12 de septiembre de 2012 13:41 PM
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Garrapata común del bovino, ese otro tan temido habitante del NEA | Por Augusto Daffner (*)

La garrapata común del bovino es un ácaro, denominado Rhipicephalus (Boophilus) microplus. Ocasiona grandes pérdidas económicas a la ganadería por las enfermedades que trasmite y por los daños directos al bovino que parasita.

En Argentina la garrapata se distribuye en un área al norte de los paralelos 30-31 Sur y desde el este al oeste hasta los 66°L. En el área hay aproximadamente una población de 12 millones de cabezas, que están concentradas (65-70 por ciento), entre Corrientes, Misiones, Este de Chaco, Este de Formosa, Norte de Santa Fe. A veces, por infestaciones accidentales se encuentra presencia de garrapatas al sur de esos paralelos, hasta el sur de las provincias de Entre Ríos, de Santa Fe y en provincia de Buenos Aires.

Características

Machos y hembras de garrapata común son relativamente pequeños (3 a 5 mm), las hembras repletas (teleoginas) pueden alcanzar 1,2 cm.

Cada hembra pone alrededor de 4500 huevos, los que tardan en eclosionar cómo mínimo 20 días, teniendo condiciones de calor y humedad que aceleran el proceso. Las larvas apenas se desplazan del lugar de nacimiento y pueden ser transportadas a otro lugar por inundación u otro huésped. En periodos secos y templados tienen una sobrevivencia de hasta 4 meses sin encontrar el huésped definitivo en veranos secos y cálidos pueden morir en unos pocos días.

Ciclo

La garrapata cumple una fase parasitaria en el bovino que dura alrededor de 22 días (variación 18-30), se inicia con la fijación de larvas de garrapatas que se desarrollan hasta ninfas que a su vez, mudan hacia macho o hembra. Las hembras después de fecundadas e ingurgitadas o repletas de sangre se desprenden del bovino y caen.

Una vez en el suelo, fase NO parasitaria, la hembra ingurgitada se refugia para colocar toda su masa de huevos los que luego de la incubación, darán lugar a una nueva generación de larvas que podrán infestar nuevamente al bovino.

El ciclo biológico se asegura con inviernos benignos y temperaturas medias superior a los 15°C, en tanto que su abundancia o cantidad de garrapatas está asociada a climas húmedos y alta carga de bovinos. Así, el ciclo se acelera en primavera verano, alcanzando el pico en otoño y se desacelera o se detiene en invierno.

Daño y pérdidas producidas por garrapatas

Cada garrapata que completa su ciclo parásito en los bovinos ingiere entre 1-3 ml de sangre e inyecta unos 0,5 ml de saliva. Esta secreción es la herramienta más importante del parásito para evadir la respuesta inmune del huésped, establecerse y hacer de vehículo de transmisión de babesias.

La pérdida estimada en producción de carne por cada garrapata hembra que completó su ciclo se estimó en 0,3 gr para un bovino adulto y de 1 gr para un bovino en crecimiento. En una situación estable en ganado de carne, la infestación por garrapatas produce pérdidas de 9,7 U$S Bovino/año, incluyendo los gastos de productos y operativos para el control.

Además de ser vector de B. bovis y bigémina y A. marginale “Tristeza Bovina” disminuye la producción de leche y prolonga el tiempo requerido para alcanzar el peso al 1er servicio. Por otro lado, debilita el sistema inmunológico creando condiciones para otras enfermedades, en las heridas causadas por las picaduras en piel se pueden producir miasis y por último, la industria del cuero se ve afectada en forma importante ya que el cuero pierde calidad debido a las cicatrices.

Resistencia innata o suceptibilidad

La infestación por garrapata común en los bovinos está influenciada por el factor raza así, las europeas (Bos taurus), Shorthorn, Hereford, Jersey, Holstein, son SUCEPTIBLES, pudiendo tener más de 600 garrapatas. En cambio, las razas cebuinas (Bos indicus), Nelore, Gir, Guzera, Brahman son RESISTENTES.

