10 de septiembre de 2012 13:50 PM
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El Mercado se pone pesado y hay mezcla de fundamentos

En esta última semana la soja arrancó con un ímpetu importante, pero finalmente se tranquilizó. El maíz operó alternando subas y bajas, y el trigo fue el único que logró poner un signo positivo, pero dentro de una tendencia negativa. Lo que ocurre es que tanto el maíz como la soja vienen de reconocer subas fuertes por los problemas productivos en EEUU, y ahora esos problemas están pasando de ser una duda a una realidad. De todas formas por un lado los precios deben seguir racionando la demanda, y por el otro “comprando” superficie, con lo cual es difícil ser bajista, más allá de alguna toma de ganancias.

El mercado va pasando a lo largo del año por momentos. En cada uno el foco de atención va variando y poniéndose en aquellos elementos que van definiendo la ecuación de oferta y demanda por un lado, y el marco de negocios en el cual se va desarrollando el mercado de granos. Pero lo interesante de esto es que los factores en discusión son los que mueven los precios, no los hechos ya consumados. Venimos operando desde hace tres meses con la perspectiva de una caída productiva en EEUU. A medida que esa caída se hacía más evidente y de mayores proporciones, los mercados fueron subiendo fuertemente. Ahora estamos transitando por el período final de esa duda: la cosecha donde en definitiva se realizará una compraración entre lo estimado y lo real. Este proceso demorará aproximadamente un mes en maíz y algo más en soja, pero lo cierto es que ya el foco comenzará a pasar a otra cosa. Lo que ocurre es que la última palabra no está dicha para la campaña norteamericana. Por eso el informe del USDA que se difundirá el miércoles 12 de septiembre despierta mucha expectativa. Allí podría haber nuevas bajas de producción, y con un nivel de stocks muy bajo, necesitará mostrar un ajuste adicional en la demanda para racionarla.

Eso nos lleva al segundo componente de la misma, que es la marcha de la demanda. Lo que es claro es que se necesita que los compradores reduzcan sus adquisiciones de maíz y soja, ya que no hay mercadería disponible para satisfacer su necesidad como estaba previsto. La demanda se va manifestando día a día, semana a semana con las decisiones de consumo de granos que se van tomando. Y es posible que en un período el consumo se restringa, pero que en el siguiente vuelva a subir. Por ello para que el consumo final de la campaña sea bajo, es necesario un esfuerzo en términos de precios altos que se sostenga hasta tanto la necesidad de racionamiento pase. Y eso está pasando en el mercado actualmente. Para saber si esto está ocurriendo se toman ciertos indicadores como reflejo, y el principal son las exportaciones semanales de EEUU. Las mismas fueron esta semana muy flojas tanto en maíz, una constante en los últimos meses, como en soja, y esta fue la novedad. Lo que ello implica es que los precios que estamos viendo serían lo suficientemente altos como para tranquilizar al consumo frente a la poca oferta que se observa en el mercado.

Los fondos especulativos se fueron anticipando a estos elementos y como los mismos fueron mostrándose sucesivamente más alcistas, han construido una posición comprada muy grande. En las últimas semanas no vemos una tendencia clara en su comportamiento. Esta última semana incrementaron sus posiciones compradas, la previa la redujeron, y así estamos. Pero lo cierto es que con tamaña posición comprada el riesgo de toma de ganancias está siempre viegente. Lo que ocurre es que cuando la misma se produzca, se despertará interés comprador por parte de los demandantes genuinos de este mercado ,lo que nos hace esperar tomas de ganancias puntuales y violentas, pero que serán relativamente cortas. Dejando un mercado lateralizado hasta tanto la posición comprada de fondos se reduzca.

Ahora bien, los altos precios necesitan además tentar a los productores a que incrementen la producción para de alguna forma salvar el problema hacia adelante. Ello es el próximo elemento que el mercado mirará: si efectivamente la superficie a sembrar se incrementa en Sudamérica como se espera. El mundo está contando conque Sudamérica producirá una excelente cosecha de soja, y que esto descomprimirá la situación extremadamente ajustada actual de oleaginosas, pasando a otra menos compleja, pero todavía estrecha. Por esto es que el diferencial de precios entre soja disponible y nueva llegó a esta casi en 100 U$S/tt.

El problema es que esto por ahora es una expectativa, y justamente alimentará as variaciones de precio que tenemos por delante. En Sudamérica tenemos por lo pronto una situación de partida con buena humedad en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, pero con algunos limitantes en el norte de la zona productiva de Brasil. Pero con un año Niño por delante, por más que algunos crean que podría ser débil y otros de características muy marcadas y desparejas, lo cierto es que se asocia con buena producción.

