25 de septiembre de 2012 00:18 AM
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México teme perder patrimonio genético del maíz por OGM

El Gobierno de México autorizó este año a empresas extranjeras a realizar 15 «pruebas piloto» de maíz transgénico, mientras un sector de la comunidad científica alerta sobre el riesgo de incorporar transgenes a las variedades criollas de este alimento básico. Los permisos para pruebas piloto de maíz transgénico están llevando a «la desregulación del maíz […]

El Gobierno de México autorizó este año a empresas extranjeras a realizar 15 «pruebas piloto» de maíz transgénico, mientras un sector de la comunidad científica alerta sobre el riesgo de incorporar transgenes a las variedades criollas de este alimento básico.

Los permisos para pruebas piloto de maíz transgénico están llevando a «la desregulación del maíz modificado genéticamente y, de facto, se está permitiendo la incorporación de transgenes en el maíz nativo de México», según Antonio Serratos, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

El académico indicó que, en contra de la demanda de protección y de los principios de bioseguridad, el Gobierno del presidente saliente, Felipe Calderón, permitió las primeras siembras de maíz transgénico a campo abierto, siendo México centro de origen de este grano básico de la alimentación local.

Al introducirse los transgenes patentados en las plantas de maíz «se genera semilla nativa que se convierte en transgénica, por lo que entra en el ámbito de la propiedad intelectual y se sujeta a las reglas de las leyes de propiedad industrial en México, o las correspondientes en los otros países del continente», dijo Serratos a la prensa local.

En un escenario de esa magnitud «se proyecta que si los transgenes contaminan los maíces nativos de los centros de origen en México y Guatemala, todo el patrimonio genético de maíz del continente americano correrá el riesgo de ser privatizado», advirtió.

Aleira Lara, coordinadora de la campaña de agricultura sustentable y transgénicos de la organización no gubernamental Greenpeace, indicó que sumados los permisos para cultivo experimental de maíz transgénico, que son 162, más los de siembra piloto, ya van 177 autorizaciones a campo abierto otorgadas en México.

«Las políticas públicas en materia de bioseguridad han sido erráticas y poco sensatas, por lo que actualmente enfrentamos el riesgo de perder la gran diversidad de maíces mexicanos», dice.

Antonio Turrent, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, subrayó que si se permite la siembra masiva de semillas modificadas genéticamente sin antes verificar la inocuidad de éstas, se corre el riesgo de que la salud y la alimentación de los mexicanos sufran una contaminación «irreversible y a gran escala».

El investigador dijo que el estudio de Seralini -en semillas de la trasnacional Monsanto- fue «detallado y excelente», por lo que cualquier Gobierno responsable debería emitir una moratoria en la siembra comercial de dicho producto mientras se realizan nuevos estudios que confirmen o desmientan sus resultados.

Fuente: Agromeat

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