15 de septiembre de 2012 00:40 AM
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Brasil también atrae a la inteligencia argentina

Desde los criadores de ganado hasta los fabricantes de equipos agrícolas argentinos son buscados por el campo brasileño.

ESTEIO, Rio Grande do Sul.- Gracias a una fuerte política estatal de crédito, los productores brasileños están incorporando conocimientos y tecnología para la agricultura que aquí, hasta ahora, sigue el rumbo que va marcando la Argentina; antes con la siembra directa -que en Brasil ya abarca más de la mitad de los 53 millones de hectáreas sembradas- y hoy con la tecnología de precisión. Desde hace dos décadas, el agronegocio de este país se nutre de conocimientos, tecnologías y genética argentina.

En ese sentido, empresas como Pla, Metalfor y Ombú, o compañías argentinas que se dedican al alquiler de tierras para sembrar, supieron entender la demanda de la nueva agricultura brasileña. Pero más allá de las empresas grandes, hay varios argentinos que se han instalado en Brasil para fabricar, importar y vender tecnologías y conocimiento para los agricultores y ganaderos. Carlos Adrover es un ingeniero agrónomo platense que se instaló en Porto Alegre fines de 2009. El objetivo era fabricar distintos elementos para la agricultura de precisión, desde marcadores satelitales hasta humedímetros con la marca Agrologic. “Originalmente nuestra empresa es argentina y pertenece a mi familia, en La Plata. En estos años acá, en Brasil, creamos una cadena de distribuidores y en esta última etapa incorporamos otros equipos importados que comercializamos, instalamos y ofrecemos asistencia técnica en cuarenta puntos de todo el país”, cuenta Adrover. Agrega que “en Brasil la actividad agrícola es continua, todo el año se está cosechando algo -maíz, azúcar, soja, café, arroz, trigo- y fundamentalmente por las extensiones y los cultivos hay una gran diversificación del riesgo climático. Esto hace que nosotros podamos proyectar un crecimiento sostenido en el tiempo más allá de los avatares del clima. Uno de nuestros principales mercados es el del café; les vendemos los humedímetros a los productores porque la cosecha del grano requiere medir humedad continuamente”.

El caso de Oscar Murray, gerente de comercio exterior de Básculas Magris, con sede en Rufino, Santa Fe, desde hace un año prácticamente vive en Brasil. “Proveemos balanzas para incorporar en tolvas y mixers a varias empresas brasileñas y es impresionante la demanda que tenemos. Cada vez están sumando más tecnología en sus equipos”, cuenta.

Otro argentino, Raúl Torrent, vive en Uruguayana y desde hace dos años preside de la Asociación Brasileña de Brangus, que este año tiene 126 ejemplares expuestos en esta muestra. “El mercado de la raza Brangus está creciendo año tras año en Brasil; es la segunda raza del país en cantidad de animales tipificados, después del Nelore”, asegura. La razón es que Brasil cuenta una enorme mayoría de animales Nelore u otras cruzas de cebú puro y los productores están intentando mejorar su calidad de carne con la incorporación de razas sintéticas como el Brangus, u otras con origen europeo, según sean las posibilidades climáticas y productivas de sus campos.

“Los socios de la Brangus son 160 y van creciendo, distribuidos en casi todos los estados de Brasil. Creo que hoy el Brangus en Brasil está alcanzando la calidad de la genética argentina”, dice Torrent.

Pero el negocio que más llama la atención en el sur de Brasil es el del caballo Criollo. El mercado de esta raza mueve nada menos que quinientos millones de dólares al año. Comenzó durante la década de los ochenta, cuando varios criadores brasileños de caballos criollos, en su mayoría de Rio Grande do Sul, comenzaron a importar madres argentinas con las mejores líneas de sangre de la raza para agrandar sus manadas en Brasil y, procurando no abandonar la esencia racial, lograr animales más versátiles y dóciles para crear un mercado de “caballos de fin de semana” para pruebas de rienda, trabajos con hacienda, marchas, u otras destrezas criollas.

Este mercado hoy en Brasil se ha convertido, según datos de la Asociación Brasileira de Criadores de Cavalos Crioulos (Abccc), en un movilizador de negocios y de trabajo, ya que genera 238 mil puestos laborales en torno a un animal muy profesionalizado y con actitud deportiva. Los compradores de esos caballos no son todos estancieros o criadores, sino que el mercado está traccionado por muchos usuarios aficionados a las destrezas criollas.

DIXIT

Raúl Torret

Asoc. brasileña de Brangus

“El mercado de la raza Brangus está creciendo año tras año en Brasil; es la segunda raza del país”

Fuente: La Nacion

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