15 de septiembre de 2012 11:15 AM
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El Gobierno criticó el cacerolazo y la oposición culpó a Cristina

Los dirigentes oficialistas desacreditaron a los ciudadanos que marcharon ayer. Dijeron que son "funcionales a las corporaciones" y que "les importa más lo que pasa en Miami"; entre los opositores, Binner dijo que "todos tienen que hacerse cargo" del reclamo y Macri le pidió a la Presidenta "que escuche los problemas reales".

El gobierno nacional prefirió hoy salir a criticar con dureza a quienes se manifestaron en su contra a través de cacerolazos en todo el país, mientras la oposición se hizo responsable de algunos reclamos, aunque en general adjudicó la protesta a la gestión de la presidenta Cristina Fernández.

El Jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina,  consideró que quienes se movilizaron son personas a las que “les importa más lo que pasa en Miami que en San Juan”, además de calificarlos de un grupo “minoritario”.

Desde la oposición, dirigentes de la UCR, el PRO, el FAP y el peronismo disidente coincidieron en la necesidad de “tomar registro” de los cacerolazos porque, razonaron, no sólo evidencian la “falta de representación” política de esos sectores que se manifestaron contra el gobierno sino también la necesidad de unidad del arco antikirchnerista.

En sintonía con Abal Medina, el titular de la Anses, Diego Bossio, señaló que muchos de los que protestaron “no ven mas allá de su egoísmo personal” y los desafío: “Si quieren, que se organicen democráticamente en un partido político y se presenten a elecciones”.

Para el jefe del bloque kirchnerista en la cámara baja, Agustín Rossi, “el escenario de anoche fue absolutamente funcional a las corporaciones”, estimó, al tiempo que admitió que “fue una protesta sin disturbios, pero con una fuerte carga de violencia simbólica y discursiva” porque “no parece muy republicano y respetuoso de las instituciones pedir que se vaya un gobierno reelegido hace meses o desearle a través de los cantos la muerte a la Presidenta de la Nación”.

En un tono más moderado que el habitual, el senador kirchnerista Aníbal Fernández admitió que la movilización fue importante, aunque afirmó no saber “cuáles son los planteos que están haciendo”.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, a diferencia del discurso desde Casa Rosada, sostuvo que “con mucho respeto, humildad y seriedad” se deben “escuchar e interpretar” los reclamos y que ello “exige que redoblemos los esfuerzos para cumplir con la expectativa que tiene la sociedad sobre distintas cuestiones”.

Voces de la oposición

Desde el antikirchnerismo, el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, opinó que “es una protesta a la Presidenta pidiendo que escuche los problemas reales y para que no diga que se puede comer con seis pesos por día, que no hay inflación, que no hay inseguridad. Que baje la inflación, que se ocupe de la inseguridad”, afirmó.

El referente del FAP, el socialista Hermes Binner, comparó los cacerolazos de anoche con las protestas de 2001, aunque advirtió que todos tienen que hacerse cargo de esto, no solamente quienes gobiernan”.

Asimismo, el mandatario cordobés José Manuel De la Sota subrayó que “el país necesita diálogo para tranquilizarse y unirse”.

Fuente: El Cronista

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