10 de septiembre de 2012 11:49 AM
Imprimir

El desafío norteamericano

La inoculación de las semillas de leguminosas con bacterias del género Rhizobium es otra de las técnicas reinventadas en la Argentina. La práctica permite que -a través de un mecanismo simbiótico- la bacteria tome nitrógeno del aire y lo deje disponible para las plantas. Como la siembra directa, el silo bolsa y las pulverizadoras automotrices, fue desarrollada en EE.UU.. Sin embargo, el grado de adopción fue muchísimo más rápido y generalizado en nuestras pampas, ávidas de tecnologías de bajo costo.

Al igual que en los otros rubros mencionados, se generó un extraordinario flujo de innovaciones, en el marco de una intensa competencia. Hoy, se inocula más del 80 por ciento de la soja en la Argentina. En los EE.UU.sólo un 30 por ciento. Los muchachos de Rizobacter, una de las líderes locales, vieron la oportunidad. Ya hace unos años armaron su propia distribuidora en EE.UU. Ahora, decidieron presentarse por primera vez nada menos que en el Farm Progress Show. La coqueta carpa estuvo llena todo el tiempo, con un desfile constante de “farmers”. Y fue una recalada obligatoria para la inmensa legión de argentinos, brasileños, uruguayos, paraguayos y hasta bolivianos que desfilaron por la muestra. “Aquí siembran 30 millones de hectáreas e inoculan menos de 10 -dice Ricardo Yapur, excitado por el desafío-, así que el potencial es enorme”. Reconoce que hay una dificultad: los farmers del cinturón maicero rotan todos los años, alternando maíz y soja. Y como al maíz le meten nitrógeno en exceso, muchas veces queda un residual para la soja siguiente. “Pero con estos precios del fertilizante nitrogenado, no cabe duda que tendrán que poner nada más que lo que necesite el maíz, y luego inocular la soja para que se autoabastezca de nitrógeno e incluso deje un residual para el cultivo siguiente”, se entusiasma. La urea vale más de 500 dólares la tonelada. Una hectárea de soja inoculada fija 400 kg de N, el equivalente a una tonelada de urea. En un acuerdo con Precision Laboratories de Illinois, una empresa especializada en productos químicos y biológicos para el tratamiento de semillas, lanzaron ahora la tecnología “Trident”. Es un desarrollo de Rizobacter que en la Argentina se conoce como Signum, que ya incorporaron algunas grandes compañías de semillas. Se trata de un bioinductor, que provoca una reacción favorable de las raíces para permitir la entrada de la bacteria fijadora de nitrógeno.

Fuente: Clarin

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *