12 de septiembre de 2012 13:31 PM
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Detectan 17 casos de triquinosis en San Genaro por faena clandestina

San Genaro.— Una faena clandestina realizada en una explotación porcina cercana a esta ciudad provocó 17 de casos de triquinosis, una enfermedad producida por el parásito triquinella spiralis que se aloja en la carne de cerdo no controlada. Los casos (atendidos por efectores públicos y privados) no revisten gravedad y están bajo tratamiento ambulatorio.

La información fue confirmada ayer a este diario por el director del Samco local, César Saldaña, y por el intendente local, Fernando Suárez, quienes informaron que “son casos clínicos” que están a la espera de una evaluación de laboratorio. El primero de los enfermos fue atendido en el ámbito médico “hace algo más de dos semanas”.

“Los pacientes llegaron con fuertes dolores abdominales y musculares, algo de fiebre, diarreas y edemas. Ninguno que revistiera gravedad y todos están controlados desde el punto de vista médico. Todavía no están los resultados de pruebas específicas para con esa enfermedad”, confió ayer el responsable del Samco local, aunque afirmó que clínicamente todos los síntomas responden a ese mal, y que así fue diagnosticado tratado como tal.

El caso está siendo investigado por la seccional Gálvez del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), cuyos funcionarios realizaron una recorrida por las explotaciones de cerdos de la zona, con el interés de encontrar el foco de la infección.

“Hay testimonios que son coincidentes entre sí con respecto al momento del consumo, y sabemos además que los infectados son personas que tienen relación de parentesco y amistad”, dijo además el profesional, aunque la comprobación de estos datos la deja a quienes tienen la responsabilidad de saber e informar sobre lo sucedido.

Por su parte, el intendente de San Genaro, Fernando Suárez, reconoció que “no se estaba recibiendo mucha colaboración de parte de los enfermos”, y añadió que “tampoco había denuncias”. Se hizo una inspección en una carnicería de la localidad y se tomaron muestras, aunque hasta el momento los estudios han dado negativos.

“Desde el ámbito municipal hemos detectado 17 casos que se repartieron entre los efectores público y privado. Nos abocamos a trabajar con la parte bromatológica para cortar el tema de raíz. Estamos tratando de esclarecerlo”, dijo Suárez a este diario.

El intendente señaló, además, que los productos consumidos por los damnificados fueron salames, y añadió que “las primeras estimaciones indican que no se trataría de una venta masiva. Muchos de los enfermos son del grupo de amigos y familiares del carnicero” en cuyo local se hicieron las inspecciones.

Un parásito conocido. La triquinosis es una enfermedad producida por el parásito triquinella spiralis, que al ingresar al organismo se aloja en los músculos del diafragma, de la masticación, de la lengua, la región lumbar, los intercostales, los párpados y los ojos.

La principal fuente de infección es la carne de cerdo infectada que al consumirse cruda, en chacinados y embutidos, o mal cocida, la persona se enferma. Los quistes de trichinella son digeridos en el estómago, por lo que se liberan las larvas, que se dirigen al intestino y crecen hasta convertirse en nematodos adultos, alcanzando una longitud de 2 a 4 milímetros.

Estiman que en unas 48 horas se diferencian sexualmente para luego reproducirse. Las larvas así generadas (alrededor de mil) son expulsadas a la luz intestinal, penetran en la mucosa y migran a través de los capilares linfáticos y la sangre. Las larvas llegan finalmente a la musculatura esquelética donde se enquistan y pueden permanecer vivas durante años. La ingesta de la carne infectada origina un nuevo ciclo: las larvas maduran y se reproducen en el nuevo hospedador.

En cuanto a la prevención, se advirtió que no se deben comer chacinados sin conocer la procedencia del producto. En cuanto a las carnes de cerdo y de animales salvajes, deben cocinarse completamente. El congelamiento a temperaturas inferiores a -18º centígrados durante 3 o 4 semanas mata el organismo enquistado, excepto las cepas árticas de trichinella nativa y de trichinella britovi, muy resistentes a la congelación.

Fuente: La Capital

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