29 de septiembre de 2012 11:12 AM
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Harvard no es La Matanza: cómo es el ingreso y cuánto cuesta estudiar en la prestigiosa universidad que “incomodó” a la Presidenta

Los estudiantes argentinos que interrogaron a Cristina son privilegiados. No es nada fácil lograr la admisión a la reconocida casa de altos estudios. Además de los exámenes y requisitos, se necesita una importante suma de dinero y hoy, encima, "convencer" a la AFIP para saltar el cepo cambiario .

Harvard fue un duro e incómodo escenario para la Presidenta. Las preguntas de los alumnos de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy (John F. Kennedy School of Government) de la prestigiosa universidad fueron implacables y obligaron a la mandataria a referirse a temas que suele evitar en la Argentina.

Entre molesta y sorprendida, el jueves por la noche la jefa de Estado arrojó a los estudiantes frases como “me llama la atención que todo gire en torno a si hablo con tal o cual periodista. Me parece poco académico. Esperaba otro análisis de ustedes. Deben estar usando bastante sus dólares, me dijeron que Harvard es bastante cara.

Incluso, al criticar una de las preguntas de los jóvenes, lanzó una cita poco feliz: “Ay, chicos, estamos en Harvard, por favor! Esas cosas son para La Matanza, pero no para Harvard”.  

De hecho, horas después de la ponencia de la jefa de Estado, el propio rector de la Universidad Nacional de La Matanza, Daniel Martínez, manifestó su disconformidad. “Fue una frase desafortunada”, opinó el académico y admitió que la comparación de la mandataria le “causó dolor”.

Argentinos, afortunados x 2
Entre los estudiantes de Estados Unidos e hispanos que se preparan para dirigir los destinos de los países del sur que lograron integrar la lista de alumnos para hacer las preguntas, se destacaron los argentinos Nicolás Maquieira, Tomás Perez Alati y Juan Manuel Avendaño.

Casi al final, Avendaño -oriundo de la provincia de San Juan- se animó a cuestionar a la Presidenta por los poco transparentes índices de inflación, de delincuencia, y de pobreza y, tras pedirle que haga una autocrítica, Cristina cerró su intervención con ironía: “Qué suerte que muchos chicos del interior de Argentina puedan estudiar en Harvard”.

Además de ser un “privilegiado” -tal como el mismo manifestó- por ser “uno de los pocos argentinos que le pueden preguntar”, el sanjuanino integra la “selecta lista” de argentinos que, por estos días en los que escasean los dólares, cuentan con la posibilidad de formarse en otros países.

Aunque la jefa de Estado dijo este jueves que “la Argentina, a diferencia de Perú, Chile, Brasil o Colombia, es el segundo país del mundo con mayor cantidad de dólares por habitante. No hay ningún cepo cambiario” y sostuvo que “el mercado de cambios tiene 120 rubros para adquirir dólares”, en la práctica la situación es muy distinta.

La realidad refuta los dichos de la Presidenta. Sin ir más lejos, cuando a principios de julio la AFIP dejó habilitada únicamente la opción “viajes al exterior”, eliminando aquella donde el interesado podía explicar el destino que iba a darle a los dólares que estaba solicitando, muchos argentinos que estaban planeando viajar para capacitarse y estudiar en el extranjero quedaron a la deriva.

Desde ese momento, el cepo cambiario se empezó a transformar también en un cepo cultural: quienes necesiten hacerse de moneda extranjera al precio oficial con otro fin que son sea turismo no tienen, en la práctica, canal alguno por el cual canalizar el pedido y obtener la autorización para la compra de los billetes.

“El Gobierno está agregando una complicación al desarrollo competitivo del país porque, al colocar restricciones cambiarias que afectan también al intercambio del saber, finalmente se están poniendo barreras para que los argentinos accedan al conocimiento del exterior”, sentenció días atrás Gabriel Aramouni, director del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés.

“Desde afuera las actuales medidas no están bien vistas. La Argentina está agregando trabas a la educación internacional, que es una de las claves de la competitividad”, remarcó el profesor en diálogo con iProfesional.com.

Aramouni es uno de los tantos académicos que se muestran molestos por los “efectos imprevistos” de las medidas con las que la AFIP sorprende semana a semana.

En la actualidad, los controles cambiarios dificultan los viajes de aquellos jóvenes, ejecutivos y profesionales que están evaluando salir del país para concurrir a congresos o capacitarse con el fin de adquirir una visión internacional.

