6 de septiembre de 2012 10:50 AM
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Cepo y recargo: los argentinos adelantan sus compras y surgen nuevos “usos y costumbres” al planear las vacaciones

Temen que lleguen más medidas oficiales. Lejos de suspender o moderar su deseo de vacacionar fuera del país las restricciones actúan como un acelerador de las decisiones de compra. ¿Terminará siendo un boomerang para el Gobierno, en su intento por frenar la salida de divisas? Responden analistas

¿Viajar o no viajar? Esa es la cuestión que debaten, en estos días, buena parte de esos cinco millones de argentinos que, cada año, eligen dejar el país por aire, mar o tierra para disfrutar de sus vacaciones.

Es que el dólar barato y el famoso “déme dos” los alentó a buscar destinos en el exterior, en los que se ofrecen -muchas veces- tarifas más económicas que las de la Costa Atlántica.

Ahora, se presenta el interrogante de si sigue resultando conveniente, habida cuenta del recargo del 15% impuesto por la AFIP a todos aquellos que utilicen tarjetas de crédito fronteras afuera.

Esto, sumado a los estrictos controles aduaneros y el posterior cruce de datos -para corroborar que todo lo comprado haya sido declarado- podría presentarse como un fuerte desincentivo para seguir eligiendo algunos lugares.

Pero también cabe la posibilidad de que el interés del público aumente, ante la sospecha de que pueda haber más restricciones en el futuro. Así, esto no hace otra cosa que acelerar las decisiones de contratación de paquetes turísticos.

Una primera tendencia sobre cuál de los dos factores está pesando más puede encontrarse en el ajetreo que, por estos días, están teniendo las agencias de viajes.

“Estamos con los locales llenos de gente”, afirma el gerente de una firma con varios puntos de venta.

El directivo reconoce que están recibiendo un gran caudal de público que “quiere cerrar paquetes cuanto antes”, ante el temor que les genera el eventual anuncio de nuevas medidas, como la de extender el recargo del 15% a las contrataciones en pesos.

Por lo pronto, esa fue la primera consecuencia del raid mediático de Ricardo Echegaray: aquellos que ya tenían tomada la decisión de viajar, apuraron la cancelación de la compra, para así garantizarse que el dólar al que cerraron la operación siga siendo el oficial, es decir, el “barato” de $4,66.

Así lo confirma Alejandro Cámera, director de viajes y turismo de American Express: “Se aceleró la compra de algunos servicios para aprovechar los precios actuales, porque se temen nuevas medidas y que haya un ‘dólar turista’. Incluso, ya estamos vendiendo algunos pasajes para Semana Santa de 2013 con tarjeta de crédito”.

Lo expresado por el directivo está en línea con una tendencia que fuera anticipada por iProfesional.com hace un mes, cuando aún no se habían acentuado las restricciones.

En ese entonces, este medio señalaba que los argentinos estaban apurándose a pagar sus vacaciones hasta seis meses por adelantado, “olfateando” que algo podía pasar (ver nota: Los argentinos pagan vacaciones hasta seis meses antes para aprovechar el dólar oficial).

Hasta ahora, todo indica que ante el engorro y el encarecimiento que suponen las recientes medidas, buena parte de la sociedad podrá estar irritada, asustada o confundida. Y que podrá desahogarse hablando mal de la AFIP en los foros de Internet… pero en la industria turística nadie cree que el número de viajantes pueda verse afectado en forma considerable.

“La demanda sigue sostenida y firme. Después de asimilada la noticia, se adaptará a este pago anticipado del Impuesto a las Ganancias y seguirá viajando: para los argentinos, el cambiar de aire es una prioridad que casi se equipara con una cuestión de salud”, observa Eduardo Río León, director de marketing de Garbarino Viajes.

Barrenando la ola de prohibiciones
Lo cierto es que la experiencia reciente ha demostrado que, ante cada medida restrictiva del mercado cambiario, el sector turístico no sólo no se retrajo sino que se potenció.

