14 de septiembre de 2012 14:31 PM
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Los campos inundados pueden recuperarse rápidamente y no peligra la actividad

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) evaluó que si bien existen “situaciones críticas” en los campos, como las lluvias ocurrieron a finales del invierno, el incremento de temperatura de esta época del año permite una “mayor evaporación” del agua, con lo cual estimó que no hay previsiones negativas respecto del ganado y de la próxima campaña agrícola.

“Si bien los excesos hídricos generan situaciones críticas en los campos, las abundantes precipitaciones del último periodo ocurrieron a fines del invierno; esto permite tener una visión optimista de la situación, debido a que en esta época los incrementos de temperatura determinan mayor evapotranspiración y crecimiento del forraje”, señaló la Estación Experimental Agrícola Cuenca del Salado del INTA en un informe.

Allí recomendó la aplicación de medidas de manejo para disminuir la afectación de las inundaciones, para lo cual primero se debe contar con un “buen diagnóstico de la situación del rodeo” que permita visualizar la situación y tomar las medidas adecuadas.

Para ello, se deben evaluar el grado de anegamiento y daño de los potreros e instalaciones, detectar la presencia de lugares altos para dormideros de la hacienda y de refugios, y verificar el estado en que se encuentra el forraje de los distintos potreros.

También identificar vacas y vaquillonas paridas, preñadas y vacías y cuantificar la superficie utilizable, la disponibilidad de forraje y el estado del rodeo para tomar la decisión estratégica de suplementación y venta de animales.

Todas las acciones a realizar van a depender, en gran parte, de la transitabilidad de los caminos o red vial de acceso al campo y a los potreros, especialmente para el traslado de los animales y del ingreso de insumos necesarios, admitió el organismo.

En el caso de los potreros totalmente anegados, se debe impedir el ingreso de los animales para evitar las pérdidas de animales chicos, principalmente terneros recién nacidos, que pueden ser arrastrados por la corriente y ahogarse.

En los potreros anegados, pero pastoreables, sin dormidero, permitir el ingreso de la hacienda para pastoreo por horas; y donde hay anegamiento variado, con dormideros, clausurar las zonas con altos niveles de agua y subdividir el resto para evitar el excesivo pisoteo de los sectores más encharcados.

Y en los potreros altos, sin anegamiento, se los podría subdividir para reducir la superficie pastoreable y hacer un uso eficiente del forraje disponible.

En todos los casos, aseguró el informe, puede ser de gran ayuda el uso de los alambrados eléctricos, de bajo costo relativo.

Y resaltó la importancia del monitoreo continuo del estado del suelo para evitar mayor deterioro y degradación del recurso forrajero y afectar así el crecimiento primaveral.

En otro orden, pidió darle prioridad a la vaca y vaquillona preñada a punto de parir y con ternero chico; y ubicarlas en los lugares más altos de los potreros y con disponibilidad de pasto para satisfacer sus altos requerimientos de proteína para la producción de leche y además proteger al ternero.

Asimismo, reclamó priorizar aquellos suplementos que presenten alta concentración de nutrientes, principalmente proteína, energía, digestibilidad y porcentaje de materia seca, para trasladar un menor volumen de alimento y favorece su suministro.

Fuente: Agromeat

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