28 de septiembre de 2012 23:18 PM
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¿Porqué son tan importantes los cultivos de cobertura?

Distintos ensayos determinaron que permiten aumentar más de 300 kilogramos por hectárea el rendimiento de soja.

Los cultivos de cobertura (CC) son fundamentales para mantener la producción de granos y disminuir la degradación de los suelos en planteos de producción continua de soja.  Ensayos realizados en el Sur de Santa Fe, en lotes con más de 22 años de agricultura continua y varios años de monocultivo de soja, demostraron que  “al incorporar vicia como antecesor, la oleaginosa aumentó su rendimiento en más de 300 kilogramos por hectárea, lo que representó casi un 7% de aumento en la producción de granos”, señaló Julia Capurro, extensionista de esa unidad del INTA.

Estos resultados sitúan a los CC como una alternativa en el manejo de los sistemas agrícolas en el sur de Santa Fe, con efectos positivos sobre el suelo y la estabilidad de la producción de la principal oleaginosa de la región. “Si bien no reemplazan los beneficios de una rotación agrícola diversificada, podrían contribuir a mejorar la sustentabilidad del sistema productivo”, expresó la extensionista del INTA.

En los últimos años, una gran proporción de los suelos de la región pampeana húmeda, están siendo sometidos al uso continuo de soja. En este sentido, la rotación aumenta el aporte de carbono y posibilita la incorporación de otros nutrientes como nitrógeno y fósforo, por lo que mejoran la fertilidad química y las propiedades físicas de los suelos.

“El objetivo de los ensayos fue evaluar el impacto sobre la soja,  de la inclusión de distintos tratamientos de cobertura y de la fertilización con fósforo (P) y azufre (S).  Las experiencias incluyeron tres tratamientos de cobertura: mezcla de avena y vicia, vicia sola y un testigo sin CC y tres sub-tratamientos de fertilización con P y S, y se desarrollaron en dos ambientes característicos de la región: por un lado sobre relieves planos con suelos Argiudoles acuicos, en la localidad de Armstrong y, por otro, sobre relieves ondulados con suelos Argiudoles típicos, en Correa.

Los CC crecieron durante 141 días y se secaron con herbicidas en plena floración. Los sub-tratamientos de fertilización con P y S se incorporaron al suelo en el momento de la siembra de la oleaginosa.

De acuerdo con la especialista, las cantidades de materia seca (MS) y nutrientes aportados variaron según el ambiente y el CC.  La vicia produjo hasta  3.956 kilogramos por hectárea de MS, con un contenido de  1.454 kg de carbono, 96 kg de nitrógeno,  6,7 kg de azufre y 13,5 kg de fósforo.

Asimismo, la mezcla de vicia y avena produjo hasta 7.792 kilogramos por hectárea de MS, con un contenido de 3.118 kg de carbono, 89 kg de nitrógeno,  9,4 kg de azufre y 16 kg de fósforo.

En los dos ambientes las precipitaciones desde octubre a diciembre estuvieron por debajo de la media histórica para la región, pero el déficit hídrico fue más intenso en Correa con un 57% menos de lluvias en el período citado. Esta condición limitó el crecimiento inicial del cultivo de soja y  se extendió hasta las etapas reproductivas, lo que generó diferencias de rendimiento a favor del ambiente más lluvioso.

“La oleaginosa tuvo mayores rendimiento en el ambiente Armstrong, con un máximo de 4.558 kilogramos por hectárea en el tratamiento sobre vicia como CC, lo que determinó una diferencia de  301 kilogramos por hectárea sobre el tratamiento sin vicia”, expresó Capurro.

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