Los atributos de la resistencia innata de estas razas índicas estarían relacionadas a una cobertura de pelo corto, piel fina, alta densidad de glándulas sebáceas y de células mastocíticas, folículos pilosos superficiales y alto número de linfocitos circulantes.

Un trabajo realizado por el grupo de Parasitología e inmunología de INTA Rafaela, también evidenció las diferencias de cargas de garrapatas entre razas y sus cruzas así, el conteo (post = infestación) en NELORE fue 5; en ½ sangre NELORE x HEREFORD:23; en 34 por ciento NELORE x 64 por ciento HEREFORD:40; en HEREFORD puro:123 y en la raza CRIOLLA:44.

No hay dudas que las cruzas entre razas (europeas e índicas) proporcionan biotipos bovinos que presentan mayor resistencia a sufrir infestaciones abundantes con relación a los bovinos europeos pero, si bien ellos constituyen una gran ayuda en zonas infestadas no alcanzan para hacer una actividad ganadera productiva, rentable y competitiva si no se aplica el control de la garrapata por otros métodos.

Dado el gran peso del problema de la garrapata en nuestro país, el estado ya en 1906 comienza a exigir el control, en 1954 busca por la erradicación y, mediante decreto instaura la lucha obligatoria y ofensiva. Con el accionar conjunto entre el Estado y el esfuerzo de los ganaderos, hacia la década del 90, se limpiaron de garrapatas unas 30 millones de hectáreas en el área sur de su distribución.

A partir del año 1999 (Res. N°27/1999), el estado (SENASA/Programa Nacional de lucha contra garrapata del bovino), delega las acciones operativas a las provincias y entes privados, quedando responsable de normativas, control de gestión, fiscalización y auditorías. En la actualidad, el avance en la erradicación se hace cada vez más difícil permaneciendo una gran área infestada y, por la Res. N° 27/1999, el país está dividido en 4 zonas:

• Zona Indemne natural (zona limpia natural), controles del SENASA para evitar la introducción de ganado infestado con garrapatas.

• Zona Indemne (zona limpia por erradicación), área apta ecológicamente para R. (B). microplus, donde se ha ejecutado y comprobado su erradicación en todos los establecimientos y/o exista un por ciento menor al 1 por ciento de establecimientos interdictados, en proceso de limpieza fiscalizados por SENASA (son 12 millones bovinos y unos 97 mil productores).

• Zona de Erradicación, área apta ecológicamente para el R. (B). microplus (2.18 millones de bovinos y 8.900 productores) aplicación obligatoria de baños garrapaticidas controlados/auditados por el SENASA.

• Zona de Control (zona sucia), área apta ecológicamente para el R. (B). microplus (aprox. 9,5 millones de bovinos), el control es voluntario por el productor, mediante aplicación de garrapaticidas aprobados por el SENASA.

Control

El control se basa en el uso de acaricidas (garrapaticidas) químicos. Si bien el uso de animales cruzas de europeos con índicos conduce a la disminución del número de tratamientos anuales, no se puede evitar la necesidad de hacerlos. A ños garrapaticidas por grupo químico los podemos clasificar en Fosforados; piretroides; formamidina (amitraz); avermectinas; fipronil; análogos hormonales (fluazurón). Por Método de aplicación los agrupamos Baños de inmersión; baños por aspersión; derrame dorsal (pour on); inyectables.

El mayor inconveniente asociado al uso de garrapaticidas es el inevitable desarrollo de poblaciones de garrapatas resistentes al principio tóxico, así ocurrió en Argentina con los Arsenicales en 1940 con los clorados en el 1951, con los fosforados en el 1968, con los piretroides en la década del 90 y en el 2010-11 se diagnosticaron al menos dos poblaciones resistentes a formamidinas (amitraz).

Los primeros casos diagnosticados de poblaciones de garrapatas resistentes a fosforados como así, los diagnosticados a piretroides siempre fueron en garrapatas de la provincia de Corrientes y del norte de Santa Fe y lo mismo para el caso reciente del amitraz, también en el noreste de la provincia de Corrientes.

