12 de septiembre de 2012 16:45 PM
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Ganaderos solicitan Denominación de Origen para el cordero criollo de Chiloé

CHILE : Representantes de la Sociedad de Fomento Ovejero de Chiloé (Sofoch) entregaron al Inapi la probatoria para obtener la certificación de la raza que les permitirá garantizar procesos productivos específicos y agregar valor a los productos que se obtengan de ella como carne, leche, lana y cueros.

Como el primer paso para lograr tipificar al cordero de Chiloé como una raza característica de la isla de la región de Los Lagos, representantes de la Sociedad de Fomento Ovejero de Chiloé (Sofoch) entregaron ayer martes los antecedentes para obtener la Denominación de Origen del ovino criollo de Chiloé al Instituto de Propiedad Industrial (Inapi).

El dosier incluye información que demuestra que la oveja chilota que se cría en la Isla Grande genéticamente corresponde a las primeras variedades que ingresaron al país en 1568, durante la colonización española, lo que le permitiría acceder a D.O. El documento fue recibido por el director nacional del Inapi, Maximiliano Santa Cruz en una ceremonia en la que participaron representantes de Sofoch, encabezados por Wolff-Hartwig von Arnswaldt, junto al ministro de Agricultura, Luis Mayol.

A juicio de Gamin, la DO dará al sector un importante impulso pues, además de aportar valor a sus productos, permitirá darlos a conocer y posicionarlos tanto en el país y el extranjero. Asimismo, permitirá mejorar la calidad de vida social y cultural de los productores y habitantes de la zona, en base a esta raza que representa la historia y la cultura de la ovejería de Chiloé, la más antigua de Chile. “Ya no nos mueve la producción para uso doméstico; queremos ir más allá. Aspiramos a que nuestros productos sean conocidos y bien posicionados en el territorio nacional y en el extranjero. Queremos dar un gran salto sin perder nuestras tradiciones culturales”, dijo el ejecutivo.

El trabajo realizado, señaló, responde a las características particulares de la ovejería de Chiloé, y también considera la visión de diversos actores –productores, artesanos, cultores entre otros– que se unen para transformar a este rubro en un polo de desarrollo de la ganadería en el país, así como en la actividad económica principal y especializada “que se proyecta a partir del patrimonio cultural vivo y productivo de los habitantes de la Isla de Chiloé”. 

El trabajo

La solicitud de D.O. forma parte del Programa de Recuperación y Desarrollo Ovino para la provincia de Chiloé que inició el Inia el año 2005, basado en el estudio genético del ganado ovino existente en la isla y que derivó en la inscripción de la oveja chilota como la primera raza ovina del país. Dicho trabajo, “ha sido producto de la investigación básica y aplicada enfocada a las necesidades de los productores, llegando desde el uso de herramientas biotecnológicas y descripciones fenotípicas hasta la transferencia tecnológica desarrollada para su crianza”, explicó Francisco Salazar, director regional del Inia Remehue. A través de la acreditación, agregó, se busca  “potenciar el rubro a través de un producto diferenciado que tiene un enorme potencial económico y social”, mediante el desarrollo de una ganadería de alto valor agregado.

El programa considera también, la formación de competencias técnicas para optimizar la producción y elevar la calidad de la carne ovina. Así, profesionales del Inia han capacitado a los ganaderos de la zona en manejo sanitario y mejoramiento de la alimentación de los rebaños, mediante la creación de 10 grupos tecnológicos de productores de cada comuna de la provincia de Chiloé. A ellos se suma otro grupo tecnológico con más de 40 asesores que atienden a más de 1.000 ganaderos en toda la zona y la formación de 10 cabañas multiplicadoras de genética ovina en distintas localidades de ese archipiélago.

Características

Como resultado de la mezcla de las razas Ibéricas, el cordero chilote se fue adaptando a las severas condiciones que ofrecía la isla, de constantes lluvias y persistente humedad, alimentandose con pastos de baja calidad nutritiva, matorrales, junquillos e incluso algas existentes en la costa. Las ventajas de esta raza son diversas: es de rápido crecimiento y tiene altas tasas de reproducción, especialmente con crías de mellizos. Además, es poco propensa a desarrollar problemas en las patas –una gran limitación en zonas lluviosas– y muy resistente al desarrollo de parásitos, lo que reduce el uso de medicamentos para su tratamiento.   

El acceso al Sello de Origen que otorga el Inapi, permitiría a los productores desarrollar una ganadería con alto valor agregado, en base a la calidad de la carne así como también productos lácteos innovadores y artesanía elaborada con lana y cuero, a través de procesos específicos para esa raza específica de la provincia de la X región. En la práctica, el distintivo no sólo protegerá a estos productos sino también los  diferenciará de otros similares pudiendo acceder a nuevos mercados y consumidores más exigentes en calidad.

Tal como ocurre con el limón de Pica y la Langosta de Juan Fernández, la raza ovina chilota sería la tercera Indicación Geográfica que se inscribiría en el país. “Las denominaciones de Origen tiene que ver con nuestra identidad, nuestras tradiciones y métodos de producción “, explicó Maximiliano Santa Cruz, director nacional de Inapi. Agregó que la obtención de la acreditación, también implicará que los productores mantengan métodos de producción y estándares de calidad determinados además del establecimiento de normas propias para administrar esta denominación.

Fuente: Portal del Campo

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