15 de septiembre de 2012 11:23 AM
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Agro : El management argentino hace pie en los EE.UU.

Junto con dos familias de farmers, Alberto Goñi creó una empresa en Illinois que gerencia fondos para la producción en campos alquilados.

En los últimos años, los pools de siembra, pero también no pocos productores, se lanzaron a ampliar su frontera de siembra que ya tenían en la Argentina. Pusieron un pie en el Mercosur. Uruguay y Brasil, en mayor parte, y Paraguay y Bolivia, en segundo término, recibieron a argentinos dispuestos a sembrar. Fueron para crecer en escala, pero también atraidos por mejores condiciones políticas y económicas para la inversión. Y llevaron dos modelos de producción: uno con capital propio y otro, tal vez el más difundido, captando inversores de esos países e internacionales para trabajar en tierras alquiladas. Este último modelo se hizo de exportación. Así se expandieron Los Grobo, El Tejar y Adecoagro, entre otras firmas.

Este último modelo “made in Argentina”, que se exportó al Mercosur ahora está apuntando a otro destino: los Estados Unidos. Y ya tiene un pionero en ese mercado. Es Alberto Goñi, ex gerente general de Pioneer y fundador de Dactilys, una empresa gerenciadora de activos financieros aplicados a la agricultura que en la Argentina maneja unas 8000 hectáreas en el sudeste bonaerense.

Precisamente, Goñi está buscando replicar este mismo modelo en los Estados Unidos, captando capitales y alquilando tierras para producir. Para ello, allí hizo una alianza con dos familias farmers norteamericanas, cuyos apellidos son Kolodziej y Jorstadt, y juntos crearon a KJ Farm LLC, que administra fondos para realizar proyectos de producción.

Goñi y su hijo Sebastián poseen un 50% de esa compañía y las familias Kolodziej y Jorstadt tienen un 25% cada una.

Esta empresa está operando en el corazón mismo del cinturón maicero norteamericano, en el centro norte de Illinois. Es un lugar donde las multinacionales compiten ferozmente para vender sus semillas a los farmers y los promedios en maíz superan los 12.000 kilos por hectárea.

“Nos propusimos replicar el modelo de gerenciamiento y elegimos la mejor zona de Illinois, con sede en los condados de Grundy y La Salle, donde están probablemente los mejores suelos de producción de maíz del mundo. Armamos la compañía que alquila campos y siembra con el capital de inversores. Nosotros, los dueños, no ponemos el capital, pero sí el gerenciamiento y cobramos por hectárea y por utilidad”, contó.

KJ Farm empezó con una prueba “piloto” de 80 hectáreas esta campaña. En un lugar donde el ecosistema es ideal para el maíz, hicieron 75% de este cereal, 25% con soja y un negocio de semilla híbrida de maíz para una compañía multinacional.

La otra razón que impulsa al maíz tiene que ver con el margen. Un farmer que alquila a US$ 1000 la hectárea tiene un ingreso promedio de 400 dólares por hectárea, antes de impuestos. En cambio, la soja deja en tierra arrendada algo más de US$ 200 dólares.

La empresa ya está alquilando para hacer 600 hectáreas en el próximo ciclo. La apuesta es saltar luego a 1200 hectáreas en 2014 y 1600 hectáreas para 2015. Las proyecciones de inversión para las dos próximas campañas son de US$ 1,5 y 3 millones.

 Alberto Goñi, en uno de los campos de producción de maíz. Foto: Familia Goñi

Haciendo camino

Alquilar tierras en los Estados Unidos no es una tarea sencilla por la competencia que hay. Hay una naturaleza individualista entre los operadores -ni siquiera existe, como en la Argentina grupos de intercambio como CREA- que hace que el 25% de los farmers viva en sus granjas y el resto alquile, bajo diferentes formas, a su vecino, parientes o amigos.

“Nos costó tres años poder ingresar en el mercado norteamericano”, dijo Goñi.

Además de pujar por poder entrar, allí también hubo que dar con los farmers que estuvieran de acuerdo con un concepto nuevo de negocio, gerenciando plata de inversores.

“Luego de mucho andar encontramos a quienes entiendan el modelo de gerenciamiento, sin capital fijo”, señaló.

Quizá por todas estas cuestiones la prueba piloto que se hizo este año con 80 hectáreas se concretó para sacar conclusiones de cómo funcionaba la sociedad.

“La prueba fue para ver cómo nos entendíamos, funcionábamos y llevábamos adelante la administración”, expresó Alberto, que junto a su hijo Sebastián viaja seguido a visitar los campos del cinturón maicero.

En esta campaña de bautismo, por la dura sequía que afectó a las principales zonas productoras de los Estados Unidos en la empresa perdieron 40 por ciento del rinde estimado de maíz, pero por el sistema de seguros agrícolas que hay en los Estados Unidos (ver aparte) no van a perder plata.

Por lo pronto, Goñi considera que la primera prueba fue superada y por eso la apuesta es seguir creciendo.

Y lo explica a partir de estas palabras: “Nuestro mayor objetivo es estar en un mercado muy desarrollado que no tiene el modelo de negocio argentino. Allí hay muchos fondos de pensión que están tratando de entrar en el mercado para comprar campos y buscar una rentabilidad razonable, pero no tienen cómo canalizar los fondos; no encuentran la figura del gerenciador. Por eso, más que con la idea de un pool, vamos como gerenciadores”.

La inversión que hace quien participa como inversor en KJ Farm LLC es a riesgo. “Los análisis de riesgo dicen que la rentabilidad promedio es del 16%. La probabilidad de perder plata tiende a cero por los seguros que tomamos”, subrayó.

Alberto Goñi. 

Alberto Goñi

Gerenciador de fondos agrícolas

 

  • Fundador del semillero Dakota, vendió su compañía en 1990 a Pioneer Hi Bred, donde se desempeñó como gerente general hasta 1998.

 

 

  • En 2002 constituyó Dactilys, con cuya empresa gerencia activos financieros aplicados a la agricultura en la Argentina. El año pasado creó en Illinois, Estados Unidos, KJ Farm LLC con dos familias norteamericanas.
Fuente: La Nacion

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