28 de septiembre de 2012 22:13 PM
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Apicultores transhumantes en problemas

Dependiendo de la escala, los apicultores que trasladan sus colemas a distintas zonas para aprovechar las floraciones se enfrentan a serios aumentos de costos que los empujan a salir de la transhumancia.

ROBERTO BAUER es apicultor. Arrancó hace más de 30 años con las abejas en la zona de Hunaguelén, por el Sudoeste bonaerense y reconoce que siempre tuvo altibajos, en los que necesitó apelar a toda su experiencia y ahorros para poder seguir en pie. Sin embargo, Bauer reincide en gran medida porque  las abejas son parte de su historia. “Empecé unas vacaciones de verano luego de que un tío me ragalara los materiales que eran de mi abuelo. Así armé como unas 20 colmenas para insertarme en la actividad, pero siempre hacía otro trabajo en forma paralela, con el que me aseguraba el ingreso”, recuerda.
El aprendizaje fue gracias al reconocido esquema de prueba y error, basándose en apicultores mayores que le transmitieron conocimientos, leyendo y formándose de manera autodidacta.
“En el 2000 tuve que definir si seguía con mi actividad paralela o me dedicaba de lleno a la apicultura. Ahí ya tenía 900 colmenas, y la coyuntura económica indicaba que con un kilo de miel compraba entre 7 y 9 litros de gasoil”, explica a Super CAMPO. Justamente, esta es la relación de precios más importante para los apicultores transhumantes, que son aquéllos que definen trasladar alternativamente sus colmenas por distintas zonas del país siguiendo las etapas de floración por  regiones geográficas.
Justamente Bauer se detiene en esta parte del relato para explicar que esa es la relación de precios  que hoy se encuentra tan alterada que pone entre la espada y la pared a los apicultores. “En la actualidad con un kilo de miel apenas compramos 1,2 litos de gasoil; lo que nos obliga a repensar serimente no sólo detener nuestro sistema de transhumancia, sino también  si permanecemos o no en la actividad”.
Allá por el 2000, Bauer se definió por la apicultura con base en la tranusmancia y le cambió el negocio porque se abocó a otro tipo de producción aprovechando las floraciones, polinizando y en definitiva bajando costos. “Como la colmena tiene entrada de néctar natural durante todo el año no es necesario proveer de alimentación artificial, que es un costo importante. De todos modos las colmenas necesitan siempre una época de descanso, durante la fase conocida como invernada, que sucede durante el otoño para el transhumante porque para el apicultor fijista es un período que se extiende durante más meses”.

Fuente: SuperCampo

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