaging, los fletes contratados, los servicios de frigorífico, los compromisos de venta o los seguros por helada; y trae consecuencias incluso en el financiamiento del agricultor, pues la estimación de retornos impacta su relación con bancos y empresas exportadores, además de un largo etcétera.

En la actualidad la estimación de cosecha se hace a comienzos de temporada, pero puede ser bastante errática cuando se compara luego con los resultados reales. Esto puede resultar en excedentes o mermas y grandes pérdidas. Hasta ahora, además, los métodos predictivos empleados -léase experiencia, conteo manual y similares-, no sólo pueden ser demorosos y caros, si se trata de grandes extensiones prediales, sino que también suelen arrojar errores que pueden llegar incluso hasta el 50%.

“Esto lo valoramos y vimos que hay ¡varios millones de dólares involucrados en un deficiente pronóstico de cosecha!”, dice la ingeniera agrónoma Inés Zamora, una de las fundadoras de Dayenú, la empresa con sede en San Fernando, VI Región, que diseño el sistema.

Con asesoría de alto nivel

“Con este método predictivo se puede identificar, cuantificar y mapear la variabilidad de la cosecha con anticipación y en cualquier momento de la vida del huerto y con prescindencia de las características climáticas o de la variabilidad del suelo del mismo”, aclara Inés Zamora. Lo que hace es capturar datos en terreno con un helicóptero a miniescala, teledirigido, con sensores y una potente cámara que toma imágenes de tipo multiespectrales; es decir, de resolución en múltiples niveles. Luego de bajadas las imágenes a un computador, se procesan mediante modelos matemáticos estereológicos y se analiza la información para finalmente entregar conclusiones que arrojan errores de muestra de entre 5% y 10%, al computador o tablet del administrador del predio.

Pronofrut se denomina el sistema, que comenzó a ser estudiado en 2008. El costo de la investigación y desarrollo del sistema llega a 129 millones de pesos, de los cuales la mitad ha sido cofinanciada por Corfo. El monto es modesto si se considera que en el proyecto trabajaron varios científicos y doctores extranjeros, reclutados por Dayenú, quienes pasaron varias temporadas en San Fernando.

Entre otros, Reza Ehsani, Ph.D. en ingeniería biológica y agrícola de la Universidad de California-Davis, de Estados Unidos, quien en Florida trabaja en el desarrollo de vehículos voladores no tripulados aplicados a la agricultura, específicamente para los huertos de cítricos. Ha estado detrás del helicóptero no tripulado con que cuenta Dayenú para tomar imágenes de gran precisión y recabar otros datos de los campos que sobrevuela.

Otro de los investigadores con gran expertise es la británica Dvora-Laio Wulfsohn, poseedora de un Ph.D. en ciencias, también otorgado por la U. de California sede Davis, y profesora de universidades europeas y canadiense, además es una reputada investigadora en temas de biomedicina y agricultura de precisión, con varias publicaciones científicas a su haber.

“Podemos encontrar amplias variaciones en el rendimiento de los frutales, por ejemplo, lo cual complica la estimación correcta de la futura cosecha. Lo que hicimos fue desarrollar un procedimiento sistemático y multinivel para estimar los rendimientos de fruta. Entre los científicos invitados a participar de este proyecto hay expertos en estereología, que es un método muy usado en biomedicina, que permite estimar cantidades mayores a partir de objetos tridimensionales menores. En buenas cuentas, objetivamos la información mediante el uso de algoritmos, lo cual nos permite no cuestionar la representatividad de la muestra y prescindir del error humano. Esto, entre otras cosas que supone este desarrollo”, sintetiza Dvora-Laio Wulfsohn.

El test de la blancura

La tecnología ha sido testeada en Leyda, San Fernando, Molina, Placilla y Melipilla, en viñedos de las viñas Emiliana y Undurraga, y otros huertos. Hasta ahora, ha superado con creces los resultados esperados.

“Yo era muy crítico inicialmente, pero el método es espectacular”, destaca Sergio Aravena, subgerente agrícola de Viña Undurraga, quien lleva tres temporadas probándolo en los viñedos de Leyda, en la V Región.