Estos hechos evidencian que la causa de la resistencia está asociada a la frecuencia de tratamientos, como factor principal, ya que en las zonas mencionadas se realizan hasta 10-11 tratamientos por año. Hecho que demanda la zona porque es la más propicia para el desarrollo de la garrapata y/o porque se está en zona de erradicación donde está la normativa de realizar baños cada 21 días.

La resistencia no ocurre de la misma manera (en tiempo y n° de poblaciones), en zonas menos propicia para el desarrollo de la garrapata y donde se hacen menos tratamientos al año (2 a 4/año), así lo demuestra un relevamiento de Resistencia a Cipermetrina (2003/2004), que de 51 muestras de Corrientes, Santa Fe y Misiones 29,4 por ciento, resultaron RESISTENTES. En cambio, de 32 muestras de Córdoba y Salta, solo 12,5 por ciento fueron RESISTENTES. (Guglielmone, A. A. et al. RIA, 36 (1):155-167, 2007).

También otro relevamiento de Resistencia a Cipermetrina (2005/2009), demuestra una tendencia similar 35 por ciento a 69 por ciento para Corrientes y Santa Fe, respectivamente. (Castelli, M., Mangold, A., Mastropaolo, M. INTA Rafaela).

La resistencia al Amitraz, por ser el último acaricida para uso convencional en baños de inmersión, llevará a un uso más frecuente de las Avermectinas del Fipronil y del Fluazuron.

Estos 3 principios activos diferentes si los usamos en forma estratégica y responsable serían muy alentadores porque nos permitirán mantener y aún mejorar la capacidad de control de la garrapata y avanzar en la limpieza de zonas.

Ello es posible plantearlo por: la practicidad de aplicación su alta y prolongada eficacia que lo hacen óptimos para tratar vacas preñadas y en parición cosa que con los baños muchas veces no se hacen y entonces los tratamientos son parciales en una época clave del ciclo (fin invierno-primavera) y así no se evitan infestaciones mayores del verano y otoño siguiente y como consecuencia no se avanza en la limpieza de campos.

Las consideraciones importantes son evitar aplicarlos en vacas que se usa la leche para consumo humano o en bovinos próximos a faena por el largo tiempo de restricción. También evitar el uso frecuente y continuo de un mismo principio (no usar el mismo principio más de 3 veces por estación) y desde luego rotar esos principios garrapaticidas entre estaciones.

Medidas a tener en cuenta para retardar la resistencia del R. (B.) microplus:

• Consultar, asesorarse por un profesional veterinario o por el SENASA o por el INTA.

• No tratar a los bovinos si la carga de garrapatas no supera el umbral de daño económico (30 garrapatas por animal). Si se decide un tratamiento, tratar a todos.

• Usar productos aprobados por el SENASA y leer estrictamente las instrucciones de uso de los garrapaticidas.

• Realizar análisis periódicos de la concentración y del PH del Baño.

• Enviar muestras de garrapatas para análisis de resistencia a los distintos grupos de garrapaticidas.

• Rotar el uso de garrapaticidas por diferente grupo químico o mecanismo de acción.

• Aplicar tratamientos estratégicos en base a los conocimientos sobre la bioecología del R. (B). microplus, para reducir al mínimo el número anual de tratamientos y retardar el desarrollo de la resistencia.

Merial recomienda, la rotación de AZADIENO, ECTOLINE e IVOMEC Gold con garrapaticidas APROBADOS por el SENASA y para la zona de ERRADICACION con garrapaticidas APROBADOS y AUTORIZADOS por el SENASA, según resolución N°896/99.

– AZADIENO (Amitraz) uso en baños: para ser usado en todas las zonas (control, Erradicación e Indemne).

– ECTOLINE (Fipronil) uso POUR ON: para usar en zona de control poblacional y para zona indemne.

– IVOMEC Gold (Ivermectina Merial al 3,15 por ciento) INYECTABLE: para usar en todas las zonas (control, Erradicación e Indemne).

Fuente: Nea Rural

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