5 de septiembre de 2012 18:36 PM
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La potencialidad del maíz para crecer en Argentina es inmejorable

Es por las buenas perspectivas climáticas. Además, ayuda un mercado internacional con precios favorables que alientan la producción de este cultivo.

Las buenas perspectivas climáticas, el crecimiento de la demanda internacional, la apertura del cupo de exportación y las condiciones favorables del mercado ubican al maíz en un lugar preferencial. Para Guillermo Eyherabide, coordinador del programa nacional Cereales del INTA, “la potencialidad que tiene el maíz para crecer en la Argentina es inmejorable, ya sea en la producción de granos, su transformación en carne o por el bioetanol”, y agregó: “Tenemos las condiciones ecológicas y la tecnología para agregar valor y aumentar los rindes por hectárea”.

La sequía en los Estados Unidos producirá una sensible baja de los stocks a escala global, situación que generará una baja en los rindes de unas 50 millones de toneladas del cereal.  “Este contexto hizo que los precios del maíz suban y que las miradas se enfoquen en el hemisferio Sur”.

En la Argentina, “la intención de siembra superaría a la campaña 2011/12 y alcanzaría las cinco millones de hectáreas”. Según Eyherabide, la cifra surge de lo que se estima para reserva forrajera, que se mantendría en un millón de hectáreas y de la superficie destinada al grano para comercialización que llegaría a las 4,24 millones de hectáreas, lo que representa un aumento del 10% respecto a la campaña pasada.

Sin embargo, aún con un área de 3,8 millones de hectáreas y una productividad promedio de 7.400 kilos, la Argentina puede mantenerse en segundo lugar como exportador mundial del cereal con un promedio de 18 millones de toneladas.

En esta línea, el coordinador subrayó el rol del INTA como generador de información que en el  corto plazo ayuda a la toma de decisiones de los productores, entre los que se destacan los pronósticos climáticos, la evaluación de cultivares y prácticas de manejo integral de cultivos.

En un contexto mundial en el que la tecnología es la principal protagonista, el INTA busca mejorar el manejo para que la calidad genética se exprese en el campo de los productores. “La calidad del grano depende de la genética y del manejo del cultivo”, explicó el especialista.

Además, el instituto provee tecnología a mediano y largo plazo. “Nos enfocamos en el desarrollo de germoplasma con mayor eficiencia y tolerancia, así como desarrollos en genética y manejo que representan nuevas oportunidades para agregarle valor a la producción, preservando el ambiente y la calidad integral tradicional de la producción de maíz argentino”, señaló.

Emerson Nafziger, profesor de la Universidad de Illinois –Estados Unidos–, explicó la actual situación de sequía y altas temperaturas por la que pasa su país y aseguró que “las pérdidas de la campaña alcanzarán entre el 15 y el 20 por ciento respecto del año pasado. En el caso del maíz, se espera un rendimiento promedio de 79,8 quintales por hectárea, es decir un 23,5 por ciento menos que en 2011”.

Las proyecciones de la universidad marcan que, en 2020, el rendimiento promedio de maíz en los Estados Unidos será de 14 toneladas por hectárea. El contexto del país muestra que esto será difícil de alcanzar, por lo que el aspecto genético de los cultivos, y el manejo y uso eficiente del agua serán temas clave a tener en cuenta.

Economía ambiental

“Para esta campaña se espera una situación atípica, pero positiva”, señaló Carlos Ghida Daza, economista del INTA Marcos Juárez –Córdoba–. Por un lado, está la inmejorable situación climática y las buenas perspectivas económicas.

“Con los rendimientos promedio de la zona núcleo y los precios esperados a cosecha 2012/13, el maíz supera en $600 por hectárea a la soja”, resaltó Ghida Daza, quien además destacó que su implantación mejora la fertilidad y la estructura del suelo.

En el cultivo de maíz, el balance de nutrientes y el análisis de economía ambiental son positivos. “Entre lo que aporta el cereal y lo que extrae da un valor cercano a los $500 de pérdida de nutrientes, pero en soja la balanza se inclina aún más y llega a los $1.300 de pérdida neta”, expresó el economista del INTA.

Este cereal presenta una alta producción de materia seca –el doble de biomasa respecto a la soja–, la relación carbono-nitrógeno de su rastrojo es alta lo que en conjunto con su sistema radical mejora el ambiente edáfico (materia orgánica, erosión, etc).

Buenas reservas hídricas

Las perspectivas climáticas y los pronósticos a mediano plazo indican que las precipitaciones serán buenas durante la primavera y el verano. Por lo que la temporada de siembra para el maíz comenzará con muy buenos niveles de humedad en los suelos.

“Si bien las lluvias acumuladas son de buenas a muy buenas, los registros indican que las distribución espacial es heterogénea”, dijo Stella Carballo, especialista en agrometeorología del Instituto de Clima y Agua del INTA.

Carballo estimó que seguirán las lluvias hasta octubre y destacó que las reservas de humedad en toda la zona núcleo pampeana son óptimas y en algunos lugares “están por encima de los parámetros”.

Las precipitaciones continuarán durante noviembre, diciembre y enero con volúmenes suficientes para el desarrollo de los cultivos de verano. “El productor deberá identificar la  oportunidad para la siembra y elegir el lote para manejar los excesos que se van a registrar”, señaló Carballo.

Cuándo sembrar

Las buenas reservas de humedad con la que inicia la campaña 2012/2013 sumado a la perspectiva climática favorable para cultivos de verano indicarían que “los rendimientos para el maíz pueden ser superiores a los medios”, expresó Aníbal Cerrudo, especialista en manejo de cultivos del INTA Balcarce –Buenos Aires–.

El período en el que se define el rendimiento del maíz comprende 20 días antes y 20 después de la floración. El manejo del cultivo debe estar orientado a optimizar el estado del cultivo en ese período. La fecha de floración del cultivo dependerá de la fecha de siembra y de la temperatura imperante en la etapa vegetativa del cultivo. De esta manera, la fecha de siembra es una herramienta útil para ubicar el período crítico del cultivo en condiciones favorables para el crecimiento.

De acuerdo con Cerrudo, además de la elección de fecha de siembra, la densidad de plantas, la fertilización y control de malezas son prácticas que el productor no puede obviar y que determinarán el éxito final del cultivo. “Buscamos maximizar la eficiencia de uso de  los recursos disponibles”, explicó.

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