29 de septiembre de 2012 22:34 PM
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Buscan evitar contactos entre abejas y cultivos biotecnológicos

CHILE : Consorcio Apícola levantó un mapa con la información aportada por el SAG y las empresas semilleras indicando dónde están los cultivos. Ello permitiría que los apicultores no instalen sus abejas en las cercanías, con lo que se minimiza el riesgo de que la miel presente trazas de polen transgénico.

 Las restricciones aplicadas por la Unión Europea a la presencia de polen transgénico en la miel están provocando un dolor de cabeza a la industria apícola chilena. Mayores costos y la exigencia de un rotulado que advierta que puede contener trazas de cultivos biotecnológicos llevó a productores y exportadores a repensar estrategias de mercado, como la apertura de nuevos destinos; y productivas, en las que se buscan fórmulas que eviten que abejas y cultivos biotecnológicos se crucen.

El escenario es complejo, ya que el principal destino de la miel chilena (con el 45% de los envíos) es Alemania, país en el que el año pasado se detectaron 20 tambores de miel con trazas de polen transgénico. La situación obligó a los exportadores a desviar envíos a países como EE.UU., donde el valor es menor, ya que se compite con China, que tiene un producto de menor calidad, comenta Paulina Cáceres, gerente del Consorcio Apícola.

Un tema delicado porque si el problema no se entiende claramente puede provocar más daños a la industria apícola que los que se quieren evitar. Por ello desde el SAG, el jefe de la División de Protección Pecuaria, Óscar Videla, enfatiza que el fallo del Tribunal de la UE no se refiere específicamente a la miel chilena, sino que apunta a un tema mundial.

“Además, dicho fallo no prohíbe la comercialización de miel que presente trazas de polen transgénico, sino que exige un permiso adicional a los actuales requerimientos. El Servicio no ha recibido ninguna comunicación oficial por parte del Servicio Veterinario Oficial de la Unión Europea (FVO) sobre retenciones o devoluciones de exportaciones de miel procedentes de Chile que estén vinculados con este tema”, puntualiza Videla.

Pero más allá de los requerimientos adicionales, los apicultores están preocupados por las eventuales consecuencias que la decisión de Alemania pueda tener sobre los precios de mercado.

Los productores responsabilizan a las semilleras de exponer a sus abejas a cultivos biotecnológicos. Los semilleros, en tanto, señalan que entre los productores hay quienes alimentan a sus abejas con soya transgénica, lo cual es reconocido por los mismos apicultores.

Lo que es un hecho es que apicultura y producción de semillas son dos actividades que generan ingresos para el país y que involucran a un gran número de agricultores.

Para el presidente del directorio del Consorcio Apícola, Alexis Ruiz, el escenario actual de la apicultura local debe servir para alcanzar un mayor desarrollo de la industria, que debe ser concebida como un negocio donde el manejo resulta fundamental para estar acorde a los nuevos estándares. “La existencia de cultivos transgénicos es un hecho y debemos trabajar en función de una coexistencia y respeto mutuo para ambas industrias”, enfatiza.

Desde que se conoció que hubo miel chilena con trazas de transgénicos, tanto a nivel de autoridades como de las industrias se buscan fórmulas que permitan que las actividades puedan convivir sin perjudicarse mutuamente.

Descubriendo los cultivos

Por ello, se solicitó al SAG que informara donde están los cultivos biotecnológicos.

Como un aporte a la búsqueda de soluciones, el Consorcio Apícola desarrolló, con información proporcionada por el SAG, un mapa georreferenciado en el que se identifican los cultivos biotecnológicos en Chile.

De las 32 empresas consultadas por el SAG, 28 dieron información, de lo que se desprendió la tipificación donde se identificó que las especies que tienen mayor presencia son el maíz (78%), raps (15%) y soya (7%), cuyas plantaciones se concentran principalmente en las regiones del Maule, del Libertador Bernardo O’Higgins y Metropolitana.

Paulina Cáceres resalta la importancia que tendría este mapa para la toma de decisiones y conocimiento respecto a la zona en que están trabajando los apicultores.

Pero la utilidad del mapa es relativizada por el productor Juan Sebastián Barros, para quien es poco útil conocer territorialmente dónde están estos cultivos, porque es inviable para muchos de los productores trasladarse a otro sitio con sus colmenas.

