26 de septiembre de 2012 11:26 AM
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Efecto recargo y controles en la Aduana: crecen los pedidos de tarjetas de crédito y débito de argentinos a bancos del Uruguay

La lupa de la AFIP sobre las compras en el exterior y el posterior cruce de datos entre lo declarado y el resumen generan más preocupación que el sobrecosto del 15%. Bancos uruguayos dan cuenta del incremento en plásticos solicitados. Los depósitos crecieron 300%. Requisitos que piden las entidades

“Cuando se impone una restricción, siempre nacen alternativas para tratar de evitarla”.

La frase pertenece a un reconocido analista, que peina canas en la city porteña y que se “jacta” de tener en su historial el haber atravesado por numerosas crisis cambiarias.

El actual contexto le hace recordar otros momentos de la Argentina caracterizados por infinidad de regulaciones.

El cepo al dólar que rige hoy día es otra de las experiencias que ahora suma a su “legajo”. Off the record, comenta que es un camino de ida y del que será difícil salir.

Remarca que “siempre un control lleva a otro control, y a otro, y a otro, hasta que se termina generando una maraña de normativas, a las que la gente responde buscando recovecos”.

Sus dichos quedan comprobados si uno repasa la cantidad de medidas oficiales que se fueron sumando -una tras otra- desde que se instaurara el cepo.

Todas ellas persiguiendo el fin de ir tapando las “grietas” que han ido encontrando los particulares para hacerse de dólares a valor oficial. 

Desde el uso de tarjetas en el exterior hasta el retiro de dinero en cajeros desde fuera del país, pasando por reservas ficticias de vuelos aéreos -que luego eran dadas de baja- que posibilitaban contar con la autorización oficial para la compra de billetes.

Una a una, todas estas alternativas fueron haciendo que el Gobierno sumara controles y regulaciones.

Pero la “creatividad” no descansa. Seguramente habrá más medidas restrictivas, a las que parte de la sociedad responderá con nuevas conductas tendientes a hacerse de un activo al que hoy no puede acceder.

Ahora, los argentinos que viajan y compran con tarjeta deben asumir un recargo del 15%.

Pero, más que dicho recargo, lo que les genera mayor inquietud es el ojo de la AFIP “instalado” en sus valijas, monitoreando todos los consumos que efectúan.

Es decir, el cruce de datos que realiza la entidad para detectar diferencias entre lo que declaran en Aduana a su regreso y lo que luego viene plasmado en sus resúmenes de tarjeta.

Las limitaciones para girar fondos al exterior también forman parte de este entramado de restricciones.

No cabe duda que este enjambre de medidas genera en muchas personas un malestar creciente, a partir del cual comienzan a buscar mecanismos alternativos, legales por cierto, pero que les inflinja menos temor a la hora de efectuar sus compras.

La preocupación cruza la frontera
Los argentinos no son los únicos que lucen intranquilos.

En Uruguay ven con enorme preocupación el impacto que generará en ese país el cepo cambiario argentino. Y apelan también a la “creatividad” para suavizar sus efectos.

Tal es así que ya comenzaron a hablar de un “dólar celeste”. No se trata, como ocurre en Argentina, de encontrar un valor intermedio entre el tipo de cambio oficial y el “blue”, sino que, en este caso, lo de “celeste” hace referencia al color de la selección de fútbol.

Implica una política que tiende a compensar, para los turistas argentinos, el encarecimiento que implicará el recargo del 15% cada vez que paguen con tarjeta de crédito.

Es así que algunas zonas implementaron “premios” dirigidos a quienes vayan con pesos argentinos ofreciéndoles un sobreprecio del 15% en relación a la cotización de la moneda uruguaya. 

En la misma línea, del otro lado del charco, algunos empresarios ya están recomendando gestionar tarjetas de crédito en bancos de ese país como una forma de financiar consumos.

“La solución pasa por que los argentinos consigan tarjetas de crédito emitidas en Uruguay o en cualquier otro lugar del mundo”, llegó a afirmar Mario Costa, de la Liga de Punta del Este.

Sus palabras no fueron dichas al azar. Es que las entidades bancarias de ese país ya advierten el mayor número de requerimientos por plásticos.

En busca de plásticos uruguayos
Para buena parte del público local el estricto control de la AFIP y aduanero sobre los consumos efectuados les genera un gran temor, que va más allá del sobrecosto financiero del 15%.

Tal es así que, según confirmaron a iProfesional.com ejecutivos de bancos de aquel país, “se asiste a una fuerte demanda por parte de argentinos que vienen en busca de toda clase de plásticos, de débito o de crédito, que les permitan moverse en el exterior sin mayores complicaciones”.

En el caso de los primeros (débito), la casi totalidad de las entidades bancarias uruguayas le entregan a sus depositantes una tarjeta que los habilita al uso de fondos a través de cajeros automáticos en cualquier lugar del mundo.

Según la fuente consultada, “se solicita un depósito inicial del orden de los u$s500″.

Cabe consignar que, en el caso de las cajas de ahorro, la tasa de interés es cero al igual que la comisión que se aplica a las mismas.

“La gente se acerca y nos cuenta lo que sucede. Vemos que la preocupación no pasa tanto por el recargo sino por los posteriores controles sobre las compras”, señala el directivo de una entidad que pidió reserva de identidad.

Con este plástico en su poder, el titular no paga el 15% de recargo que le cobraría su banco en Argentina por cualquier transacción realizada en el exterior.

Pero, más que nada, muchos tratan de evitar un hipotético cruce de información por parte del organismo de control fiscal.

En cuanto a las pérdidas, las mismas pasan por la diferencia entre la cotización de los billetes que se utilicen para abastecer dicha cuenta y el llamado “dólar tarjeta” de $5,40 (valor oficial local más el recargo del 15%).

