22 de septiembre de 2012 12:35 PM
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En nueva campaña, el trigo promete mejores resultados económicos

Finalmente, el trigo, la Cenicienta de la agricultura en la campaña 2012/2013, el cultivo dejado de lado por muchos agricultores, promete un resultado económico más interesante en la cosecha.

La evolución de la gramínea en las provincias que no han sufrido inundaciones es favorable y se encamina a la floración con buen desarrollo de biomasa. Si recibe un poco más de lluvias en octubre y continúa el tiempo fresco, se pueden lograr rendimientos cercanos a los históricos.

Esa buena producción esperada se puede cubrir con precios de 230 dólares por tonelada, muy asociados a la menor área sembrada; a la mayor liberalización del mercado dispuesta por el Gobierno (aunque subsisten los descuentos), a la suba del precio internacional. “Al revés de lo que ocurría al momento de la siembra, el precio del trigo es superior a los 210 dólares por tonelada que se ofrecen para la cebada en enero de 2013 en el Mercado a Término de Buenos Aires (Matba)”, observa un productor del sur de Córdoba.

Sin embargo, no todo son rosas en el panorama futuro del trigo. Los precios que hoy se ofrecen para la época de cosecha pueden desbarrancarse cuando ésta se generalice, por la extrema iliquidez de muchos productores que sufrieron sequía estival. De ahí que “resultará conveniente comprometer una parte de la producción esperada, para evitar un eventual cuello de botella”, aconseja un analista de mercados.

Nueva enfermedad

También hay que cuidar la sanidad de los cultivos. Por ahora no hay ataques importantes de roya, pero hay que monitorear los lotes sin escatimar tratamiento con fungicidas si se superan los umbrales de daño de esta enfermedad o de otras que pueden desarrollar en las próximas semanas, en un año con predominio de condiciones húmedas en primavera, según se pronostica.

Las enfermedades fúngicas han causado serios problemas en el cultivo de cebada. Particularmente, la mancha en red apareció en el sur de Santa Fe, en Entre Ríos y en Buenos Aires.

Es una afección causada por Dreschlera teres, que ataca sobre todo en las hojas inferiores y provoca su secado. Desarrolla manchas alargadas color castaño oscuro y estrías necróticas longitudinales y perpendiculares, que le dan el aspecto de red. Afectan el rendimiento y, eventualmente, la calidad industrial del grano por reducción del contenido de carbohidratos.

La bibliografía extranjera informa que, en situaciones predisponentes y ante variedades susceptibles, puede reducir el rendimiento en hasta un 50 por ciento.

Los cultivares utilizados en la Argentina son susceptibles. Se combate con aplicaciones de los fungicidas clásicos -estrobirulinas y triazoles-, de acuerdo con el grado de ataque y el período buscado de protección. Un umbral orientativo para iniciar los tratamientos es el 30 por ciento de incidencia de la enfermedad a partir de encañazón. Hay que proteger, sobre todo, las dos hojas superiores.

Esta enfermedad se transmite por semilla, pero también a través de rastrojos infectados y se manifiesta principalmente en condiciones de tiempo lluvioso y fresco. Por eso, para evitar el desarrollo en campañas siguientes, se aconseja la rotación de cultivos, el tratamiento de semillas y la eliminación de plantas guachas.

Fuente: La Nacion

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