4 de septiembre de 2012 00:35 AM
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La biodiversidad es asunto de todos

Existen varios ejemplos a nivel mundial de asociaciones de apicultores que se preocupan por la disminución constante de abejas y productores. Si bien existen varios motivos para este fenómeno, uno  de los más importantes es la degradación de la salud de las abejas y la debilitación de su sistema de defensa. Las mortandades son importantes […]

Existen varios ejemplos a nivel mundial de asociaciones de apicultores que se preocupan por la disminución constante de abejas y productores. Si bien existen varios motivos para este fenómeno, uno  de los más importantes es la degradación de la salud de las abejas y la debilitación de su sistema de defensa. Las mortandades son importantes y eso redunda en un manejo complicado que merma la rentabilidad.

Si las abejas estuvieran bien alimentadas se habría ganado una parte importante de esta lucha para impedir que las abejas desaparezcan. Este insecto necesita una alimentación variada en polen (proteínas y vitaminas) y néctar (energía). También necesita estos aportes en períodos prolongados. Los monocultivos solo le aportan un tipo de néctar y polen durante un muy corto período del año.

El período crítico es la primavera donde la colonia se desarrolla en cantidad de individuos y es cuando su desarrollo debe ser apoyado por una buena alimentación para tener una vida más larga y resistente a enfermedades y pestes.

La abeja es una de las más intensas trabajadoras en la horticultura y la agricultura contribuyendo en la generación de millones de dólares al año, en el ingreso de divisas al país y contribuyendo a las ganancias de los productores agropecuarios, estando directamente relacionado a la polinización.

Las abejas también contribuyen indirectamente a través de la polinización de las praderas, regenerando el nitrógeno, resembrándolas. La ganadería, por ejemplo, produce más kilos de carne para abastecimiento local y exportación.

De todos los alimentos que comemos, la tercera parte de las calorías y las tres cuartas partes de su diversidad son adjudicables directamente a la polinización de las abejas.

Se necesitan abejas sanas y fuertes. Las asociaciones de productores en varios lugares del mundo, se movilizan para llegar y concientizar a productores agropecuarios en general para que los ayuden y traten de plantar en los bordes de los campos, en los resguardos, bordes de rutas y vías hídricas arboles o plantas que sean beneficiosas para la alimentación de las abejas . Incluso proveen material informativo y semillas gratis.

Adexmi  (Asociación de Exportadores de Miel de Uruguay) está proponiendo a la Comisión Honoraria para el Desarrollo Apícola  que comience una campaña en este sentido en el Uruguay.

Una abeja sana y fuerte  es  garantía de producción de alimentos y sustento de la biodiversidad

Christophe Lhéritier

Fuente: Todo el Campo

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