Luego la otra cuestión es que así como los precios de la soja subieron también lo hicieron los del maíz, con lo que se plantea una lucha por área en ese sentido. Y es necesario tener presente que el maíz adicional que pueda producir Sudamérica no logrará solucionar el problema de falta de oferta en el mundo, pero que si hay una producción de soja no tan grande por nuestras latitudes, el problema a nivel mundial será acuciante.

Por esto estamos viendo una recomposición del diferencial de precios entre maíz y soja para la nueva campaña que está tratando de comprar más superficie para la soja.

Pasando al plano local el maíz va ganando adeptos. Los altos precios hacen muy tentador en la zona de alta productividad y cercana a los puertos este cereal. Por esto los limitantes productivos pasan ahora a ser el riesgo tradicional de este cultivo, y la poca disponibilidad financiera tras un año complicado, agravada por el aumento en los costos de implantación del maíz.

Sin embargo las compañías de insumo están ofreciendo mecanismos de financiamiento para que finalmente ese no sea un obstáculo para la siembra. Lo que ocurre es que la caída de área podría dejarlos con un nivel de ventas demasiado bajo, y por esto han agudizado el ingenio, e incluso han resignado algo de rentabilidad para financiar su sventas.

Este fenómeno llevó a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires a pasar de estimar una caída de producción de 20% a una de 12%, estimando actualmente una superficie en torno de las 3,8 mill.ha. Otros analistas incluso piensan que la caída de superficie podría ser menor arrimándose el número a las 4 mill.ha. e incluso pensando algunos en que la superficie podría crecer.

Gracias a esto la proyección de saldo exportable sube, y ya la marca de las 15 mill.tt. que el gobierno autorizó de ROE VERDE se hace más probable. Los exportadores llevan compradas casi 5 mill.tt. con lo que el remanente podría ser comprado a este ritmo en unos cuatro meses. Mientras haya remanente, la exportación estará interesada por hacerse de maíz, y como el precio internacional está firme, no hay razón para apurarse en maíz. No obstante tampoco hay que pecar de inacción ya que sabemos que en estos mercados cuando los exportadores se retrian lo hacen de la noche a la mañana, y si la toma de ganancias nos genera un período de precios bajos, por más que se a puntual, podría generar un problema.

También esta semana se dieron ROE VERDE de maíz viejo. Se habilitaron 2,75 mill.tt. adicionales. Sin embargo el sector exportador estaba comprado, con lo que sólo restaría adquirir algo más de 1 mill.tt. Por ello los efectos prácticos de la medida no impactaron tanto en el mercado, aunque si se dio alguna pequeña suba, todavía estamos lejos de la paridad de exportación.

Lo que genera una duda es de donde salió ese tonelaje, ya que implica pensar en una cosecha 2011/12 de unas 24 mill.tt. cuando el concenso general dado por los rindes observados es de 19 a 21 mill.tt.

Algunos señalan que esto se debería a un stock al inicio mucho mayor y a un menor consumo interno real. Otros creen que en realidad en los cálculos del gobierno podrían haberse dado duplicaciones de stocks y que podría llegar a faltar mercadería para empalmar las cosechas. En la reunión de exportadores se observó cierta preocupación de los representantes del consumo sobre esto, así que habrá que estar atentos a lo que ocurre más adelante. Sin embargo lo que pasa es que los consumos no pueden tampoco mostrarse muy demandantes al respecto, porque no están pagando al productor la paridad de exportación como se habían comprometido en su momento. Por esto es muy posible que haya problemas sobre los últimos meses de la campaña con la disponibilidad de forrajes.

En cuanto a la soja como dijimos antes hubo una recomposición en el precio de la misma respecto al maíz que permitió que el precio de la soja nueva se acercara a los 355 U$S/tt. Este nivel de precios es excelente y merece ser tomado. Sin embargo la experiencia en años similares a este de problemas de oferta muy fuertes, la experiencia es que haciendo promedios de compra nos encontramos con subas de precio que pueden dejarnos desenfocados, por lo que es mejor  hacer un promedio de compra de PUT poniendo pisos que vender. De allí que la recomendación sea seguir por este camino. Los PUT de 310 cuestan sólo 5 U$S/tt, y dejan un piso de precios excelente, y un seguimiento a la suba del mercado insuperable.

En cuanto a la soja nueva, debemos tener presente que los precios son insuperables porque están mostrando una situación inédita de estreches de oferta que se comenzará a solucionar con la llegada de la oferta sudamericana. Por lo que el enrome diferencial de cosecha se irá reduciendo con el tiempo, por el solo hecho de que aparecerá la producción de Brasil y los precios se ajustarán. Por ello es necesario ir tomando posiciones y no dejar que enero nos encuentre con mercadería sin vender.

Fuente: Dante Romano, Director Académico Centro de Gestión Agropecuaria Fundación Libertad

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