Esto no necesariamente viene a ser una buena noticia. Es que al no poder ahorrar, al no poder comprar dólares, al no ver en los plazos fijos una buena opción y al haber hecho su “puesta al día en el consumo” de electrodomésticos, no encuentran demasiadas alternativas para canalizar los pesos.

“En situaciones así, los argentinos buscan ‘cuasi dólares’. Es decir, formas de preservar el valor de su dinero antes que lo erosione la inflación. Y el viajar es una de las opciones preferidas”, afirma Fernando Marengo, economista jefe del Estudio Arriazu.

El analista destaca un dato que resulta elocuente:

  • En el primer semestre de este año (es decir, en plenas turbulencias y restricciones cambiarias) salieron del país u$s2.500 millones en concepto de turismo.
  • En el primer trimestre de 2011 (cuando aún existía la tranquilidad con el dólar) esta cifra fue de “apenas” u$s1.500 millones.

Nuevos usos y costumbres
Lo que sí ha ocurrido es que las medidas restrictivas han introducido cambios en los “usos y costumbres” de los argentinos a la hora de preparar las valijas.

Por ejemplo, hasta antes del cepo cambiario un alto porcentaje contrataba el avión y el hotel por su cuenta.

A partir de las restricciones, esta modalidad comenzó a decaer. Y las agencias de viaje -que incentivaron los planes de cuotas pesificadas, sobre dólar oficial- resultaron beneficiadas.

Es decir, los argentinos vieron en ellas la forma de conseguir dólares indirectamente.

Esa tendencia ha ido ganando en intensidad en la medida en que la AFIP “retaceara” el límite por persona y pasara de un promedio de u$s120 diarios a otro de u$s80.

Esto, como era de esperar, tuvo su correlato en el mercado cambiario: en los días previos a las vacaciones de invierno, la cotización del dólar “blue” se disparó hasta superar la marca de $7, producto de la escasez de “cash verde” para quienes estaban planeando sus viajes.

Mientras eso ocurría en la “city” porteña, los mostradores de las agencias de turismo “explotaban de gente”, ya que una primera reacción fue la de comprar la mayor cantidad posible de servicios desde la Argentina, para minimizar el uso de efectivo en el exterior.

Beneficiadas por el cepo, además del pasaje aéreo y el hotel, las agencias comenzaron a intensificar la venta de productos “satélites” en sus paquetes, tales como:

  • Comidas en los hoteles con restaurante, ya sea en régimen de media pensión o con “all inclusive”.
  • Excursiones contratadas desde Argentina.
  • Asistencia médica.
  • Traslados a hoteles en ómnibus desde las terminales aéreas.
  • Alquiler de automóvil.
  • Pasajes para traslados interurbanos en el país de destino, incluyendo conexiones por avión, tren, barco y micros.

“Los argentinos tratan de comprar lo máximo que pueden desde acá, ya que es negocio, mientras se mantenga, pagar todo el viaje en cuotas y a tipo de cambio oficial”, afirma Ricardo Guerrero, gerente de la operadora mayorista Ticket Ya (del grupo TTS).

En definitiva, al tener menos dólares en los bolsillos, los argentinos fueron progresivamente reduciendo el listado de ítems a pagar en el lugar de destino, que quedaron reducidos a los gastos extra en hoteles, algunas comidas, transportes urbanos y erogaciones menores.

Para salidas, compra de ropa, regalos, souvenirs y algún producto electrónico se reservaba el uso de la tarjeta de crédito.

Tras el anuncio del 15% de recargo se presume que, a partir de ahora, muchos serán más cautelosos en sus gastos, pero no por ello disminuirá su disposición a viajar.

El factor clave sigue vigente
Aún no se sabe con certeza si la AFIP cumplirá con la “amenaza” de extender el recargo a los gastos turísticos y paquetes realizados en pesos.

Cabe aclarar que Echegaray admitió que esta medida por ahora está bajo estudio de sus técnicos.

Más allá de si finalmente se concreta y, eventualmente, de cuándo podría entrar en vigencia, el solo hecho de que circule el rumor ya supone un elemento disparador en el mercado turístico.

Por un lado, es otro aliciente para acelerar los pagos, en el caso de aquellos que ya tienen tomada la decisión de realizar un viaje.

En definitiva, hasta podría terminar siendo un “efecto bumerang” para el Gobierno, en su intento por controlar la salida de divisas.

Por otra parte, pone otra nota de duda sobre qué ocurrirá en el mediano plazo, ya que -al alcanzar a los pasajes aéreos y a los hoteles- se trataría de un sobreprecio mucho más significativo que el de los gastos en dólares.

Los empresarios del sector están en estos días analizando eventuales medidas que tiendan a contrarrestar el efecto negativo de una iniciativa de este tipo.

De todas formas, hasta ahora no se muestran inquietos en absoluto respecto del futuro de la actividad.

“Las ventas son buenas y están en un nivel estable”, indica Walter Rodríguez, socio gerente de ViajoBien.com y directivo de la Asociación de Agencias de Viajes.

Y agrega: “Aquellas agencias que eventualmente pudieron haber tenido una leve baja en la cantidad de clientes lo compensaron con mayor cantidad de servicios vendidos por cada paquete”.

La visión es compartida por los analistas, que advierten que, más allá de las medidas restrictivas que pueda idear el Gobierno, el factor decisivo y clave a la hora de decidir un viaje es el atraso cambiario.

“Es mucha la cantidad de argentinos que van a preferir irse afuera”, apunta el economista Tomás Bulat, quien da por descontado que habrá nuevas medidas restrictivas, ya que “el gasto público está creciendo muchísimo, el tipo de cambio está tremendamente barato y la inflación es alta”.

Los números parecen darle la razón: un pasaje a Madrid cuesta apenas por encima de un salario promedio -hoy en $5.800 según la estadística oficial-, mientras que hace cinco años, con un sueldo promedio de $3.200 había que destinar 2,3 ingresos para acceder al mismo ticket.

“La gente ahora va a analizar y a comparar precios, pero no va a dejar de viajar”, sostiene Río León, de Garbarino Viajes, convencido de que, pese a la ofensiva de la AFIP, seguirá resultando más económico ir al exterior que a un destino doméstico.

Es que, como ocurrió tantas veces en la historia económica argentina, muchos centros turísticos nacionales se han encarecido al punto tal de convertirse en un síntoma inequívoco de retraso cambiario.

Es que no existe una relación acorde de precios, e incluso es más oneroso veranear en Cariló que en las transparentes playas de Brasil.

Un ejemplos encontrado por iProfesional.com, da cuenta de que una agencia ofrece, para el próximo enero, 8 días y 7 noches en Buzios, en una posada con desayuno, traslados y city tour, a u$s1.105 (unos 5.145 pesos convertidos a valor oficial), por persona.

O bien, un crucero a Río de Janeiro, 9 días y 8 noches con pensión completa, que incluye en su itinerario Buenos Aires, Montevideo, Portobelo, Santos, Río y el regreso a la Capital Federal, a u$s1.412 (o $6.580 a dólar oficial).

En cambio, en una página web, tomada al azar, en un complejo tipo de Cariló, se ofrecen 7 noches en una habitación de dos ambientes para dos adultos y dos menores con pensión completa a un valor “promocional” de $17.500, el equivalente a unos u$s3.765.

Es decir, lo mismo que el monto de tres plazas para gozar de un crucero completo a Brasil o de una estadía en Buzios con comidas incluidas.

En definitiva, las vacaciones en el exterior siguen gozando de buena salud, todos los años se bate un récord en la cantidad de argentinos que sale del país, y en los aeropuertos se sigue respirando un clima de “plata dulce”.

Al menos, por ahora, como dice Echegaray.

Fuente: iProfesional

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