Luego de la tercera esquila anual de guanacos silvestres que se realiza en la reserva de La Payunia, puesteros malargüinos juntarán toda la lana acopiada y venderán por primera vez su producción a Italia.
El proyecto productivo, que gestiona el Municipio malargüino, planea obtener unos 150 kilogramos de lana a unos 150 dólares el kilo para hilado y venta en los mercados internacionales. Se trata de crianceros asociados a la cooperativa Payún Matrú, integrada por pobladores de la reserva y parajes aledaños, que por tercer año consecutivo comenzaron esta semana a esquilar unos 200 animales, con posterior liberación a la reserva.
A diferencia de las tareas desarrolladas en el 2005 y 2006, esta vez los pobladores sumarán un proceso posterior que tiene que ver con el descerdado, consistente en sacarle el pelo grueso y duro que suele pinchar en el roce con el cuerpo.
“Se le hace una limpieza inicial al bellón, que se suma a la certificación que otorga Recursos Naturales como un proceso de valor agregado, ya que la idea es que todo lo que se le pueda sacar a la lana para mejorar el producto se haga”, explicó ayer el director de Medio Ambiente, Cristian Alcalá.
Con la innovación de este proceso, los crianceros saben que obtendrán menos kilos de lana, pero de mayor calidad y mejor paga. Según los cálculos, la esquila de estos 200 animales dará unos 100 kilos en bruto, que se reducirán luego de la limpieza. Una vez vendido a Italia, mayor importador de lana de guanaco, el dinero recaudado irá a los puesteros: “Todavía ellos no ven el rédito económico, pero apuestan al programa y siguen haciendo el esfuerzo”, dijo Alcalá.
La esquila de estos animales se encuadra en el Programa de Manejo Sustentable del Guanaco en Mendoza, que atiende tres principios básicos: el bienestar animal, la sustentabilidad ecológica y el retorno de beneficios a pobladores rurales.
Además del Gobierno municipal y el provincial, el proyecto cuenta con la aprobación de la Sociedad de Conservación de Vida Silvestre de Estados Unidos, que apoya esta modalidad de aprovechamiento y conservación de la especie a través del arreo, captura, esquila y posterior liberación de los animales al campo. La temporada de esquila del guanaco se extiende todos los años de setiembre a fines de octubre y los animales no pierden su condición de fauna silvestre, sino sólo su pelaje. Sin embargo, el plan es mucho más ambicioso. Además de la esquila, la Comuna proyecta que la población del lugar, especialmente las mujeres, aprendan a hilar y a desarrollar distintas técnicas de tejido para confeccionar prendas de vestir o mantas, venderlas y así obtener una mayor ganancia. Agromeat |