“Para nosotros, la estimación de cosecha se traduce, entre otros temas, en saber si tendremos que salir a comprar fruta para cumplir con las necesidades de vino presupuestadas o, al revés, si tendremos un excedente de uva para vender. Por lo tanto, es muy importante. Incide en los costos del vino y en las utilidades de la temporada”, explica.

Hasta ahora, el profesional obtenía una predicción con un margen de error de 10 a 12%, cifra bastante alta. Pero para un muestreo válido destinado a predecir la cosecha de 200 hectáreas se demoraba 35 días en el conteo físico con discriminación de plantas.

“Hoy un helicóptero con cámara multiespectral, GPS, que vuela estable y muy paralelo al piso se demora apenas un día en hacer el muestreo de 50 hectáreas. Luego Dvora-Laio Wulfsohn ve los datos, los correlaciona con temporadas anteriores y me envía los resultados estadísticos con el margen de error en la noche. Al día siguiente ya puedo trabajar con éstos. Y el error de predicción va en alrededor de los 10.000 kg, ¡ni 5%!”, menciona.

El profesional, además, resalta la ventaja de trabajar con un desarrollo netamente local: “Estamos trabajando con tecnología que no existe en otros lados y aporta información valiosa para nuestro país”.

Armando Rebolledo, subgerente de programa de biodinámica en Viñedos Emiliana, en tanto, detalla que el sistema ha sido aplicado en el campo Los Robles, ubicado en Nancagua, VI Región, y que cuenta con 150 hectáreas destinadas a los vinos íconos biodinámicos de la viña.

“Llevamos una temporada y vamos por la segunda cosecha con ellos. Las predicciones de la fruta 2012 han sido bastante cercanas, con un error de 6% o menos”, destaca.

Antes hacían varios conteos, todos manuales. Con yemas de poda, al comienzo de la temporada, luego después de cuajar el racimo ya formado en noviembre, y un tercero con descargas en época de pinta de la uva, cerca del 15 de enero.

El resultado les permitía predecir con un error hasta ahora cercano al 10% cómo vendría la cosecha de las uvas tintas en abril.

“La estimación es muy importante para determinar la cantidad de cubas que emplearemos, las barricas que hay que comprar, etc. Nos permite anticiparnos y asegurarnos los insumos, a la vez que aprovechar precios menores que cuando está el resto de la industria buscando lo mismo que nosotros. Los enólogos saben así con mayor seguridad qué van a requerir”, explica Rebolledo.

La próxima etapa de Pronofrut es el desarrollo de una interfaz computacional que muestre el resultado de manera simple y amigable.

“La idea es que cualquiera pueda interpretar fácilmente el resultado, previo a un corto entrenamiento”, explica Inés Zamora. Y en 2013 podría estar prediciendo cosechas no sólo en el mercado nacional, sino a nivel internacional. Productores de Washington, estado donde hay grandes extensiones de huertos de manzanos, estarían interesados en esta aplicación que también ha sido testeada allá.

“Este es un emprendimiento regional que, tras una larga etapa de desarrollo científico, dio paso a un producto innovador chileno. Desde San Fernando logramos atraer a recursos humanos calificados del mejor nivel internacional”, concluye con orgullo Inés Zamora. Un nombre apropiadoLa empresa, creada por Nélida Abud e Inés Zamora, tiene grandes objetivos. El objeto de una división es fomentar la productividad; otra, fomentar la innovación y la tercera, tratar temas de gestión. El trasfondo del nombre está relacionado con la misión de la compañía. Dayenú salió de un poema o cántico hebreo que, en breve, busca dar las gracias al Creador por su bondad. “Queremos desarrollar soluciones desde y para Chile. Partimos en 1997, apoyando a las empresas agrícolas con los estándares de calidad internacional. Poco a poco fuimos detectando necesidades relacionadas con la gestión productiva y con la optimización de recursos y tratamos de ofrecer soluciones para eso. Y hace cinco años nos enfocamos en la innovación. Vimos que necesitábamos expertos y los buscamos afuera. Hemos logrado armar un equipo de personas de alto nivel”, explica Inés Zamora.

Fuente: Revista de Campo

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