21 de septiembre de 2012 17:23 PM
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Una débil demanda le pone techo a los precios

El feedlot atraviesa su pico anual de oferta y este año tiene encerradas muchas más cabezas que durante 2011. Esta sobreoferta durará por lo menos hasta mediados de noviembre, en un escenario de menor actividad económica y de mayor oferta de pollos.

Mercado errático, con un techo de precios dado por la debilidad de la demanda, por la menor actividad económica y por la superabundante oferta de sustitutos y un piso de precios dado por una oferta estacionalmente alta, aunque desde un punto de vista histórico baja, y que no alcanza más que para unos 60 kilogramos de consumo per cápita.

Estamos enfrentando el pico anual de oferta de los feedlots, que este año tienen encerradas muchas más cabezas que el año pasado.

Esta sobreoferta durará por lo menos hasta mediados de noviembre, porque si bien hoy los corrales es más lo que venden que lo que reponen, están todavía muy llenos y tardarán al menos un par de meses en moderar su oferta.

 

¿Cuál ha sido la causa principal que ha determinado la explosión en la producción de carne aviar? No es una causa, son al menos dos, ambas de igual importancia.

La primera, los altos precios al mostrador de la carne vacuna, que han permitido una demanda derivada hacia la carne de pollo, que se encontró de modo inesperado con una caída sin antecedentes en la oferta de carne vacuna (menos 900 mil toneladas entre 2007 y 2011) y con un aumento del 150 por ciento en los valores al público de los cortes vacunos en menos de un año y medio.

Con los precios históricos promedio de la carne vacuna hubiera sido imposible proyectar un aumento en la producción avícola semejante.

Liberación de controles. Es muy posible que el principal motivo que llevó al Gobierno a liberar el control de precios sobre la carne vacuna en marzo del 2010 fue la perspectiva que ante precios extremadamente altos para los cortes vacunos –que eran además irreversibles– se les estaba dando una oportunidad histórica a la carne de pollo y cerdo, producciones que además hasta hace poco se subsidiaban con miles de millones de pesos.

El Gobierno, como se sabe, simpatiza con la producción avícola y porcina, a las cuales las considera la forma “moderna” de producir carne, en contraposición a la ganadería extensiva vacuna, símbolo del atraso argentino.

El Gobierno también ha simpatizado fuertemente con el feedlot, al cual cubrió en su momento de halagos y subsidios.

El segundo factor que permitió la duplicación de la producción de carne de pollo fue la política llevada a cabo con el precio interno del maíz, reducido artificialmente por las retenciones, por el atraso en el tipo de cambio y por las continuas intervenciones destinadas a rebajar el precio real del grano forrajero.

Si se pone el precio interno del maíz en una serie a moneda constante, en pesos de hoy, se advierte que el precio interno del maíz estuvo durante los últimos 10 años entre los 650 y los 850 pesos de hoy, mientras el precio FOB saltaba de los 90-100 dólares la tonelada en el 2002-2003 a los 290-300 dólares en la actualidad.

Es decir, se desacopló casi totalmente el precio interno del precio internacional.

Ahora, necesitado de dólares y ante la perspectiva de una caída de importancia en el área sembrada, por falta de rentabilidad, el Gobierno libera la exportación de maíz. Lo hizo con la advertencia en privado a productores de pollos y cerdos y a feedloteros que se tendrán que ir acostumbrando a pagar al menos el valor FAS teórico, que hoy se ubica cerca de los 1.050 pesos por tonelada.

Fuente: Ignacio iriarte

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