Harvard, entre las mejores y más caras
Los participantes de la conferencia del jueves, que mostraron poseer un amplio conocimiento de la realidad económica y política de la Argentina, tienen el privilegio de estar formándose en una de las mejores casas de altos estudios no sólo de Estados Unidos sino a nivel global.

La admisión o no es nada fácil, claro. Tal como contó este viernes Maquieira, estudiante oriundo de General Pico (La Pampa) que actualmente cursa en la Universidad de Harvard y tuvo la oportunidad de realizarle una consulta a la Presidenta, el ingreso consta de varias etapas.

“Para entrar es necesario generar una aplicación mediante la elaboración de un ensayo, conseguir dos o tres recomendaciones académicas o laborales, y enviar el cv”, detalló el alumno, de 25 años.

Y, desde Estados Unidos, completó: “La universidad te exige muchas cosas: buen promedio académico, aprobar un examen de inglés y otro de inglés y matemática, y también se le da mucha importancia al ensayo, que debe ser una especie de documento en el que contás por qué querés estudiar acá. De los miles de interesados que aplican para el programa que yo estoy cursando, eligen a unas 240 personas.”

En el caso de Maquieira, que estudió Ciencias Políticas en Buenos Aires y trabajó en el Congreso de la Nación y en el Ministerio de Educación de la Ciudad, el ensayo que realizó -y le posibilitó el ingreso- fue en base a su experiencia y participación en diversas actividades solidarias en villas miseria.

Recientemente, el reporte QS World University Rankings 2012/13 posicionó a la universidad situada en Boston como la tercera mejor del mundo, detrás del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en el primer puesto) y la Universidad de Cambridge (2).

Y, al igual que el año pasado, en la edición 2011-2012 de la publicación norteamericana U.S. News, Harvard Business School lideró nuevamente el ranking de las escuelas de negocios más caras de Estados Unidos.

El promedio anual de matrículas y cuota para cursar en esta prestigiosa casa de estudios es de u$s60.610 al año. Detrás se ubicaron Columbia (u$s58.350), Wharton-Universidad de Pennsylvania ($58.244), Tuck-Dartmouth (u$s56.555) y Stanford (55.200 dólares).

Harvard, garantía de trabajo bien remunerado
Pero claro que semejante inversión se ve inmediatamente recompensada con los trabajos que obtienen los egresados de la emblemática casa de altos estudios de Boston.

Particularmente, los alumnos que cursaron este año la maestría en administración de negocios (MBA, por sus siglas en inglés) de la universidad de Harvard obtuvieron, de media, salarios anuales de u$s125.000, según un reciente informe publicado por Poets&Quants.

Entre ellos, tres de cada cuatro obtuvieron bonos anuales de u$s20.000, y una quinta parte recibió otras compensaciones por un valor de 25.230 dólares. Por lo tanto, los “Harvard alumni” que tuvieron la suerte de percibir las tres cosas, sumaron ingresos por u$s170.230 en los últimos 12 meses.

Esta aproximación, según la publicación especializada, es bastante conservadora y no incluye otros recursos como bonos por desempeño, reembolsos, participación de ganancias, etc.

Otro dato destacado es que esta compensación está llegando también a los graduados de MBA con menos experiencia profesional: el promedio de la trayectoria de los encuestados fue de 44 meses, cuando tan sólo en 2008 era de 10 meses más.

Poets&Quants remarcó también que los que se aventuraron en los campos más prominentes de la economía norteamericana actual recibieron “saludables incrementos” de salario.

Por caso, el sueldo inicial para un MBA de Harvard en el rubro de consultoría promedió u$s135.000 este año, lo cual representa u$s10.000 más respecto del 2011.

Las otras dos industrias que pagaron por sobre el promedio a los graduados de la maestría en administración en negocios fueron del área de finanzas: los fondos de inversión y fondos de capitales privados.

El salario promedio en la primera de estas áreas fue de u$s142.500 al año, con bonos de u$s27.500 al firmar el contrato. Según Harvard, otras compensaciones a estos graduados rondaron los 150.000 dólares.

Para los que se sumaron a firmas de “private equity”, el sueldo promedio inició en 150.000 dólares, u$s15.000 más que el año anterior. Los bonos en este sector fueron de alrededor de 30.000 dólares.

Por último, el mejor salario de la clase 2012 del MBA de Harvard fue de u$s200.000 en un una firma de inversión de capitales privados.

Fuente: iProfesional

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