14 de septiembre de 2012 12:13 PM
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Cambio de hábitos (Ignacio Iriarte)

El volumen de granos y subproductos que se dispone en la Argentina es de tal magnitud, que al final resulta -para muchos- más barato, práctico y seguro alimentar al ganado con esos productos y no con pasto.

En un reciente seminario, el jefe de compras de hacienda de un importante frigorífico exportador contó que pasada ya la zafra de novillos cruza del norte, desde hace meses la mayoría de los novillos que llegan a las plantas de faena vienen con maíz, sorgo o silo en el tracto digestivo.

“Hace una semana hicimos una gira de más de 3.000 kilómetros visitando remitentes, y lo que mayoritariamente vimos fueron ‘patios de comida’ o plazoletas, donde el novillo en el mejor de los casos accede a un verdeo o pradera por horas, pero el resto del día está encerrado comiendo silo, grano y rollo”, explicó.

Su comentario continuó con datos de sumo interés: “Hasta hace unos años llegaba bosteando grano a los frigoríficos sólo la hacienda liviana de consumo, pero hoy en día la mayoría del gordo pesado que se faena entre marzo y octubre está alimentado –no sólo terminado– con grano y silajes producidos en la primavera y verano previos”.

 

Para el ejecutivo, “la agricultura para la ganadería produce hoy un enorme volumen de forraje, que se agrega a la producción de grano, a la disponibilidad de subproductos, y a partir de pocos meses más, un enorme volumen de dry distilled grain que ofrecerá la industria del etanol como subproducto. El volumen de granos y subproductos de que se dispone en la Argentina es de tal magnitud que al final resulta –para muchos– más barato, práctico y seguro alimentar al ganado utilizando esos granos y subproductos, y no el pasto, cuya potencialidad está hoy subaprovechada”.

“Así, vemos muchos campos con cargas bajas y corrales llenos. Pese a que una proporción cada vez más importante de los novillos pesados come grano en su terminación y en su desarrollo, nuestros clientes europeos no nos han hecho hasta ahora la menor observación sobre el gusto o sobre la calidad de la carne de estos novillos, que en una altísima proporción han dejado de ser exclusivamente pastoriles”, señaló.

Efectos y riesgos. Sobre los efectos que esto ha tenido, indicó que “con la incorporación masiva del grano y del silaje o la alimentación han mejorado los rendimientos en gancho, y la terneza y color de la carne. El inconveniente que tenemos con los novillos terminados a grano es que gran parte de los asados –y a menudo el resto del parrillero– son invendibles a causa del exceso de grasa”.

¿Hay inconvenientes? Algunos. “El problema que vemos los frigoríficos exportadores es que estamos con una capacidad ociosa enorme, y que cada vez hay menos novillos pesados: o el productor los termina a pesos más bajos, para el consumo, o directamente se ha pasado a la agricultura. Tenemos mucho miedo de que si estos altísimos precios de los granos se sostienen, se produzca una nueva caída en el área de invernada”, teorizó.

¿Por qué sube el precio de la vaca conserva? No por una mejora en el panorama exportador, que sigue siendo desastroso para la carne enlatada o la carne cocida.

La suba es resultado de la escasez estacional de vacas conserva o fundidas. Este año, además, su bajo precio en relación a la invernada o en relación a la vaca gorda indujo a muchos invernadores a comprar en las ferias gran parte de las vacas refugo (secas) de los tactos que en otro momento hubiera comprado la industria.

“Esta suba de la vaca conserva se llevó toda la eventual ventaja que podríamos tener por la baja de las retenciones a la exportación de termoprocesados. En estas últimas semanas, y ante las perspectivas de una primavera espectacular, muchos lotes de conserva nos lo “soplan” los invernadores, que ven que en pocas semanas más la vaca estará comiendo a boca llena. Las ventas a Estados Unidos de carnes termoprocesadas, a causa del problema de la ivermectina, se han derrumbado y eso no parece que se vaya a revertir en el corto plazo.

Remates

Mercoha. El pasado lunes, las ventas para consumo registraron un valor máximo de 10,40 pesos por kilo vivo para los novillitos de entre 300 y 350 kilos. Los precios mínimos y máximos informados fueron los siguientes: novillitos (350 a 400), 9,00 a 9,50; novillitos (400 a 450), 8,40 a 9,00; vaquillonas (300 a 350), 9,40 a 10,36; vacas buenas, 5,80 a 6,80; vaca regular, 5,10 a 5,70; toros, 6 a 7,50.

Jesús María.
Con una oferta de 527 cabezas se desarrolló el lunes el remate de consumo en la Sociedad Rural de Jesús María. Los precios dados a conocer por los operadores fueron, para consumo: novillitos (300 a 350 kilos), 9,50 a 10,42 pesos; novillitos (350 a 400 kilos), 9,10 a 9,46; novillos (400 a 450 kilos), 8,30 a 9,00; vaquillonas (300 a 350), 9,42 a 10,48.

Fuente: La Voz

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