14 de septiembre de 2012 11:04 AM
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¿Cómo evitar pérdidas ganaderas en zonas anegadas?

Se impone diseñar estrategias de manejo, nutrición y sanidad animal para disminuir el impacto del exceso hídrico en los rodeos

Las intensas lluvias registradas durante agosto generaron distintos grados de afectación en campos argentinos, particularmente hacia el sudeste y el norte bonaerense, con zonas anegadas por el exceso hídrico. En este contexto, especialistas del INTA Cuenca del Salado –Buenos Aires– brindaron recomendaciones técnicas específicas para los planteos ganaderos, focalizadas en un monitoreo continuo del establecimiento, reordenar los rodeos y prestar especial atención a los aspectos sanitarios y nutricionales como prácticas fundamentales para disminuir el impacto del exceso hídrico.

“Un diagnóstico a tiempo sobre las características del relieve, suelo y de los rodeos es indispensable para determinar las prácticas de manejo que ayudarán a disminuir el efecto de las inundaciones”, destacó Juan Pablo Nemóz, técnico del INTA Azul –Buenos Aires–.

A pesar de las abundantes precipitaciones, como ocurrieron a fines del invierno, las posibilidades de recuperación de los lotes serán mayores y más rápidas debido a los incrementos de temperatura –mayor evapotranspiración– y crecimiento del forraje, indicó el especialista.

La mejor manera de comenzar es con una evaluación general del establecimiento: el grado de anegamiento y daño de los potreros, detectar los lugares más altos dentro de los campos –que servirán como dormideros para la hacienda– e identificar lugares de refugios y para el parto de las vacas –por el inicio de la época de parición–.

Nemóz se refirió también al nivel de transitabilidad de los potreros. “Si están totalmente anegados, se deberá prohibir el ingreso de los animales para evitar pérdidas y muerte de los terneros recién nacidos, ya que pueden ahogarse o ser arrastrados por la corriente”.

Es posible que se registren lotes con agua en los que se puede pastorear. En estos casos, “se permitirá el ingreso de la hacienda por períodos de cuatro o cinco horas. Luego se los traslada a potreros más altos”, explicó y agregó: “En estos espacios será importante el uso del alambrado eléctrico –de bajo costo relativo– para subdividirlos y conservar el recurso forrajero”.

Por otra parte, recomendaron enfocar los esfuerzos en el resguardo de las categorías más exigentes y con mayor requerimiento energético por su alto ritmo de engorde. La prioridad serán: vacas y vaquillonas preñadas a punto de parir, novillos en terminación y las vaquillonas de recría. Luego, los terneros de menor peso y recién destetados, que requieren menor cantidad de alimento y, por último, las vacas de descarte que en este momento del año tienen menores necesidades.

Daniel Méndez, especialista en producción animal del INTA General Villegas, aseguró que ante estas situaciones lo principal que se ve afectado es la base forrajera. Para evitar la rápida degradación de los pastos, “se deberá hacer una priorización según la cantidad, calidad y la accesibilidad que se tiene a los lotes”, expresó.

En cuanto a los forrajes, los verdeos de invierno y las pasturas, sobre todo en base de alfalfa, son los de mayor calidad. En caso de que no se disponga de este recurso, se podrá “suplementar con granos de cereales, maíz o sorgo debido a que cumplen perfectamente bien ese requerimiento”, indicó Méndez, para quien “el uso de reservas, como silo, es un recurso ideal para mantener la carga y la hacienda con ritmos de engorde relativamente buenos”.

De acuerdo con Némoz, al momento de suplementar se deberán elegir aquellos alimentos que contengan alta concentración de proteína, energía y materia seca. Así, el volumen de alimento a trasladar es menor y favorece su suministro.

“Los granos y subproductos –maíz, sorgo, cebada, afrechillo y raicilla de cebada– tienen un alto valor nutritivo y permiten mantener el estado corporal de los vientres con poca cantidad (2–3 kg/día por vaca)”, expresó el técnico del INTA Azul. Aunque recordó que se debe tener precaución ya que los animales pueden sufrir trastornos digestivos, como acidosis. Por lo tanto, recomendó suministrarlo en forma gradual, particularmente en animales hambreados.

Cuidados intensivos

La aplicación del calendario sanitario básico a la rutina de los productores deberá extremarse debido a que, al estar los lotes inundados, podría aumentar la incidencia de enfermedades. El diagnóstico a tiempo será determinante.

“Con la presencia de agua en los campos se agrava la diarrea neonatal en los terneros”, dijo Nemóz, quien aconsejó consultar a un veterinario para el tratamiento con antibióticos, ya que un ternero pequeño –luego de tres días de diarrea continua– puede morir.

Por otro lado, indicó el técnico, “por la cantidad de días nublados y con los rebrotes tiernos, las vacas pueden sufrir hipomagnesemia”, enfermedad generada por el desbalance nutricional de los rebrotes tiernos con falta de magnesio, que debilita al animal, provoca su caída y posterior muerte.

Para la toma de decisiones, es importante el asesoramiento profesional y el intercambio de experiencias con otros productores debido a que eso ayudará a planificación las principales tareas.

Es importante tener en cuenta que el monitoreo continuo del estado del suelo es indispensable para evitar mayor deterioro y degradación del recurso forrajero y no afectar el posterior crecimiento primaveral.

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