7 de septiembre de 2012 12:46 PM
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El ganado es lo más amenazado

El mismo productor que en marzo imploraba por unas gotas de lluvia ahora está rezando para que deje de llover. En un planeta de clima cada vez más inestable, la Argentina tiene su fábrica más importante sin techo, sometida a todo tipo de inclemencias. Un mapeo del Servicio Meteorológico muestra que esta vez le tocó […]

El mismo productor que en marzo imploraba por unas gotas de lluvia ahora está rezando para que deje de llover. En un planeta de clima cada vez más inestable, la Argentina tiene su fábrica más importante sin techo, sometida a todo tipo de inclemencias. Un mapeo del Servicio Meteorológico muestra que esta vez le tocó sufrir a una enorme lengua de territorio que va del centro al sudeste bonaerense. Son casi 10 millones de hectáreas pintadas de azul intenso: inundadas.

El agua moja, pero no mata. O mejor dicho, puede matar despacio, de hambre, si impide el acceso a los alimentos. Es el mayor daño que provoca esta inundación en una región que es más ganadera que agrícola. Como el agua cubre los pastos, los animales no pueden comerlos, necesitan ser trasladados a campos más altos o ser suplementados con otro tipo de forraje.

En ese rescate, algunas vacas pueden quedar atrás, aunque todavía sería osado hablar de una gran mortandad de hacienda. Los productores, eso sí, sufren un gran incremento de sus costos. Y pérdidas que deben medirse tras la tormenta.

Por ejemplo: las vacas lecheras producen menos leche. Mal alimentadas, las carniceras abortan los terneros esperados para la primavera.
Leve consuelo, la inundación encuentra a la agricultura en tiempo de descanso: soja y maíz todavía hacen vestuario y sólo el trigo, aguantador, salió a la cancha. La Bolsa de Cereales informó ayer que algunos lotes ya se han perdido, pero en una región que no es de las centrales.

Fuente: Clarin

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