14 de septiembre de 2012 09:14 AM
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El nitrógeno, ¿a dónde se fue?

Se fertilizó el trigo y llovió mucho entonces, ¿qué sucede con el nitrógeno? El nitrógeno es un elemento muy móvil en el suelo y, por lo tanto, las precipitaciones abundantes arrastran el nitrato a la profundidad del suelo hacia la napa de agua.   Esto, evidentemente, tiene un perjuicio directo para el cultivo puesto que estamos […]

Se fertilizó el trigo y llovió mucho entonces, ¿qué sucede con el nitrógeno? El nitrógeno es un elemento muy móvil en el suelo y, por lo tanto, las precipitaciones abundantes arrastran el nitrato a la profundidad del suelo hacia la napa de agua.

 

Esto, evidentemente, tiene un perjuicio directo para el cultivo puesto que estamos perdiendo gran parte del nutriente que hemos aplicado al momento de la siembra o al macollaje.

 

El Ing. Agr. Hernán Echeverría de la Unidad Integrada Balcarce (EEA INTA – FCA) explica que “cuánto se perdió del nitrógeno se sabe por la aplicación de modelos de simulación que permiten tener una estimación de lo perdido por el lavado. A través de este método podemos afirmar que más del 50 % del nitrógeno aplicado se perdió por este proceso. Es válido recalcar que además de las pérdidas por este mecanismo, en estas condiciones de anegamiento y por la falta de oxígeno, se pueden producir pérdidas gaseosas por desnitrificación que también contribuyen a aumentar la pérdida.”

 

En resumen, si el productor ha hecho una aplicación normal, razonable para la zona, tiene que tener presente que ha perdido bastante más que el 50% del nitrógeno aplicado.

 

Ante la pregunta, ¿se puede paliar esta situación?, el Ing. Echeverría responde, “para poder revertir esta pérdida el productor tendrá que refertilizar con nitrógeno. El trigo responderá muy bien a esta refertilización hasta el estado de comienzo de encañazón y, en general, en la zona los cultivos están en macollaje. El trigo responde con una alta eficiencia en este estadío. Un valor razonable para la zona oscilaría alrededor de los 50 a 70 kilo/ hectáreas de nitrógeno, o sea que debería refertilizar con 100 a 150 kilos/hectárea de urea que habría que volver a aplicar al cultivo para asegurarnos un alto rendimiento. El inconveniente que se presenta es que se va a pisar el cultivo. Pero hoy en día las máquinas tienen un ancho de aplicación bastante importante y las huellas, que es lo que daña el cultivo, es un daño menor pensando en el beneficio que se va a obtener en el resto de la superficie que va a ser fertilizada“.

 

Por lo tanto el productor, si quiere maximizar los rendimientos, si aspira a tener un cultivo con rendimiento próximo a los potenciales, va a tener que refertilizar con una dosis complementaria de nitrógeno lo antes posible. Esta fertilización complementaria va a tener un muy buen uso ya que el perfil del suelo está con mucha humedad.

 

Pasado este momento, y pensando en el contenido de proteína del grano, se deberá monitorear el contenido de clorofila del cultivo de trigo para saber si es necesario pensar en una aplicación foliar para reafirmar la calidad del grano… pero esto será un poco más adelante.

 

Contactos:
Ing. Agr. Hernán Echeverría, hecheverr@balcarce.inta.gov.ar 
Secretaría del laboratorio de Suelos de la EEA INTA Balcarce: secsuelo@balcarce.inta.gov.ar

Fuente: INTA

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