“Nosotros como apicultores habíamos hecho vista gorda frente al tema de los transgénicos porque no nos afectaba directamente, pero hoy sí nos afecta y por lo tanto mi postura -y de otros en el gremio- es que alguien nos compense por la pérdida. Si hemos de coexistir con algo que nosotros no pedimos, y esta coexistencia implica que nos baje el precio, alguien nos tiene que compensar. ¿Quién? No lo tengo claro, el Estado, la industria semillera, no sé” resalta con inquietud.

Soya para alimentar abejas

Pero no sólo en la industria semillera habría que buscar el origen de las trazas de polen transgénico.

El gerente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas de Chile, Mario Schindler, recuerda que en la primera reunión que sostuvieron formalmente en Odepa con la industria apícola, fueron “los propios apicultores quienes informaron que venían utilizando soya en la alimentación de sus colmenas”. El tema con la soya es que debe ser importada principalmente de Argentina -donde es biotecnológica-, ya que en Chile sólo se produce como semilla. Entonces, si efectivamente alimentan a las abejas con ella, esa podría ser la causa de las trazas de transgénicos en la miel.

Hay que considerar que industria semillera nacional es la quinta exportadora mundial, por lo que debe cumplir con altos estándares, entre ellos los de aislaciones, para evitar que sus variedades se contaminen con otras.

“Para dar un ejemplo, en nuestra asociación coexisten productores de semillas convencionales y biotecnológicas. El mercado europeo de semillas convencionales es incluso más estricto que el de la miel y jamás han existido problemas en ese mercado”, dice Schindler.

Mejoras al Registro de apicultores

Consultado respecto a qué está haciendo el SAG en este tema, Óscar Videla comenta que han realizado reuniones de trabajo con representantes del sector apícola, con el objetivo de analizar la situación actual del rubro a nivel nacional. En estos encuentros, además del tema de los transgénicos se han abordado otros como el sanitario, por ejemplo, en el cual se solicitó formar una mesa de trabajo entre el SAG y representantes del rubro, para establecer recomendaciones de manejo para afrontar diferentes enfermedades

Respecto de qué medidas se están tomando o si existe algún programa de control, resalta que el SAG desarrolló e implementó a fines de 2011 el “Sistema Geográfico de Consulta Apícola Nacional”, herramienta de consulta dirigida a apicultores Ramex (Registro de Apicultores de Mieles de Exportación), asociaciones apícolas o exportadores de miel.

“Este es un programa computacional que les permite a los apicultores determinar la presencia de OGM (Organismos Genéticamente Modificados) en la zona donde están ubicados sus apiarios. Así, indicando las coordenadas exactas de su apiario, el apicultor obtiene un reporte que determina su cercanía o nivel de riesgo frente a la proximidad de un cultivo transgénico. El rubro ha destacado que esta herramienta es de gran utilidad y hoy, fruto de las reuniones sostenidas, estamos trabajando en introducir mejoras al sistema”, comenta. Qué significa la mielDe acuerdo a la información del Consorcio Apícola, la producción chilena de miel (entre 7 y 11 mil toneladas anuales) se exporta en 85%, tradicionalmente a la UE, y de ésta el 80% va a Alemania. Los apicultores que exportan a la UE deben estar inscritos en el Registro de Apicultores de Miel de Exportación (Ramex), administrado por el SAG.

Las exportaciones de miel chilena en el año 2011 fueron de 7.427 toneladas, valorizadas en US$ 27,6 millones; sin embargo, se observó un fuerte descenso de las exportaciones a partir de julio de 2011, con 982 toneladas, comparadas con las 3.652 ton en el mismo período del año 2010. Las causas serían una reacción anticipada al pronunciamiento del tribunal de la UE y una caída de la producción local.

En 2012 los montos mensuales partieron muy bajos en febrero y marzo con 137 y 711 toneladas, respectivamente, pero paulatinamente se están acercando a los volúmenes mensuales exportados en una temporada normal. No obstante, en las cifras acumuladas a mayo de 2012 se observa un descenso de 44% en valor y 31% en volumen.

Respecto de los mercados, Alemania ha descendido en importancia, aunque continúa siendo el principal destino, con 45%. En segundo lugar, con 31%, aparece EE.UU. Más atrás aparece Luxemburgo (8%), seguido de Italia y Francia (ambos con 5%) y Bélgica, con 3%.

En cuanto a la búsqueda de nuevos mercados, se realiza a través de ProChile con el Fondo de Promoción de Exportaciones Silvoagropecuarias, que este año recibió 11 postulaciones empresariales y una sectorial.

Fuente: Revista de Campo

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