10 de septiembre de 2012 11:34 AM
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Maquinaría agrícola: panorama complicado a pesar de la soja

Con la soja cotizando en los mercados internacionales en torno a los US$640 la tonelada, muchos piensan que el campo está de fiesta. Pero no todo es alegría en el sector rural. Desde el año pasado los fabricantes de maquinaria agrícola ven caer sus ventas, en un escenario de pérdida de competitividad por el incremento de los costos internos. A esto se suma la incertidumbre económica y el efecto de la sequía, que resultó en una menor cosecha.

El propio INDEC reconoce en su último informe que durante el primer semestre de 2012 la venta de maquinaria agrícola (nacional e importada) en el mercado local fue un 23,9 por ciento menor que en igual período del año anterior. En el mismo lapso, la facturación fue sólo un 3,13 por ciento menor ($2.017,4 millones), lo que da una pauta del impacto inflacionario en esta actividad. El primer trimestre fue el de mayor caída, con una baja menos pronunciada en el período que va de abril a junio, según datos del organismo oficial.

Múltiples son las razones que explican el desplome en las ventas de equipos e implementos para el agro. Un reciente informe del IERAL de la Fundación Mediterránea menciona como posibles causas la “menor demanda del sector agropecuario por menor cosecha, incertidumbre cambiaria que induce a menor inversión, y pérdida de competitividad de la producción nacional”.

En cuanto a la participación en el mercado, el documento señala que “las sembradoras de origen nacional siguen cubriendo prácticamente la totalidad de la demanda”, en tanto que en el segmento de cosechadoras y tractores “hubo una pérdida de participación en manos de la maquinaria de origen importado (-27 por ciento y -19 por ciento respectivamente) luego de varios meses con una evolución en sentido contrario”. Así y todo, hoy la industria nacional captura el 75 por ciento del mercado, cuando en 2008 llegaba al 57 por ciento.

Muro de los lamentos “La caída de ventas en el primer semestre fue de un 50 por ciento comparada con el año anterior, en unidades físicas vendidas”, asegura José María Alustiza, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA). Aclara que “se suspendieron horas extras y se cancelaron trabajos a terceros, pero afortunadamente no se han producido despidos”.

Rubén Giorgi, presidente de la Asociación Santafecina de Industriales de la Maquinaria Agrícola y Agropartes (ASIMA), también considera que “este año la actividad ha pintado muy mal; calculamos una caída del 50 por ciento o más, tanto en producción como en ventas”. Estima que las expectativas “son mejores para la segunda mitad del año” por los precios de la soja pero enfatiza que “esta mejora todavía no se ve reflejada en las ventas”.

Un problema adicional es la dificultad para importar partes y piezas. Giorgi dice que “antes, las DJAI (Declaración Jurada Anticipada de Importaciones) se aprobaban automáticamente y en 48 horas entraban las piezas; ahora tenemos pedidos parados hace más de 15 días y no sabemos cuándo los van a aprobar”.

El titular de la Asociación Bonaerense de Contratistas Rurales, Freddy Simone, explica que casi un 70 por ciento de las máquinas que utilizan son importadas, y “hoy es un problema serio conseguir repuestos”. En este contexto, se queja de la “avivada argentina” porque como no hay repuestos, “lo que sale $100 te lo cobran $200 y lo terminás pagando porque si no tenés un tractor o una máquina parada”. Simone afirma que el 80 por ciento de la producción agrícola nacional se mueve por contratistas, que hoy están en problemas. “Cada tres o cuatro años tenemos que cambiar la maquinaria, pero hoy ya no podemos seguir incorporando tecnología y renovando equipos porque trabajamos casi al costo”, apunta.

Consciente de la realidad del sector, en junio pasado el Gobierno nacional prorrogó hasta fin de año la vigencia del bono fiscal del 14 por ciento para la maquinaria nacional destinada al mercado interno. También se restableció un arancel de 14 por ciento para la importación extrazona de bienes que se producen en el país y del 2 por ciento para los no producidos. El combo se completa con el compromiso de los empresarios de no despedir personal.

“En el segundo semestre esperamos una mejora por el aumento de los precios internacionales de los cereales, oleaginosas y carne”, se entusiasma Alustiza. La razón es la fuerte sequía que azota a la mayor zona productiva de Estados Unidos, la peor en medio siglo. A esto se suman las proyecciones favorables para la cosecha 2012/13 en la Argentina.

Pero la asignatura pendiente sigue siendo el mercado de exportación. “No podemos exportar ni siquiera al costo”, dice Alustiza. En los últimos años la maquinaria nacional logró abrir 33 nuevos mercados, que ahora corren riesgo de perderse por falta de competitividad. “Ya nos están desplazando los brasileños, que producen diez veces más que nosotros”, avisa. Y, se sabe, el que avisa no es traidor.

Fuente: Clarin

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