Pero no siempre la decisión de ir por un plástico uruguayo depende de un mero cálculo financiero.

En tal sentido, hay que tener en cuenta que quien compra billetes verdes en ese país con pesos argentinos, debe pagar en la actualidad entre $6,20 y $6,90, según el precio fijado por las diferentes casas de cambio.

Tarjetas de crédito “made in Uruguay”
En el caso de las tarjetas de crédito, algunas entidades como el BBVA otorgan plásticos de alcance internacional a no residentes con el solo cumplimento de algunas cuestiones formales.

Entre ellas, la presentación de su documentación personal, la referencia de algún banco y resúmenes de tarjetas de crédito.

Para la apertura de la cuenta se exige un depósito inicial de u$s2.000 que, si se conserva, no genera gastos de mantenimiento.

En cuanto a la forma de realizar nuevos depósitos, las fuentes consultadas confirmaron que los mismos se pueden hacer en dólares, pesos uruguayos o euros.

Por su parte el HSBC, otorga tarjetas de crédito Visa en sus versiones regional o internacional para sus clientes, incluyendo a los no residentes.

Uno de los más “blandos” en cuanto a requisitoria es el Banco República del Uruguay.

Ante la consulta de este medio, desde la entidad apuntaron que “se exige para la apertura de una caja de ahorro, la simple presentación del documento de identidad, un certificado de ingresos y constancia de domicilio”.

Una vez habilitada la cuenta, le brinda al nuevo cliente una tarjeta de débito internacional, sin costo, que también le permite realizar compras por Internet.

Si el solicitante necesita una tarjeta de crédito, se exigen u$s1.300 de ingresos justificados, más un depósito a plazo fijo -a modo de garantía- de unos u$s5.000. En el caso de este banco, reciben pesos argentinos a 2,95 pesos uruguayos.

En tanto, la política del Citi en la vecina orilla es la de habilitar cuentas bancarias que incluyen tarjetas de débito de uso internacional, aunque no de créditos a quienes no son residentes.

Su costo es de u$s30 al mes y -según pudo saber iProfesional.com– se pueden tener hasta 4 plásticos de cotitulares.

Depósitos de argentinos en alza
Además de esta mayor demanda por tarjetas, uno de los indicadores que ha cobrado protagonismo es el crecimiento en el total de depósitos de argentinos en ese país.

Cabe señalar que hasta antes de la implementación del cepo cambiario, el atractivo de colocar dinero en entidades uruguayas había decrecido en forma notable. Pero, cepo y controles, hicieron que esto cambie súbitamente.

En efecto, a lo largo del año las imposiciones de no residentes crecieron nada menos que u$s273 millones, marcando su máximo registro de los últimos años (ver gráfico).

Esta cifra implica un crecimiento del 300% frente a igual período de los dos últimos años.

Cabe apuntar que el repunte podría haber sido incluso superior de no haberse producido la baja registrada en mayo de este año.

Es que en ese entonces tomó estado público la negociación del convenio de intercambio de información tributaria entre ambos países, que llevó a suponer que se podrían supervisar más de cerca dichos depósitos.

Quién es quién entre los bancos uruguayos
El sistema bancario de ese país, en el segmento de depósitos de no residentes, es liderado ampliamente por el Santander, que ostenta una participación de mercado del 28%, seguido por el BBVA, con el 16 por ciento.

En tercer lugar aparece el Banco República (11%). El “top five” se complementa con el HSBC (10,6%) y el Itaú (9,9%).

Entre estas cinco entidades, de las cuales solo una es oficial -el República- acumulan las tres cuartas partes de las colocaciones de no residentes.

Acuerdo tributario
El acuerdo de intercambio de información tributaria con Uruguay ya es ley en la Argentina, no así en el país vecino.

Desde PricewaterhouseCoopers (PWC), el socio del área legal e impositiva Andrés Edelstein aclara que “estará vigente una vez que ambos países lo ratifiquen por ley y se produzca el intercambio de notas, confirmando que se ha efectuado esta aprobación en cada nación”.

Esto puede demorarse debido a que el Congreso uruguayo aún no lo analizó, pese a haber sido presentado en julio.

No obstante, es importante recordar que -de aprobarse- la entrega de datos no será de carácter automático.

En efecto, tal como explican los especialistas a iProfesional.com, la norma es clara respecto a las condiciones que deben existir para que un envío de información pueda ser realizado.

Otro punto que remarcan las fuentes consultadas es que no será retroactivo. Por esta razón, Uruguay sólo brindará datos para las fechas específicas solicitadas por la AFIP pero no notificará desde hace cuánto el titular posee un bien o un activo, ni podrá aportar detalles sobre tenencias previas a la validez del convenio y que ya no poseen.

Gerardo Tasende, socio director de GTS Uruguay, sostiene que, si se aprueba, la solicitud por escrito de una de las administraciones deberá incluir un pedido de “datos de períodos fiscales posteriores a la fecha de entrada en vigencia”.

“Es decir, 30 días después de recibida -por la vía diplomática- la última notificación de haber cumplido con los procedimientos previstos por las respectivas legislaciones”, explica el especialista.

Y agrega un dato clave: “El acuerdo no incluye medidas dirigidas únicamente a la simple recolección de evidencias con carácter meramente especulativo (fishing expeditions)”.

Rodolfo Canese Méndez, socio de Impuestos de KPMG, afirma que en el caso de depósitos bancarios y plazos fijos, sólo puede requerirse información bajo tres requisitos: “Que el contribuyente se encuentre bajo inspección, que el fisco tuviera firmes sospechas de la existencia de fondos poco claros y que pueda justificar la naturaleza, fin y motivos de su requerimiento”.

Fuente: iProfesional

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